ARTICULOS

La medicina ambiental vuelve al Colegio de Médicos

GABRIELA | 07.09.2012

El próximo día 20 de octubre, el Colegio de Médicos de Madrid acogerá una jornada sobre Medicina Ambiental y tratamientos eficaces contra las enfermedades relacionadas con la contaminación a cargo de las doctoras Pilar Muñoz-Calero y Elisa Sánchez Casas, ambas, integrantes del cuadro médico de la Fundación Alborada. Tras las ponencias, habrá un debate en el que esperamos contar con tus preguntas y otras aportaciones que ayuden a divulgar una situación alarmante que los médicos y científicos conocen bien desde hace décadas pero que sólo ahora está empezando a trascender a la opinión pública.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 05/10/2011, 16:15 h | (17) veces leída


Las denominadas enfermedades ambientales están tomando protagonismo en los últimos meses, sobre todo, al salir a la luz pública numerosos casos de personas afectadas de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y otras patologías de sensibilización central, como Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), fibromialgia y electrosensibilidad.

Fruto del trabajo de asociaciones de enfermos y organizaciones como la Fundación Alborada o ASQUIFYDE, el Ministerio de Sanidad está estudiando reconocer oficialmente la SQM como una enfermedad más, tal como exigen cientos de médicos e investigadores de todo el mundo. El Ministerio de Sanidad ha concluido el borrador del protocolo para diagnosticar y tratar la SQM –elaborado por científicos y profesionales sanitarios– y, en unas semanas, podría ser aprobado el procedimiento para encarar por fin esta enfermedad crónica tal como hacen otros países de nuestro entorno, como Alemania o Suecia, y que está estudiando también la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Alborada ha hablado con el secretario general de Sanidad del Ministerio de Sanidad, José Martínez Olmos, quien ha reconocido que se está buscando una mayor evidencia científica y que los documentos que se consensuen permitan de manera fiable reconocer quién padece este síndrome. Desde Alborada, queremos resaltar la gran cantidad de evidencia científica sobre la “realidad” de esta enfermedad producida por la liberación al medio ambiente de miles de sustancias tóxicas.

En estos momentos, el documento del protocolo que ha preparado el Ministerio se encuentra en manos de los médicos que han participado en la elaboración de este informe de consenso, tanto de los doctores propuestos por Sanidad como de los que han elegido las organizaciones de pacientes. De aprobarse este documento de consenso, la SQM sería reconocida oficialmente como enfermedad en España tras una década larga de lucha por parte de pacientes y sanitarios, lo que abriría la necesidad de formar a una gran número de médicos y enfermeros especializados en su diagnóstico y tratamiento.

Desde Alborada valoramos que el Ministerio de Sanidad, por primera vez, esté afrontando un problema de salud pública que, según estimaciones, padecen 300.000 personas en nuestro país y que, junto a las otras enfermedades de sensibilización central, podría afectar ya -en diversos grados- al 30% de la población, según estimación de la Academia Europea de Medicina Ambiental.

Mesa Redonda sobre Medicina Ambiental

Lugar:Colegio Oficial de Médicos de Madrid (calle Santa

Isabel, 51. Metro: Atocha)

Día: Jueves, 20 de octubre de 2011 Hora:18.30

El dolor de la fibromialgia y la fatiga crónica

GABRIELA | 01.08.2012

Un sistema de alarma descompuesto: El dolor de la fibromialgia y la fatiga crónica

El dolor es necesario. En muchos casos, es una cosa buena, aunque así no nos parezca. Sin embargo, cuando el cuerpo comienza a procesar el dolor de forma anormal, como en la fibromialgia y algunos casos de síndrome de fatiga crónica, el dolor deja de ser útil y comienza a hacer daño.



El sistema de alarma



El dolor es el sistema de alarma del cuerpo. Le permite saber cuando su cuerpo está herido o está a punto de sufrir algún daño. Puede alertarle sobre un problema que amenaza la vida, como la apendicitis o la insuficiencia cardíaca, mientras que todavía hay tiempo para hacer algo al respecto. Puede inhabilitarlo cuando se fractura una pierna para evitar que se dañe más, o puede hacerle suspender una rutina de ejercicios antes de estresar demasiado sus músculos.



Cuando los nervios en sus células detectan dolor, envían señales a la médula espinal que luego se transmiten al cerebro, haciéndole consciente del problema. Estas señales celulares son transmitidas por algo llamado Sustancia P (Un péptidoliberado a la estimulación del sistema nervioso y que participa en la regulación del umbral del dolor. Los niveles elevados deSustancia P aumentan la sensibilidad de los nervios ante el dolor o la conciencia del dolor. Las personas con fibromialgiapueden tener niveles elevados de la Sustancia P).

Cuando las señales llegan al cerebro, ciertas áreas se activan mientras que el neurotransmisor serotonina, ayuda a que las señales alcancen los lugares adecuados y disparan la respuesta automática de su cuerpo al dolor.



Un sistema de alarma desordenado



Todos hemos tenido uno de esos vecinos cuyos autos tienen alarmas súper-sensibles que se activan cada vez que alguien pasa cerca o cuando el gato del vecino salta sobre el techo del auto. No sólo es molesto, sino que hace que la alarma sea inefectiva, ya que todo el mundo está tan acostumbrado a oirla, que solo se sientan y voltean los ojos, en lugar de correr a la ventana para ver si algo malo está pasando.

Algo así, es cómo funciona el sistema del dolor en la fibromialgia y, en menor grado, el síndrome de fatiga crónica.

En la fibromialgia, las pruebas han mostrando altos niveles de la Sustancia P. Esto significa que cuando los nervios detectan dolor, pueden enviar hasta 3 veces la cantidad normal de las señales. El resultado es que se siente mucho más dolor del que se debe sentir. Las señales son erróneas, pero el dolor es real.



Tanto en la fibromialgia como en el síndrome de fatiga crónica, tenemos problemas con la serotonina. Los niveles pueden ser demasiado bajos, o puede ser que nuestro cerebro no la use correctamente, pero el resultado final es que los mensajes de dolor no se procesan como debe ser, lo que incrementa el volumen del dolor aún más.

Como un sistema de alarma, el dolor requiere la atención de su cerebro. Entre el alto nivel de las señales que entran y el sistema de procesamiento desordenado, se pueden agobiar o estresar otros sistemas y áreas, causando muchos de los otros síntomas que enfrentamos cada día. ¿Qué es más molesto, enervante y desgastante que una alarma sonando en su cabeza todo el tiempo?



Y de la misma manera que aprendemos a ignorar la alarma del auto del vecino, empezamos a descartar la urgencia de nuestras señales de dolor, porque siempre nos duele. No hice caso de una infección en los riñones durante meses, pensando que era dolor de la fibromialgia. Y resultó que estaba más enferma de lo que tenía que haber estado, durante mucho tiempo. Lo mismo puede ocurrir con las lesiones, y pueden empeorar antes de que nos demos cuenta de que algo está realmente mal y debemos tomar las cosas con calma.



Cómo arreglar el sistema

Hasta el momento, no sabemos cómo restablecer de forma permanente el sistema de alarma del dolor para que funcione correctamente. Sin embargo, muchos de nuestros tratamientos están dirigidos a ayudar al sistema a funcionar más adecuadamente.

Los antidepresivos, como los ISRS / IRSN (Inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina / Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina), y algunos fármacos antiepilépticos (Lyrica, Neurontin) alteran la función de la serotonina;
Algunos suplementos también alteran la función de la serotonina, como SAM-e (S-adenosylmetionina es una co-enzima que el cuerpo produce para la elaboración de los neurotransmisores serotonina y dopamina) y la Rhodiola Rosea (una raíz que tiene propiedades anti-virales, anti-inflamatorias y antioxidantes);
El tratamiento con Capsaicina tópica (es el ingrediente activo de los chiles picantes; la crema de capsaicina se usa principalmente para aliviar el dolor y la picazón) fuerza a las células a liberar la totalidad de su Sustancia P, dando lugar a una sensación de ardor que, para muchos se desvanece, resultando en menor dolor en el área.



Ninguno de estos tratamientos funciona para todos nosotros, y por lo general, necesitamos combinar varios tratamientos para obtener un alivio sustancial. Se puede requerir de una gran cantidad de experimentación para encontrar la combinación que funcione para usted.

Expertos piden consenso político y científico sobre enfermedades ambientales

GABRIELA | 01.08.2012

Expertos en las denominadas enfermedades ambientales han reclamado hoy "un consenso político y científico" sobre estas patologías emergentes, provocadas por la exposición cotidiana a factores tóxicos, electromagnéticos o a las radiaciones.



Eduardo Rodríguez-Farré, miembro del Comité Científico para los Riesgos Sanitarios Emergentes de la Comisión Europea, se ha referido a la necesidad de que se reconozcan, entre estas dolencias, la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica o Encefalomielitis Miálgica, el Síndrome Químico Múltiple y la Electrohipersensibilidad.

Todas ellas han sido analizadas hoy en la jornada 'La sanidad frente a las enfermedades ambientales', que se celebra en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Rodríguez-Farré ha expuesto que la 'primera lucha' contra estas enfermedades que se está llevando a cabo en la Unión Europea es simplemente su 'reconocimiento', como un paso necesario para alcanzar después el 'conocimiento' sobre sus causas y prevenirlas.

En el ámbito de la política española, el diputado de IU y expresidente de la Comisión de Sanidad del Congreso, Gaspar Llamazares, ha señalado que su grupo seguirá defendiendo iniciativas para que España se sume a esta actitud y el Gobierno reconozca que las radiaciones electromagnéticas son perjudiciales para la salud.

Alejandro Ubeda, investigador jefe de la Sección de Radiaciones no ionizantes del Hospital Universitario Ramón y Cajal, ha confesado, en declaraciones a Efe, que hay datos epidemiológicos que indican que 'están pasando cosas' y que la gente está enfermando como consecuencia de esas sustancias físicas y químicas.

'Aunque hay indicios, no hay suficiente conocimiento', ha reconocido el doctor, mientras se investiga la influencia de estos factores ambientales en otras enfermedades como el cáncer, el alzheimer o el parkinson.

'No hay un acuerdo a nivel general científico y político en esta materia', ha lamentado, como consecuencia del 'conflicto de intereses' existente entre las compañías industriales, el sector medioambiental y el sanitario, que conlleva que los avances sean 'muy lentos'.

Ubeda ha apostado por que se identifiquen cuanto antes políticas que permitan una prevención y protección eficaz de la salud, teniendo en cuenta que muchos de esos agentes son de uso industrial.

La idea es 'mantener una industria potente que cree riqueza y, al mismo tiempo, proteger nuestra salud contra estos productos nocivos', ha comentado.

El experto ha dicho que 'lo más difícil es aproximarse al tratamiento y a la prevención' de estas patologías que son, además, una 'cuestión de sensibilidad', porque no todos las personas son hipersensibles a determinadas sustancias químicas o físicas.

Se ha referido a la influencia sobre la salud de los campos electromagnéticos, las frecuencias bajas, las líneas de alta tensión, los teléfonos móviles, los radares, el microondas, las resonancias magnéticas y la onda corta.

El investigador ha explicado que en frecuencia alta 'realmente son dañinas' y, por eso, la normativa controla esos niveles. Sin embargo, 'no se tiene conocimiento suficiente sobre la influencia a largo plazo de una exposición crónica a niveles muy bajos'.

Como ejemplo, ha apuntado que no se ha podido determinar qué le puede ocurrir a una persona que 'usa el teléfono móvil durante diez años, un par de horas al día'.

'Eso es lo que se está intentando estudiar desde el punto de vista de la epidemiología y también desde el de los mecanismos de respuesta a nivel celular', porque, a su juicio, 'lo uno sin lo otro no llega a ningún sitio'.

Así, ha concluido que la epidemiología no tiene suficiente fuerza como para demostrar un efecto en la población, si no se conocen los mecanismos que actúan en las células humanas y se entrelazan ambos resultados.

Carta a personas que no padecen Fibromialgia

GABRIELA | 30.03.2012

Para aquellos(as) que no entienden la fibromialgia

"Si naciste con genes saludables, tal vez me conozcas, pero no me entiendes. Yo no fui tan afortunado(a) como tú. Tengo la predisposición de padecer dolor crónico, fatiga y problemas de concentración. Fui diagnosticado(a) con fibromialgia luego de meses, años o tal vez décadas de problemas físicos y emocionales. Debido a que no sabías cuán enfermo(a) estaba, me llamaste perezoso(a), que simulaba estar enfermo(a) para no trabajar, o simplemente ridículo(a). Si tienes tiempo para leer esto, quiero ayudarte a que entiendas cuán diferentes somos tú y yo."


-Lo que debes saber acerca de la fibromialgia:

La fibromialgia no es una enfermedad nueva. En 1815, un cirujano en la Universidad de Edinburgh, William Balfour, describió la fibromialgia. Con el pasar del tiempo, esta ha sido descrita como reumatismo crónico, mialgia o fibrositis. A diferencia de las enfermedades, los síndromes como la fibromialgia no tienen una causa conocida, pero constituyen un grupo de signos y síntomas los cuales, desafortunadamente para el paciente, se encuentran presentes a la misma vez. La artritis reumatoide y el lupus también son síndromes.

La mayoría de los síntomas y problemas emocionales asociados con la fibromialgia no son de origen psicológico.

Este no es un desorden en el cual "todo está en su mente". En 1987, la Asociación Médica Americana reconoció la fibromialgia como una condición física real y una causa mayor de incapacidad.

La fibromialgia puede ser incapacitante y depresiva, interfiriendo con las

actividades diarias más simples.
-Lo que debes saber acerca de mí:

1. Mi dolor- Mi dolor no es tu dolor. No está causado por una inflamación. El tomar tus medicinas para la artritis no me ayudará. No puedo trabajar, pues mi cuerpo no resiste. No es dolor que se mantiene sólo en una parte del cuerpo. Hoy está en mi hombro, pero mañana puede estar en un pie, o tal vez se haya ido. Mi dolor es producido por que las señales llegan a mi cerebro de forma impropia, posiblemente debido a los disturbios del sueño. Esto no es muy comprendido, pero sí real.

2. Mi fatiga- No sólo me siento muy cansado(a). Estoy severamente exhausto(a). Yo quisiera participar en actividades físicas, pero no puedo. Por favor, no lo tomes personal. Si me viste de compras ayer, pero que no puedo ni ayudarte a limpiar el patio hoy, no es porque no quiera hacerlo. Estoy pagando el precio por estresar mis músculos más allá de su capacidad.

3. Mis problemas de concentración- Todos(as)los(as) que sufrimos de fibromialgia le llamamos a esos problemas "fibro fog". Tal vez no recuerde tu nombre, pero recuerdo tu rostro. Tal vez no recuerde lo que prometí hacer por ti, aunque me lo hayas dicho sólo segundos antes. Mi problema no tiene nada que ver con la edad, pero tal vez esté relacionado con el disturbio del sueño. No tengo memoria selectiva. Algunos días, incluso, no tengo memoria a corto plazo.

4. Mi torpeza- Si piso tus pies o corro tras de ti entre la multitud, no te estoy persiguiendo. No tengo el control de mis músculos para hacer eso. Si estás detrás de mi en una escalera, por favor ten paciencia. En estos días, tomo la vida y cada paso uno a la vez.

5. Mi sensitividad- No puedo permanecer aquí! Eso puede deberse a ciertos factores, como la luz brillante, ruidos muy agudos o bajos, olores. La fibromialgia ha sido llamada "el desorden que todo lo agrava".

6. Mi intolerancia- No aguanto el calor, o la humedad. Si soy hombre sudaré profusamente. Si soy mujer, también. Y no te sorprendas si me muevo sin control cuando hace frío. Tampoco tolero el frío. Mi termostato interno está roto, y nadie sabe cómo arreglarlo.

7. Mi depresión- Sí, hay días que prefiero quedarme en cama, o en la casa, o morir. El dolor severo es implacable y puede causar depresión. Tu sincero interés y entendimiento pueden sacarme del abismo.

8. Mi estrés- Mi cuerpo no puede manejar bien el estrés. Si tengo que dejar de trabajar, trabajar a tiempo parcial o delegar mis responsabilidades en el hogar, no es por ser perezoso(a). El estrés diario puede empeorar mis síntomas e incapacitarme completamente.

9. Mi peso- Puedo estar sobrepeso o puedo ser delgado(a). Esté como esté, no ha sido mi elección. Mi cuerpo no es tu cuerpo. Mi apetito está afectado y no hay nadie que sepa cómo arreglarlo.

10. Mi necesidad de terapia- Si necesito un masaje diario, no me tengas envidia. Mi masaje no es tu masaje. Considera lo que puede hacer un masaje en mi cuerpo si el dolor de una pierna la semana pasada, ahora lo siento en todo el cuerpo. El masaje puede ser bien doloroso; pero lo necesito. El masaje regularmente puede ayudar, al menos por un tiempo.

11. Mis días buenos- Si me ves sonreír y funcionar normalmente, no asumas que me siento bien. Sufro de dolor crónico y fatiga que no tiene cura. Puedo tener mis días buenos, semanas o hasta meses. De hecho, son los días buenos los que me permiten seguir adelante.

12. Mi individualidad- Aun los(as) que sufrimos de fibromialgia no somos los(as) mismos(as). Eso significa que puede ser que yo no tenga todos los síntomas mencionados. Puedo tener migraña, dolor en la cadera, en los hombros o en las rodillas, pero no tengo exactamente el mismo dolor de cualquiera que tenga la condición.
Espero que esto te ayude a entenderme, pero si aún así dudas de mi dolor, tu librería, biblioteca o a través de Internet, tienen buenos libros y artículos sobre la fibromialgia.


Nota del autor: Esta carta está basada en conversaciones con mujeres y hombres con fibromialgia a través de todo el mundo. Esto no representa a ninguno de los 10 millones de personas con fibromialgia en el mundo, pero puede ayudar a que las personas saludables entiendan cuán devastadora puede ser esta condición. Por favor, no tomes el dolor de estas personas ligeramente. No querrás pasar un día en sus zapatos, o en sus cuerpos. La fibromialgia no es algo que nosotros escogemos tener, pero si la tenemos, debemos alcanzar un punto donde aceptemos la condición como parte de nuestras vidas.


Mark J. Pellegrino, M.D., Inside Fibromyalgia, page. 213


Pacientes expertos en fibromialgia

GABRIELA | 29.03.2012

Pacientes expertos en fibromialgia

Conocer la enfermedad e implicarse en su tratamiento o adquirir habilidades para controlar el malestar es clave para convertirse en un paciente activo

Por CLARA BASSI
9 de enero de 2011

La fibromialgia es un mal crónico y difícil de sobrellevar. Los enfermos que lo sufren, en su mayoría mujeres, experimentan fuertes dolores musculares. A pesar de ello, la buena noticia es que algunos pacientes han aprendido a controlar su enfermedad y pueden ayudar a otros a hacer lo propio. Los afectados viven mejor gracias a su apoyo y al seguimiento de una serie de recomendaciones aplicables en el día a día, más allá de los tratamientos médicos y de la atención sanitaria.

Se estima que la fibromialgia afecta a entre un 2% y un 4% de las mujeres, ya que se carece de un mapa sobre la verdadera prevalencia de la enfermedad, si bien se sabe que, en proporción, las mujeres afectadas son más que los hombres. Prueba de ello es que la Unidad de Medicina Interna de referencia en fibromialgia, que dirige Vicente Palop Larrea en el Hospital Universitario de la Ribera en Alzira (Valencia), atiende a 4.000 pacientes mujeres y apenas a siete u ocho hombres.

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor muscular generalizado, hasta el punto de incapacitar en distintos grados y con un fuerte impacto en la calidad de vida. En la actualiad, "nadie fallece por fibromialgia", asegura el citado experto, por lo que el número de personas que la padecen aumenta y el sistema sanitario no siempre puede prestar la atención que necesitan los pacientes. Por este motivo, la puesta en marcha de programas de enfermos expertos en fibromialgia (como ocurre en otras enfermedades) para ayudar a otros enfermos tiene pleno sentido.

La figura del paciente experto llega donde el sistema sanitario no puede. La Unidad del Hospital La Ribera imparte formación a través de distintas sesiones regladas en grupo y ha impulsado la constitución de la Asociación de Afectados de Fibromialgia de la Ribera (ADAFIR), que organiza talleres de tai-chi, aquagym, técnicas de relajación, autoestima y yoga cerebral para aprender a crear imágenes placenteras.

¿Qué es un paciente experto?

Los pacientes expertos aprenden a conocer su enfermedad hasta el punto de saber identificar los síntomas o cuándo van a empeorar. Adquieren habilidades para controlar su malestar, en ocasiones llegan a decirle al médico qué deben tomar y qué no e, incluso, saben cuándo deben acudir a urgencias, informa Palop. Conocen la evolución de su enfermedad y se responsabilizan de ella, es decir, son sujetos activos que se implican en su control y cumplen bien los tratamientos, en vez de ser enfermos pasivos que delegan por completo el cuidado de su salud en el médico y en el sistema sanitario.

El aumento de estos expertos es muy útil en el caso de enfermedades crónicas, como la fibromialgia, aunque en La Ribera también se ha formado a pacientes expertos en rehabilitación cardiaca o trastorno bipolar. "Pero lo más efectivo es cuando un paciente experto forma a otro", destaca Palop. Para ello, antes deben recibir la instrucción pertinente. ¿Qué se les enseña a estos pacientes para que puedan ayudar a sus semejantes?

Técnicas para enfermos de fibromialgia

El aumento de estos expertos es muy útil en el caso de enfermedades crónicas

A través de las diversas iniciativas y sucesivas jornadas organizadas por el grupo de Palop, los pacientes de fibromialgia se han formado en una serie de técnicas y han recibido varias recomendaciones para mejorar su estado de salud y calidad de vida. En primer lugar, se les ha enseñado a conocer las limitaciones de su enfermedad y a aprender que, si se exceden físicamente, "luego lo pagan con un gran cansancio y dolor, pero con un sueño reparador".

En segundo lugar, se les enseña a identificar todas las circunstancias de la vida que les resultan estresantes, para cuya resolución quizá necesiten psicoterapia. Entre estas situaciones figuran pequeños problemas en las relaciones personales, laborales, sociales o económicos, que no deben "aparcar", sino compartir con su pareja o comunicarlos a la persona pertinente. De lo contrario, el estrés empeora el dolor que experimentan.

Se ha constatado que los pacientes con fibromialgia dejan de ver en la televisión películas desagradables o los noticiarios. Mediante imágenes de resonancia magnética (RM), se ha demostrado que cuando visualizan una imagen violenta -como un asesinato-, el núcleo del dolor del cerebro se activa y la misma percepción visual les causa dolor.

Yoga cerebral contra el dolor

La tercera de las prácticas consiste en hacerles entender hasta qué punto el pensamiento modula sus vidas y en practicar yoga cerebral para contrarrestar las ideas negativas. El objetivo es mejorar el estado general y de ánimo, además de aportarles más bienestar con la creación mental de imágenes placenteras. Para ello, se les insta a poner a punto sus sentidos, como pensar en la juventud, en un día cálido en la playa e imaginar las algas, el ruido del mar y disfrutar de ellas. Esto se realiza durante unos diez días, transcurridos los cuales se les invita a pensar y construir otras.

La importancia de este ejercicio estriba en que los pacientes tienen la mente ocupada, de forma sistemática, en imágenes negativas que empeoran el dolor. Pero si crean representaciones placenteras y positivas que compitan con esas visiones, pueden mejorar de forma notable.

Juegos de rol para vivir mejor

También se alecciona en juegos de rol. El psiquiatra Luis Rojas Marcos invita a ser feliz con las pequeñas cosas cotidianas que ofrece la vida. Sin embargo, a las mujeres con fibromialgia les cuesta mucho seguir este consejo. Con frecuencia, cuando se reúnen, tienden a hablar del dolor que sienten, entre otras cuestiones. No obstante, caer en esta dinámica empeora su malestar, informa Palop.

De nuevo, para contrarrestarla, se les pide que cuenten cosas agradables al resto y en la asociación se les prohíbe, de manera terminante, quejarse. También se les enseña a agradecer los comentarios positivos que reciben, a abrazarse y a que estos hechos les resulten gratificantes. A medida que integran todas estas enseñanzas, sienten menos dolor y alcanzan un mejor estado.

Ejercicio físico y mental

Otra de las recomendaciones para los afectados de fibromialgia es la práctica de ejercicio físico, puesto que contribuye a controlar el dolor al liberar endorfinas, sustancias bioquímicas analgésicas que desbloquean las tensiones. El ejercicio físico debe estar adaptado a sus necesidades y a la enfermedad, como las técnicas de aquagym, hidroterapia y ejercicios en agua templada, aclara Palop.

Como séptima recomendación, se les invita a realizar otro tipo de ejercicios mentales, similares a los realizados por las personas con parálisis cerebral tras un accidente cerebrovascular, cuando tienen una extremidad paralizada: imaginar que les mueven. En estos pacientes, la fuerza de la mente para recuperar la movilidad y la funcionalidad de las extremidades afectadas es tan efectiva como los ejercicios isométricos, basados en el trabajo de los grupos musculares sin movimientos de contracción o extensión del músculo, que también deben efectuar.

Del mismo modo, a los afectados se les pide que cierren los ojos y se adentren mentalmente en una excursión, incluso si están en casa. Deben imaginarse con ropa cómoda, bien abrigados, sin frío, con zapatillas para caminar y, durante el recorrido, deben recoger setas, pisar una rama de tomillo, agacharse, coger plantas... Imaginar este recorrido, afirma Palop, mejora de forma funcional.



EL LENGUAJE POSITIVO



Lo expresado con el lenguaje no es indiferente y menos en el caso de los pacientes con fibromialgia, que acostumbran a hablar en negativo. Aprender a expresarse de forma positiva es la octava lección. Para ello, se les lee un verso corto de un poeta conocido, como Antonio Machado, y se les pide que expresen con el lenguaje qué sensación les transmite esta cita literaria.

"Pueden hacerlo como deseen. Si para una persona su número preferido es el 8, puede decir que este verso es un 8, o si su color preferido es el rosa, puede decir que es rosa", explica Palop. Otra posibilidad consiste en pensar en frases como "me siento acompañado por mi familia en mi enfermedad". En definitiva, cada persona, con el lenguaje, debe expresarse en positivo. La razón que lo justifica es que "el lenguaje modula a las personas, a sus pensamientos y la forma en que actúan", añade el experto.



Etiquetas:

fibromialgia, paciente, tratamiento

Fibromialgia - Sociedad Española de reumatología

GABRIELA | 05.03.2012

Fibromialgia - Sociedad Española de reumatologíar documento ·
Fibromialgia

Tabla de contenidos

1 Introducción
2 Sintomatología
2.1 Características del dolor en FM
2.2 Fatiga y alteraciones del sueño
2.3 Otros síntomas
3 Criterios diagnósticos
3.1 Historia de dolor generalizado
3.2 Dolor en 11 de 18 puntos sensibles a la palpación digital
4 Prevalencia
5 Etiología
5.1 Historia clínica y familiar
5.2 Factores neurológicos
5.3 Procesos inflamatorios y autoinmunitarios
5.4 Últimos hallazgos
6 Tratamiento
7 Evolución
8 Calidad de vida e impacto familiar
9 Discapacidad laboral


Introducción

La fibromialgia (FM) es una enfermedad de etiología desconocida que se caracteriza por el dolor crónico generalizado que el paciente localiza en el aparato locomotor. Además del dolor, otros síntomas, como fatiga intesa, alteraciones del sueño, parestesias en extremidades, depresión, ansiedad, rigidez articular, cefaleas y sensación de tumefacción en manos, se encuentran entre las manifestaciones clínicas más comunes.

Los pacientes con FM presentan con frecuencia una hipersensibilidad al dolor que se manifiesta por la aparición de una sensación dolorosa a la presión en múltiples sitios del aparato locomotor, que no se observa en los sujetos sanos. Además de esto, puede haber un intenso dolor generalizado crónico, una fatiga que no mejora con el reposo, insomnio y otros síntomas, como hormigueo en las extremidades, trastornos abdominales, necesidad de orinar con frecuencia, ansiedad y depresión entre otras.

Desde 1992, la OMS considera la fibromialgia como un diagnóstico diferenciado y la clasifica entre los reumatismos de partes blandas; no obstante, el conocimiento científico reciente indica que la FM rebasa las fronteras de los reumatismos de partes blandas y requiere un abordaje multidisciplinario más amplio

Sintomatología

El dolor y la fatiga son los síntomas que centran la vida del paciente con FM.

Características del dolor en FM

El dolor se extiende progresivamente a amplias zonas corporales alrededor del raquis y la parte proximal de las extremidades, zona cervical, occipital, trapecios, hombros, parte próxima a los brazos, zona lumbar, trocánteres y muslos, aunque frecuentemente se sitúa en la parte anterior de las rodillas, los antebrazos, los carpos, las manos (palma y dedos), los tobillos y los pies (tarso, planta y dedos).

El paciente define el dolor como continuo, especialmente en las áreas raquídeas y proximales, con oscilaciones en el tiempo, que empeora por la mañana, con una mejoría parcial durante el día y un nuevo empeoramiento por la tarde o por la noche.

Los factores más frecuentes que empeoran el dolor son las posiciones mantenidas, las cargas físicas, la activación emocional y los cambios climáticos.

La intensidad del dolor es una de las características que más llaman la atención. El paciente utiliza descriptores tanto sensoriales (tirantez, agarrotamiento) como afectivos (deprimente, agotador), con un característico patrón de dolor crónico.

Otro hecho es que el dolor tiene características nociceptivas, asentado en estructuras musculares y también en áreas tendinosas, o dolor articular, que en ocasiones puede confundirse con una enfermedad articular inflamatoria. El dolor también puede tener características de dolor neuropático y de dolor visceral.

Fatiga y alteraciones del sueño

La fatiga se halla presente en más del 70% de los pacientes. Se puede producir en forma de crisis de agotamiento de 1 o 2 días de duración o, más frecuentemente, de una forma continuada, y puede mejorar algo con el reposo. Algunos pacientes presentan una fatiga profunda que no mejora en ningún momento, predomina sobre el dolor y cumple con los criterios diagnósticos de un síndrome de fatiga crónica.

La alteración del sueño es el tercer síntoma más frecuente y se correlaciona con la intensidad del síndrome. Puede preceder al inicio del dolor y el patrón más común es que se afecta la conciliación y el mantenimiento del sueño, con despertares frecuentes y un sueño no reparador.

Otros síntomas

Con frecuencia, se combinan otros síntomas, que se podrían clasificar en:
Síntomas sensoriales: parestesias frecuentes en manos o piernas, hipersensibilidad sensorial.
Síntomas motores: rigidez generalizada o localizada al levantarse, contracturas en diversos grupos musculares, temblor de acción.
Síntomas vegetativos: sensación de tumefacción en manos y otras áreas corporales, mareo o inestabilidad, hipersudoración, distermias, sequedad de mucodas, palpitaciones, etc.
Síntomas cognitivos: alteración en la atención, déficit de memoria reciente, alteración en la expresión verbal.
Síntomas afectivos: ansiedad, alteración del estado de ánimo.

Criterios diagnósticos

Historia de dolor generalizado

Definición

El dolor es considerado generalizado cuando hay dolor en el lado derecho e izquierdo del cuerpo y dolor por encima y por debajo de la cintura. Además debe haber dolor en esqueleto axial (columna cervical, o región anterior del tórax, o columna dorsal, o parte inferior de la espalda). En esta definición el dolor de hombro y nalga se considera dentro de dolor del lado derecho o izquierdo del cuerpo. Dolor en parte baja de la espalda se considera como dolor del segmento inferior.

Dolor en 11 de 18 puntos sensibles a la palpación digital

Definición

Dolor a la palpación digital. Debe estar presente en al menos 11 de los 18 puntos sensibles siguientes:
Occipital: Bilateral. En las inserciones del músculo suboccipital.
Cervical inferior: Bilateral. En las porciones anteriores de los espacios interapofisarios transversos de C5- C7.
Trapecio: Bilateral. En la mitad del borde superior.
Supraespinoso: Bilateral. En su origen, encima de la espina de la escapula cercano al borde medial.
2 costilla: Bilateral. En la 2 unión costo-condral justamente lateral en relación a las uniones de las superficies localizadas por encima.
Epicóndilo lateral: Bilateral, 2 cm distal a los epicóndilos.
Glúteo: Bilateral. En el cuadrante supero-externo de nalga, en el pliegue anterior del músculo.
Trocánter mayor: Bilateral, posterior a la prominencia trocanterea.
Rodilla: Bilateral. En la bolsa adiposa medial próxima a la línea articular.

La palpación digital debería llevarse a cabo con una fuerza aproximada de 4 Kgs. Para que el punto sensible pueda ser considerado positivo, el paciente tiene que indicar aquella palpación que es dolorosa. Sensible no debe ser considerada dolorosa. El paciente con fibromialgia debe cumplir ambos criterios. El dolor generalizado debe estar presente por lo menos 3 meses. La presencia de una segunda enfermedad clínica no excluye el diagnóstico de la fibromialgia.

Prevalencia

La fibromialgia es frecuente en España, con una prevalencia del 2,4% de la población general mayor de 20 años. En números absolutos, esto supone unos 700.000 pacientes afectados por la FM en nuestro país.

Por sexos, la prevalencia entre los varones se estima en un 0,2%, frente a un 4,2% en las mujeres, lo que supone una relación mujer:varón de 21:1. Cuando afecta a la población infantil y juvenil, la mayor prevalencia en el sexo femenino no es tan acusada.

En cuanto a la distribución en grupos de edad, la FM aparece en todos los grupos de edad, con una prevalencia máxima entre los 40 y los 49 años (4,9%), mientras que es relativamente infrecuente en personas que superan los 80 años de edad.

La prevalencia de la FM difiere según la población estudiada y oscila entre el 0,7 y el 20%.



Etiología

En la actualidad no se conoce la etiología ni los mecanismos patogénicos precisos que actúan en la FM. No obstante, ya hay una serie de datos basados en estudios bien diseñados que están comenzando a dar la primera información sobre los posibles mecanismos que operan en la FM.



Historia clínica y familiar

Entre los familiares de pacientes con FM se ha podido comprobar que existe una agregación familiar, pues el riesgo de padecer la enfermedad entre los familiares de pacientes con FM es 8,5 veces mayor que en otras poblaciones. En el seno de estas familias, tanto los factores psicológicos como el estado de salud son similares en los sujetos con y sin FM, lo que indica que puede haber una base genética que contribuya a la aparición de la enfermedad. En este sentido, hay indicios de que algunos fenotipos genéticos son más frecuentes en los enfermos con FM.

Algunos grupos de pacientes tienen una serie de factores comunes que podrían actuar como predisponentes a la FM. Tal es el caso de los antecedentes de situaciones traumáticas en la infancia, los trastornos del estado de ánimo o el trastorno de ansiedad, estos últimos con una base genética claramente demostrada. En muchos pacientes, el cuadro clínico de la FM aparece de forma brusca después de algunos acontecimientos: accidentes de tráfico, infecciones, cirugías mayores y, en general, las situaciones de estrés postraumático, tanto de índole física como psicológica. Se considera que estos factores desencadenan el cuadro clínico en personas predispuestas.



Factores neurológicos

En cuanto a los mecanismos patogénicos, se ha investigado en varios campos. Se han encontrado diversas alteraciones morfológicas y funcionales en biopsias del músculo y de tejidos blandos en estos pacientes. Sin embargo, los hallazgos hasta la actualidad son bastante inespecíficos.

Hay algunas evidencias sobre la existencia de ciertas alteraciones del eje hipotalamohipofisoadrenal (HHA) que, a su vez, podría ser origen de algunos trastornos endocrinos observados en estos pacientes. Aunque los hallazgos actuales señalan una disfunción del eje HHA, en general son poco consistentes y, además, se piensa que pueden ser una consecuencia del propio cuadro clínico de la FM, más que su causa.

La disfunción del sistema nervioso autónomo, puesta de manifiesto mediante las alteraciones en la variabilidad de la frecuencia cardiaca, es un hallazgo mucho más consistente y reproducible. Esta alteración explicaría satisfactoriamente algunas de las manifestaciones clínicas frecuentes, como los trastornos del ritmo intestinal, la sudoración, la taquicardia o las alteraciones digestivas. Sin embargo, al igual que los hallazgos con el eje HHA, podría ser una consecuencia más de una alteración de los neuromoduladores del sistema nervioso central.



Procesos inflamatorios y autoinmunitarios

Se ha descrito la presencia de indicios de procesos inflamatorios o autoinmunitarios, como grandes concentraciones de citocinas, péptidos proinflamatorios, reactantes de fase aguda o anticuerpos.

Últimos hallazgos

Los datos más recientes indican que en los pacientes con FM existe una alteración de los mecanismos de procesamiento del dolor, probablemente por un desequilibrio en los neuromoduladores del sistema nervioso central. En los estudios de dolor inducido experimentalmente, se ha comprobado que estos pacientes tienen un umbral más bajo y se necesita estímulos de menor intensidad para provocarles dolor. Además con las técnicas de neuroimagen se ha detectado una disminución de flujo sanguíneo cerebral en ciertas zonas como las áreas frontales y dorsolaterales de ambos hemisferios, el tálamo o el córtex parietal superior.

Uno de los hallazgos más consistentes en los estudios sobre la FM ha sido un incremento de la sustancia P en el líquido cefalorraquídeo. Este péptido favorece la transmisión de los estímulos dolorosos. También se han hallado alteraciones en la presencia de otros neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la noradrenalina, la encefalina y el ácido gammaaminobutírico. En la actualidad el significado de estas alteraciones centra la mayor parte de las investigaciones sobre la etiopatogenia de la FM.

Tratamiento

La enfermedad no tiene curación definitiva. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de la persona con fibromialgia. Hay un sinfín de terapias alternativas que no han demostrado efectividad desde el punto de vista científico.

Es necesario evitar los factores que agravan los síntomas. En general si hay alteraciones al caminar (una pierna más corta que otra, calzado inadecuado, etc.) habrá que corregirlos con alzas, plantillas o zapatos correctores. Si se adoptan posturas forzadas y poco naturales, se fuerzan las inserciones de los músculos que se hacen dolorosas. Por este motivo habrá que cuidar los asientos en el trabajo o en la casa. Hay que evitar levantar o sostener pesos para los que la musculatura de la persona en cuestión no está preparada. La obesidad es un factor de sobrecarga músculo-tendinosa. Por este motivo se recomienda pérdida de peso en las personas obesas con fibromialgia.

La ansiedad y la depresión no son la causa de la fibromialgia, pero cuando se asocian a la misma, hacen que su tratamiento sea más difícil; por este motivo es fundamental buscar la presencia de estos problemas y en el caso de que existan, hay que procurar su control con la colaboración del psiquiatra.

Es importante procurar establecer las mejores condiciones para un sueño reparador. Tener una cama no excesivamente blanda ni excesivamente dura, así como una almohada baja. Hay que evitar la ingesta de sustancias y bebidas estimulantes (café, té, alcohol, etc.), así como las temperaturas extremas (sobre todo un calor excesivo en el dormitorio) y los ruidos y luces (relojes despertadores).

De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces. Es evidente que el ejercicio por encima de la capacidad física del individuo empeora el dolor, lo que invita a abandonarlo. Por eso esta fortaleza muscular se ha de conseguir poco a poco.

Los masajes, ejercicios de estiramiento muscular, calor local y algunos tipos de electroterapia pueden ser eficaces de forma marginal. Las inyecciones locales de los puntos dolorosos con anestésicos locales, sobre todo si luego se siguen de masaje local, son de gran ayuda para dolores localizados intensos.

Los calmantes o analgésicos pueden ayudar pero sólo se tomarán si su médico se lo indica. La mayoría de los enfermos con fibromialgia los toman, pero su eficacia es parcial y nunca deben ser el único tratamiento. Hay un grupo de medicamentos, que actúan entre otros mecanismos de acción, aumentando los niveles de serotonina, y que mejoran los síntomas en un buen número de enfermos. En general son fármacos usados como antidepresivos a dosis más altas que las que son precisas en la fibromialgia. En la fibromialgia aumentan el umbral de percepción del dolor y tienen por tanto una cierta actividad analgésica.



Evolución

La FM es una afección crónica en la que el dolor persiste, generalmente sin cambios, durante muchos años. No obstante, la evolución del cuadro clínico depende en gran medida del grado de afección del paciente, ya que se ha podido comprobar que los pacientes con manifestaciones clínicas más severas, atendidos en servicios hospitalarios o en clínicas especializadas de dolor, tienen un pronóstico menos favorable, mientras parece que los casos de FM más leves seguidos en atención primaria evolucionan mejor.

Un mejor nivel educacional, la profesión remunerada y la ausencia de trastornos psiquiátricos son variables predictorias de un mejor pronóstico de la FM.



Calidad de vida e impacto familiar

La FM es una de las enfermedades reumáticas que tienen más impacto en la calidad de vida. Los pacientes refieren una gran repercusión en sus vidas en lo que se refiere a capacidad física, actividad intelectual, estado emocional, relaciones personales, carrera profesional y salud mental, de manera que requiere del paciente el desarrollo de múltiples estrategias de afrontamiento.

Un factor beneficioso parece ser el trabajo externo remunerado. Las mujeres empleadas fuera del hogar refieren de forma significativa menor grado de dolor, fatiga o discapacidad funcional, mientras que las exigencias del trabajo del hogar ejercen una influencia negativa en la calidad de vida y el estado de salud de los enfermos.

La FM perjudica la vida familiar, incluida la vida en pareja. El impacto familiar se debe valorar por:
El grado de ruptura familiar que produce desde el punto de vista psicoafectivo.
Las cargas familiares secundarias a la aparición de la FM, como la redistribución de tareas y los roles familiares y sociales.
Las pérdidas económicas en relación con la inactividad laboral del paciente, así como los gastos relacionados con la enfermedad.

A estos aspectos cabe añadir el efecto negativo que la estigmatización social pueda tener sobre el paciente.


Discapacidad laboral

Es preciso reconocer que la evaluación de la discapacidad en los enfermos con FM es generalmente un proceso plagado de controversias, por razones tales como la incredulidad diagnóstica de algunos de los agentes evaluadores, la concurrencia de anomalías psicológicas, la dificultad en la objetivación de la incapacidad, las deficiencias en los instrumentos de evaluación y la escasa eficacia del tratamiento.

Por otra parte, no se ha establecido qué componentes de la FM están más relacionados con su gravedad y su repercusión laboral, ya que muchos de ellos son de apreciación subjetiva y es difícil introducir instrumentos validados que permitan medir la discapacidad laboral en la FM.

Obtenido de "http://www.ser.es/wiki/index.php/Fibromialgia"

Categorías: Enfermedades reumáticas | Reumatismos de las partes blandas

SFC/EM - Institut Ferran de Reumatologia

GABRIELA | 05.03.2012

SFC/EM - Institut Ferran de Reumatologia

SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA (SFC)

ENCEFALOPATÍA MIÁLGICA (EM)



La Fibromialgia (FM) y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) son dos enfermedades diferentes pero con una forma de presentación y síntomas aparentemente similares, lo que confunde muchas veces al no experto. El diagnóstico diferencial entre ambas y el descartar otras posibles causas de dolor y fatiga, es fundamental para un correcto enfoque diagnóstico, pronóstico y terapéutico.

Es de especial relevancia el diagnostico preciso entre el concepto de "Fatiga Crónica", que es un síntoma que puede acompañar a muchas enfermedades de todo tipo (incluidas las psiquiátricas) y el Síndrome de Fatiga Crónica Postviral (SFC) o Encefalomielitis Miálgica, que es una entidad que comparte código diagnóstico por sus similitudes en la definición clínica.

Lamentablemente, es muy frecuente la confusión entre Síndrome de Fatiga Crónica y Trastorno Depresivo Mayor, cuando el diagnóstico de SFC no puede establecerse ante un Trastorno Depresivo Mayor activo correctamente diagnosticado, pues es una enfermedad excluyente para el mismo. El proceso de diagnóstico diferencial entre ambas es sencillo y está bien documentado (enlace externo a la cita). El verdadero SFC/EM, nada tiene que ver con un trastorno psiquiátrico y su atribución al mismo, genera responsabilidad por parte del emisor diagnóstico de esta confusión.

En 1988, Holmes y colaboradores respondieron a un propuesta del CDC con una forma de clasificación provisional de la "fatiga o astenia crónica" que no distinguía el SFC de otros tipos de cansancio indeterminado, por eso, en 1990 una nueva comisión, también promovida promovida por el CDC aprobó los actuales criterios de definición de caso (Fukuda K, Straus SE, Hickie I, Sharpe MC, Dobbins JG, Komaroff A, and the International CFS Study Group. The chronic fatigue syndrome: a comprehensive approach to its definition and study.Annals of Internal Medicine, Vol. 121:pages 953-959, 1994) que son los internacionalmente aceptados. Los criterios de Holmes no deben ser utilizados para el diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica como lo conocemos actualmente, pues no contemplan como requisito la evaluación del impacto cognitivo que hoy consideramos esencial. Posteriormente (2003) se publicó una nueva propuesta de Criterios Diagnósticos, conocidos como "canadienses" que se han mostrado más eficaces para diferencias casos de verdadero SFC/EM de otras causas de fatigabilidad anormal.

El Síndrome de Fatiga Crónica Postviral (SFC) (que es diferente del síntoma "Fatiga Crónica" o de otras causas de "fatiga anormal") es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS. Está clasificada con el código G93.3 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 en su última revisión) y anteriormente, en la CIE-9 MC (paradojicamente muy utilizada en España todavía) se clasificaba como 780.71 dentro de un apartado para "síntomas y signos inclasificables". Resulta interesante conocer la historia de su evolución en la clasificación internacional (pdf en inglés).

Cuando el paciente no cumple características postvirales o de Encefalomielitis Miálgica (por ejemplo por ausencia de impacto cognitivo), debería ser clasificado como "Fatiga Crónica" con el código R53.82 del CIE-10. Otra posible justificación de "fatiga anormal no SFC" es la Neurastenia, que se clasifica como F48.0 en el CIE-10. Todos ellos son procesos que se pueden y se deben diferenciar correctamente mediante la medicina científica.

La propuesta de clasificación para un futuro CIE-11, ahora en desarrollo, es la Gj92.

Una de las características más específicas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es el impacto cognitivo que sufren los enfermos y que, por definición debe afectarle en más de un 50% de lo que sería su rendimiento habitual, situación que marca la principal diferencia con la Fibromialgia (enlace externo a la cita) junto con la intensa fatigabilidad post-esfuerzo y la presencia de signos inespecíficos. Existen diversas medidas validadas para cuantificar este impacto cognitivo, entre las que recomendamos el CogHealth (*), un test básico que puede realizarse a través de este enlace externo. Si su médico del IFR lo estima oportuno, podrá realizar este test en nuestras instalaciones durante su visita, cosa que no siempre es procedente por el impacto oscilante de la enfermedad. Si este test básico resulta positivo, nuestros neuropsicólogos pueden recomendarle la realización de pruebas más sofisticadas.

La prevalencia del SFC/EM es muy homogénea en todos los países donde se ha analizado y tanto en áreas rurales como urbanas (enlace externo a un estudio reciente en Nigeria), siempre y cuando se hayan utilizado los mismos criterios diagnósticos para su definición y se hayan aplicado escrupulosamente los criterios de exclusión. Actualmente se acepta una prevalencia entre el 0,2 y el 0,5 % de la población general, que es una cifra importante pero relativamente baja comparada con la inmensa cantidad de personas que afirman sufrir Síndrome de Fatiga Crónica o que incluso están diagnosticados. Datos más recientes (2007), aumentan la prevalencia de cuadros SFC-like hasta el 2,54 %, (personas que afirmaban cumplir los criterios diagnósticos mediante una encuesta telefónica en Georgia, Estados Unidos -enlace externo al artículo-).

Esta distribución homogénea, no establece diferencias entre hábitos de vida, dieta, clima, etc. , por lo que parece que la influencia de estos factores en el desarrollo de la enfermedad no deben tener una gran influencia.

Aproximadamente entre un 20 y un 25 % de enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica presentarán una forma muy severa de la enfermedad o evolucionan hacia ella desde formas más moderadas. Este grupo, tiene características diferenciales que son abordadas desde nuestra página "25 % SFC".

El nivel de evidencia científica sobre la realidad del SFC es enorme, siendo una de las enfermedades más estudiadas en los últimos años. Puede obtener información básica sobre Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) accediendo a la página del CDC sobre ésta enfermedad -enlace externo-.

¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad grave compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite, de forma significativa, tras el reposo y que empeora con actividad física o mental. La aparición de la enfermedad obliga a reducir sustancialmente la actividad y esta reducción de actividad se produce en todas las Actividades de la Vida Diaria (AVD).

El impacto del SFC en la vida del enfermo es demoledor, tanto por la enfermedad en sí misma como por el aislamiento e incomprensión del entorno, de hecho, las medidas validadas de calidad de vida, cuando se comparan con otras enfermedades, evidencian que el SFC es una de las enfermedades que peor calidad de vida lleva aparejada.

Además de estas características básicas, algunos pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) padecen diversos síntomas inespecíficos, como debilidad muy especial en las piernas, dolores musculares y articulares, deterioro de la memoria o la concentración, intolerancia a los olores, insomnio y una muy lenta recuperación, de forma que la fatiga persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo.

Casi siempre la enfermedad es crónica (curaciones inferiores al 5-10%) y de un gran impacto en la vida del enfermo. De hecho, la mejor medida del impacto de la enfermedad es evaluar las actividades previas y posteriores a la instauración de la enfermedad, tanto en la esfera física, como en la intelectual, aunque disponemos de escalas validadas de Clasificación de la Severidad e Impacto de la Fatigabilidad Anormal en un paciente concreto, como por ejemplo la Escala IFR de Fatigabilidad Anormal (pdf en castellano 43 Kb. / pdf en català 43 Kb.).

Todavía se desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y no disponemos de pruebas específicas de diagnóstico, pero la mayor parte de grupos de estudiosos creen que las infecciones (sobre todo las producidas por determinados virus), la respuesta autoinmune y los agentes tóxicos o las sustancias químicas, pueden desencadenar la enfermedad incluso a dosis consideradas "de seguridad" para la mayoría de la población. Recientes trabajos de expresión génica que describen subgrupos en la enfermedad, parecen afirmar la relación con las sustancias tóxicas (enlace externo a la cita).

Las más modernas hipótesis etiopatogénicas apuntan a una coexistencia de: Factores Predisponentes (genética, inactividad física en la infancia, inactividad tras mononucleosis...), Factores Desencadenantes (severo estrés físico o psíquico, infecciones virales, sustancias químicas...), Factores de Perpetuación y Factores Pronósticos.

Durante algún tiempo se pensó que el Virus de Epstein Barr (EBV) era el causante del SFC, pero posteriormente se ha visto que no tiene mayor participación que otras posibilidades, aunque el demorar la vuelta a la normalidad y a la actividad física tras una Mononucleosis, parece ser que favorece el desarrollo del SFC. El conocimiento actual de la enfermedad, que pasa por la implicación contunden de los virus en su patogenia, vuelve a conceder al virus EBV un papel de interés, pues parece favorecer la entrada de otros virus.

En 2009, un equipo de investigadores encabezados por los Dres. Vincent C. Lombardi y Judy Mikowitz, publicó (enlace externo a la cita) la detección del Virus de la Leucemia del Ratón, denominado XMRV, en un porcentaje muy importante de enfermos con SFC, mientras que su detección en personas sanas, era infrecuente. Este relevante hallazgo apoyaba la hipótesis de la implicación viral en la enfermedad.

La posibilidad de que los altos resultados de presencia viral obtenidos fuesen el resultado de una contaminación de las muestras cobró fuerza, dada la negatividad masiva en estudios posteriores. Sin embargo la contaminación no puede explicar la razón para que se detecten anticuerpos contra el virus en los enfermos con SFC, la presencia de proteinas y de secuencias virales.

Opinamos que es prematuro descartar los virus como factores asociados con el SFC/EM u otras enfermedades en el hombre. Son necesarios estudios rigurosos de doble ciego en pacientes bien caracterizados y controles sanos. Uno de estos estudios está en marcha bajo los auspicios del Instituto Nacional de Salud de EEUU y sus resultados se esperan en el transcurso de 2011.

En todo caso, la investigación sobre SFC/EM ha dado un paso de gigante, y ha permitido poner de manifiesto alteraciones inmunológicas muy constantes en estos pacientes cuando el subgrupo de impresión postverial está bien determinado.



En definitiva se trata de que, en personas con cierta predisposición en la que la genómica parece tener un peso relevante. En concreto, el factor de riesgo que parece influir de forma más relevante en los SFC/EM de características postvirales es la falta de factores de activación en determinadas subpoblaciones linfocitarias de los linfocitos CD8, lo cual produce una actividad reducida o ausente frente a determinados estímulos, esencialmente virales o tóxicos, lo que acaba desencadenando una alteración de los sistemas inmunológicos, endocrinológicos y neurológicos del cuerpo que pueden quedar afectados de forma permanente, haciéndose más sensible a otras infecciones o a reactivaciones de los mismos virus ú otros virus, bacterias intracelulares y hongos y produciendo síntomas muy relevantes. La expresión elevada de CD5-/- se ha propuesto (enlace externo a la cita) como marcador de esta situación de anergia.

La síntesis de algunas Interleucinas, como la IL-10 se ha relacionado con este estado hipofuncionante denominado anergia (enlace externo a la cita). Se están proponiendo ensayos clínicos con activadores de la quinasa JAK3, que parece revertir este estado en cultivos celulares.

Puesto que numerosas afecciones presentan fatiga incapacitante, antes de diagnosticarla debe ejercerse mucha cautela para no descartar otras dolencias conocidas que con frecuencia cuentan con tratamiento (como por ejemplo algunas enfermedades infecciosas como la Enfermedad de Lyme o Borreliosis). Es por ello que, en el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el diagnóstico diferencial juega un papel crucial que no parece fácil que sea asumido por la asistencia primaria.

En este tipo de enfermedades, la búsqueda de una segunda opinión puede ser una decisión acertada. Lamentablemente esta "segunda opinión" no se podrá obtener con facilidad en centros no específicos, razón por la cual recomendamos acudir a unidades especialmente dedicadas sin perjuicio de que puedan existir otras unidades de igual capacidad o profesionales a título individual que conozcan perfectamente esta patología.

Definición de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

Se ha debatido mucho sobre la mejor descripción del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Con el fin de adoptar una solución, un comité de expertos (Fukuda y CDC) esbozaron en 1994 una definición (criterios diagnósticos) que sirviera tanto a investigadores como a quienes han de emitir diagnósticos. En esencia, debe cumplirse lo siguiente:


Padecer una fatiga crónica física y mental grave no previamente existente (impacto superior al 50 % de la actividad y capacidad habitual, incluyendo la actividad laboral, educacional, social y personal) durante seis o más meses que, según un diagnóstico clínico, que no pueda ser atribuída a ninguna enfermedad conocida
Tener en la actualidad cuatro o más de los siguientes síntomas: deterioro sustancial de la memoria o la concentración a corto plazo, faringitis o amigdalitis, nódulos linfáticos sensibles, mialgias, artralgias múltiples sin hinchazón o eritema, cefaleas de una clase e intensidad no sufrida anteriormente, alteración del sueño y malestar que persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo. Estos síntomas tienen que haberse presentado, persistente o recurrentemente, durante un mínimo de seis meses consecutivos y no haber precedido a la fatiga.
Son Criterios de Exclusión: Una condición médica que pueda justificar la fatiga, trastorno depresivo mayor o trastorno bipolar, esquizofrenia, demencia, anorexia nerviosa, bulimia, enfermedades autoinmunes activas, SIDA, alcoholismo o abuso de sustancias, obesidad grave (> 45% IMC).

Puede ampliar esta información en éste enlace externo a Co-cure.

Criterios Canadienses

En 2003, un Grupo de Expertos internacional, convocado por el Departamento de Salud del Canadá (Health Canada) publicó unos nuevos Criterios de Definición de Caso de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Actualmente debería aclararse siempre si el paciente cumple los criterios CDC de 1994 y/o los criterios canadienses de 2003 en su diagnóstico. Los criterios propuestos son los siguientes:



Una persona con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y/o Encefalomielitis Miálgica (Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) / EM) deberá reunir los siguientes criterios para el diagnóstico y no tener ningún criterio de exclusión:
Cansancio o agotamiento extremo
Malestar y/o cansancio post esfuerzo
Trastornos del sueño
Dolores musculares y/o articulares
Presentar dos o más manifestaciones neurocognitivas
Uno o más síntomas de dos de las categorías de manifestaciones neurovegetativas, inmunológicas y neuroendocrinas
Cumplir con el ítem 7 (duración en el tiempo).

Desarrollo de ítems:

1. Cansancio o agotamiento extremo: El paciente deberá presentar un grado significativo de cansancio físico y mental inexplicable, de un nuevo comienzo, persistente y recurrente, que reduzca substancialmente el nivel de su actividad habitual.



2. Malestar o cansancio post esfuerzo: Hay una inapropiada pérdida de la resistencia física y mental, una rápida fatigabilidad muscular y cognitiva, malestar y/o cansancio postesfuerzo; dolor; tendencia a que empeoren otros síntomas asociados dentro del grupo de síntomas que presenta el paciente. El periodo de recuperación es patológicamente lento, pudiendo llevar 24 hs. o más.



3. Trastornos en el sueño: Se presenta bajo la forma de un sueño poco reparador o de trastornos en el ritmo y en la cantidad de sueño, como un sueño invertido o sueño diurno caótico.



4. Mialgias: Hay un significativo grado de mialgias. El dolor puede experimentarse en los músculos y/o en las articulaciones, y es a menudo de naturaleza extendida y migratoria. El dolor de cabeza es de un nuevo tipo, patrón y severidad.



5. Dos o más de los siguientes trastornos neurocognitivos deberán estar presentes: Confusión, desorientación, falta de concentración y de atención, fallas en la memoria de corto plazo, dificultades en el procesamiento de la información, en la recuperación y clasificación de palabras (no encontrar las palabras y/o nombrar los objetos); trastornos sensoriales y perceptivos, tales como: inestabilidad, desorientación espacial e inhabilidad para focalizar la atención. Ataxias. Debilidad muscular. Puede haber fenómenos de sobrecarga como por ejemplo: fotofobia, hipersensibilidad a los ruidos. Situaciones de sobrecarga emocional pueden conducir a períodos de ansiedad o episodios de quiebre emocional cargados de angustia.



6. Por lo menos un síntoma de las siguientes categorías:



a) Manifestaciones Neurovegetativas: Intolerancia ortostática, trastornos en el intestino con o sin Colon Irritable, frecuencia urinaria aumentada con o sin disfunciones en la vejiga, palpitaciones con o sin arritmias cardiacas, inestabilidad vasomotora y trastornos respiratorios.

b) Manifestaciones Inmunológicas: Inflamación de ganglios, dolor y/o ardor de garganta, recurrentes estados gripales, malestar general, aparición de nuevas alergias o cambios en las alergias preexistentes, hipersensibilidad a los medicamentos y/o a los químicos.

c) Manifestaciones Neuroendocrinas: Pérdida de la estabilidad termoestática, intolerancia al frío y/o al calor, falta o excesivo apetito, hipoglucemia, pérdida de la adaptabilidad y de la tolerancia al estrés, empeoramiento de los síntomas con el estrés, y labilidad emocional.



7. La enfermedad persiste por lo menos 6 meses: Normalmente presenta un comienzo agudo, pero también puede comenzar en forma gradual. Un diagnóstico preliminar se puede realizar en forma temprana. Tres meses es apropiado para niños.

EXCLUSIONES

Se excluye cualquier proceso de enfermedad activo que explique la mayoría de los síntomas de cansancio, trastornos en el sueño, dolor y disfunciones cognitivas:
Enfermedad de Addison
Síndrome de Cushing
Hipotiroidismo
Hipertiroidismo
Tiroiditis Autoinmune
Deficiencia de hierro y otras formas tratables de anemia
Diabetes
Cáncer

También hay que excluir:
Trastornos del sueño tratables como la Apnea del Sueño (SAOS).
Trastornos infecciosos o inmunológicos establecidos como el SIDA, las Hepatitis. Tuberculosis, Lyme...
Desórdenes neurológicos como la Esclerosis Múltiple, Parkinson, Miastenia Gravis.
Trastornos reumatológicos como la Artritis Rematoide, Lupus, Polimiositis y Polimialgia Reumática.
Trastornos psiquiátricos primarios.
Abuso de sustancias y yatrogenia.

ENFERMEDADES COMÓRBIDAS
Fibromialgia
Síndrome del Dolor Miofascial
Síndrome de la Articulación Temporomandibular
Síndrome del Intestino Irritable
Cistitis Intersticial
Síndrome de la Vejiga Irritable
Fenómeno de Raynaud
Prolapso de la Válvula Mitral
Depresión
Alergias
Sensibilidad Química Múltiple
Tiroiditis de Hashimoto
Síndrome Seco



Sobre la base de esta propuesta de criterios, un panel de expertos, ha publicado un Consenso Internacional de Criterios (Julio 2011), que puede descargarse en versión original aquí o traducida aquí (enlaces externos).

Un artículo original de octubre de 2011, viene a resumir la aplicación de estos criterios propuestos (enlace interno al pdf en inglés), haciendo hincapié en la denominación de "Encefalomielitis Miáglica".

Patologías similares

Se han señalado una serie de enfermedades que cuentan con una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), entre las que figuran el síndrome de fibromialgia, la encefalomielitis miálgica (que aunque se encuentra ubicada en el mismo epígrafe de enfermedad actualmente tiene algunas características diferenciales), la neurastenia, la sensibilidades químicas múltiples (actualmente conocida de forma poco apropiada en nuestra opinión, como Sensibilidad Ambiental Idiopática) y la mononucleosis crónica. Aunque en tales afecciones la fatiga tal vez no sea el síntoma principal, sí se presenta en todos los casos y se acompaña de alteraciones de los sistemas neurológicos, inmunológicos y endocrinos.

Otras patologías con síntomas similares

En el caso del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), existen enfermedades y condiciones que resultan incompatibles con el diagnóstico (son lo que se conoce como "criterios de exclusión", por ejemplo el Episodio Depresivo Mayor, el Trastorno de Estrés Postraumático (TEP/PTSD) o la obesidad morbida (IMC >35-45 %), entre otras.

Además, existen otras enfermedades que a menudo tienen tratamiento y que pueden provocar fatiga. El diagnóstico de alguna de tales afecciones descartaría el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), a menos que se hayan tratado suficientemente y ya no sean la fuente de la fatiga o de otros síntomas. Entre ellas se encuentran el hipotiroidismo, las cardiopatías, las hemoglobinopatías (talasemias, anemias drepanocíticas, etc.), la apnea del sueño y narcolepsia, los trastornos depresivos graves, la mononucleosis crónica, los trastornos bipolares, la esquizofrenia, los trastornos del apetito, el cáncer, las enfermedades autoinmunes, los trastornos hormonales , las infecciones subagudas, la obesidad, el abuso de alcohol y sustancias adictivas, y las reacciones ante medicamentos. Todas estas patologías deben ser descartadas antes de emitir un diagnóstico de SFC.

Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica deben descartarse la hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización y el trastorno somatomorfo. Para un experto, esta discriminación es sencilla e indubitable, en la inmensa mayoría de casos.

Otros síntomas comunes

Además de los ocho síntomas principales que constituyen la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), algunos pacientes han experimentado otros síntomas, que se presentan con frecuencia entre el 20% y el 50% de los casos. Tales manifestaciones abarcan dolor abdominal, intolerancia al alcohol, flatulencia, dolor pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y boca, dolor de oído, arritmias cardíacas, dolor en la mandíbula, rigidez matinal, náuseas, sudor nocturno, trastornos psicológicos (depresión, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico), ahogo, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

Es importante saber que el aspecto externo del enfermo no tiene porqué variar y de hecho la afirmación "...pues tienes buena cara", es realmente ofensiva para el paciente porque encierra una cierta dosis de duda. Ante este planteamiento una buena respuesta es que el SFC no es una enfermedad de la cara, sino de los órganos internos del cuerpo.

Estudio demográfico

Diversos estudios han contribuido a determinar el alcance y la frecuencia del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Aunque ninguno ha de considerarse definitivo, pues cada uno tiene puntos fuertes y débiles, los estudios epidemiológicos han ayudado a comprender mejor cuál es la extensión de la enfermedad, qué grupo es el más proclive a contraerla, si es contagiosa y cuál es la evolución típica en los pacientes.

a. La extensión del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

De 1989 a 1993, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), de los Estados Unidos, emprendió uno de los primeros estudios con el fin de determinar la extensión de la enfermedad. Se pidió a facultativos de cuatro ciudades de Estados Unidos que enviaran posibles pacientes para una evaluación clínica. El estudio reveló que de 4 a 8,7 de cada 100.000 estadounidenses de 18 años o mayores que reciben atención médica padecen Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y reciben atención médica. Sin embargo, esta valoración inicial resultó ser un cálculo demasiado bajo que no reflejaba la realidad de la población norteamericana, pues no se seleccionaron al azar los lugares donde se tomaron las muestras de población. Un estudio reciente llevado a cabo en la región de Seattle reveló que de 75 a 265 de cada 100.000 personas sufren la enfermedad. Este resultado es similar al obtenido en San Francisco: 200 de cada 100.000 personas (con una cuadro clínico similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), pero sin diagnóstico clínico). En general se calcula que en Estados Unidos, medio millón de personas presentan una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En España se admite que sufre la enfermedad entre un 0,2 y un 0,5% de la población general, que es la proporción que se registra de forma homogénea en el resto del mundo en que se han realizados estudios.

b. ¿Quién contrae el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?

Esta pregunta no tiene una respuesta específica. El estudio realizado en cuatro ciudades mostró que el 98% de los pacientes eran de raza blanca, el 85% eran mujeres y la media de edad se situaba sobre los 30 años. Más del 80% había recibido una formación avanzada y la tercera parte procedía de familias con ingresos elevados. No obstante, estos datos solo contemplan a pacientes que reciben atención médica. En la actualidad, las pruebas indican que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) afecta a todos los grupos raciales y étnicos, y a ambos sexos. El estudio de Seattle reveló que el 59% de los los pacientes eran mujeres y el 83% eran de raza blanca. Este último dato no es representativo ya que más del 90% de los que participaron en el estudio eran de raza blanca. El estudio de San Francisco reveló que los síntomas se daban con mayor frecuencia en mujeres, jóvenes con ingresos anuales inferiores a los 40.000 dólares y personas de raza negra, y con menor frecuencia en individuos de raza blanca y asiática.

Aunque los adolescentes pueden padecer la afección, se han publicado pocos informes al respecto. Un reciente estudio del CDC observó que la incidencia del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en adolescentes de entre 12 y 18 años de edad es sustancialmente menor que en los adultos, y no halló pruebas de que afectara a menores de 12 años. Algunos investigadores han afirmado haber observado un conjunto de síntomas similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en pacientes menores de 12 años, si bien no corresponde totalmente con lo observado en adultos y adolescentes. Aunque los efectos de la enfermedad en adolescentes y adultos presentan numerosas similitudes, es sumamente importante que los problemas inherentes a los adolescentes (por ejemplo, la interrelación familiar, social y de salud, la educación y la relación con los compañeros) se consideren parte de la atención médica. Es igualmente importante mantener informados a los pacientes, a los padres y a las autoridades escolares. En la actualidad, el CDC y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) están efectuando estudios en niños y adolescentes.

Hoy en día existen grupos especializados en descubrir las mutaciones genéticas que pueden hacer que la persona se vuelva "vulnerable" a sufrir un Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) frente a determinados estímulos (infecciones virales, agresiones tóxico-químicas, etc.).

c. ¿Es contagioso?

No existen pruebas que demuestren que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) sea contagioso. Las enfermedades contagiosas (brotes o epidemias) suelen darse en grupos bien definidos. Ciertos estudios iniciales que se llevaron a cabo sobre dolencias relacionadas con la fatiga, como los de Incline Village (Nevada) y Punta Gorda (Florida), se han presentado como argumento de que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es contagioso. Sin embargo, estos informes no documentaron con rigor la incidencia en la transmisión humana. Por si fuera poco, tales estudios no incluyeron a pacientes que hubieran recibido un diagnóstico que correspondiera al criterio del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por lo tanto, tales grupos no pueden tomarse como prueba de brotes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). El CDC ha colaborado con las autoridades sanitarias estatales con el fin de investigar posibles brotes de enfermedades relacionadas con la fatiga, pero hasta la fecha no se ha verificado ningún grupo que presente Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

d. Evolución clínica

Es fundamental comprender la evolución clínica del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) a fin de facilitar la comunicación entre médico y paciente, evaluar posibles tratamientos nuevos y abordar asuntos como las aseguradoras y la discapacidad.

La evolución clínica de la enfermedad varía considerablemente. Se desconoce el porcentaje real de pacientes recuperados, pero se piensa que es inferior al 5-10%, incluso sigue siendo tema de debate lo que se entiende por recuperación. Hay pacientes que se recuperan hasta el punto de reanudar su actividad laboral, pero siguen experimentando diversos síntomas (periódicos o no). Algunos con el tiempo se recuperan completamente (muy pocos) y otros empeoran, aunque lo más frecuente es que el paciente mantenga durante años un grado estable de afectación que oscila mínimamente con periodos de exacerbación y remisión parcial.

La enfermedad suele seguir una evolución cíclica (curso oscilante), se alternan períodos de relativo bienestar con los de enfermedad, pero manteniendo siempre un fondo de afectación importante que debe cuantificarse en más del 50% del rendimiento habitual, tanto físico como intelectual. Normalmente los pacientes no van empeorando, sino que mantienen en un grado de afectación estable con exacerbaciones y remisiones temporales. En sólo un 25% de los casos la enfermedad es claramente progresiva hacia un empeoramiento.

El CDC continúa el seguimiento que inició a los pacientes que forman parte del estudio en cuatro ciudades estadounidenses. La recuperación (<5-10%) la define el propio paciente y tal vez no signifique una desaparición completa de los síntomas.

e. SFC y embarazo.

En general, el embarazo es bien tolerado por las enfermas con SFC. Aunque existen criterios discrepantes, nuestra experiencia clínica es que la mayoría mejora con el embarazo, probablemente debido a un componente hormonal y al aumento del volumen plasmático.

Según el grado de afectación, es conveniente enfocar el parto y la lactancia de una forma específica y adaptada a cada caso.

Tras el parto, casi un 50% de enfermas mantienen durante uno o dos años una discreta mejoría para retornar, posteriormente, a su nivel de afectación habitual.

La relación genética del SFC no hace, por el momento, recomendable ningún tipo de consejo genético ni contraindicación al embarazo.

Posibles causas

Pese a la intensa investigación, todavía se desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), aunque se piensa que este desconocimiento se debe, en parte a la falta de solidez de muchos diagnósticos. Aunque no se descarta una única causa, existe la posibilidad que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) constituya el punto final común de un cúmulo de factores desencadenantes. Por ello, no debería suponerse que alguna de las posibles causas que se detallan a continuación ha sido descartada oficialmente o que se excluyen entre sí. Entre lo que se ha propuesto como detonante del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) figura el estrés (sin que exista en absoluto base minimamente sólida al respecto), los tóxicos químicos, la infección vírica y patologías de modelo autoinmune.

Algunos investigadores han propuesto que el SFC podía ser la expresión de una "fobia al ejercicio". Los trabajos más recientes no avalan en absoluto esta hipótesis (enlace externo a la cita).

Otros han desarrollado también hipótesis al respecto de que la falta de entrenamiento físico podía ser un factor importante en la perpetuación de la enfermedad. Una vez más la evidencia científica rechaza esta hipótesis (enlace externo a la cita).

La investigación en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) se dirige, muy especialmente, a la localización de los genes implicados en la enfermedad, puede Vd. encontrar detallada información al respecto en: http://harvester.embl.de/harvester/Q9UI/Q9UI17.htm y en nuestra propia página de investigación. También se dirige a la búsqueda de marcadores biológicos de la enfermedad, a la definición de subgrupos y a la estratificación de la severidad de la fatiga mediante pruebas objetivas.

Nuestro equipo ha trabajado para definir marcadores biológicos indicadores de la potencial severidad en el contexto de la FM y del SFC, como por ejemplo el trabajo sobre genotipos del gen COMT de nuestro equipo de investigación que puede descargar desde este enlace interno (pdf en castellano 153 Kb.) y que nos ha permitido descubrir un perfil genético diferenciado entre Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica que afecta al subgrupo que presenta las formas más severas de ambas enfermedades (enlace interno al abstract del trabajo -pdf en castellano 69 Kb.- y al artículo completo).

a. Agentes infecciosos

En un principio, debido a su parecido con la mononucleosis crónica, se pensó que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) era consecuencia de una infección vírica, en particular, del virus de Epstein-Barr (VEB). Ahora parece evidente que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no puede deberse exclusivamente ni al EBV ni a un único agente infeccioso concreto conocido. No se ha establecido ninguna relación clara entre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones provocadas por algún agente patógeno humano conocido. El estudio de cuatro ciudades del CDC tampoco halló relación alguna entre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones causadas por una amplia gama de agentes patógenos humanos, como el EBV, los retrovirus humanos, el herpes virus humano del tipo 6, los enterovirus, la rubéola, la Candida albicans, y más recientemente, los bornavirus y la micoplasma.

En 2009, un equipo de investigadores encabezado por el Dr. Vincent C. Lombardi, ha publicado (enlace externo a la cita) la detección del Virus de la Leucemia del Ratón, denominado XMRV (de la familia de los retrovirus), en un porcentaje muy importante de enfermos con SFC, mientras que su detección en personas sanas, es altamente infrecuente. Este hallazgo, no ha sido confirmado pero apoya la hipótesis de la implicación viral en la enfermedad, ya sea como causa o consecuencia, aunque subyace la dificultad para establecer el subgrupo de enfermos que, bajo este diagnóstico clínico, tendrán una clara implicación viral.

b. Agentes tóxicos (pesticidas, insecticidas, productos químicos)

Las sustancias químicas tienen un papel relevante en nuestro entorno y entramos en contacto con ellas constantemente. Las personas con SFC y otras enfermedades complejas, muestran en general una baja tolerancia a los contactos químicos, lo que permite, en algunas ocasiones, enfocar el tratamiento de una forma más efectiva. Valorar el papel de las sustancias químicas en cada caso concreto de SFC es importante y debe hacerse de forma metodológica.

Acceda, si lo desea a nuestra página de Intolerancia Química Múltiple.

c. Inmunología

Se ha descubierto que en los los pacientes existen menos linfocitos citolíticos naturales (Natural Killer) o un descenso en la actividad (NKCA) de estos en comparación con grupos de referencia sanos. Esto parece ser debido a una disminución de la Perforina (Maher, 2005). Los enfermos con actividad NK más disminuida parecen tener mayor afectación cognitiva. La determinación de la subpoblaciones linfocitarias determinantes de las NK y su actividad (CD16, CD56 y CD57), parece ser un dato de interés en todos los enfer,os con SFC, por su reducción en número y actividad, publicada en numerosos artículos.

Asimismo, se han observado diferencias en los marcadores de activación de linfocitos T; pero, de nuevo, no todos los especialistas han observado estas diferencias consistentemente. En cualquier caso, las subpoblaciones linfocitarias parecen estar aumentadas para CD38 y CD26 (marcador de activación celular) y disminuidas para CD8-T8- (una célula supresora cuya disminución produce anergia o falta de respuesta ante las infecciones). La producción de anticuerpos parece incrementada, lo que favorece la aparición de Inmunocomplejos Circulantes.

Parece interesante la hipótesis que afirma que una serie de detonantes, como los tóxicos químicos o las infecciones víricas, tal vez den paso a una manifestación crónica de citoquinas, y esta, al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Se sabe que la administración de citoquinas en dosis terapéuticas provoca fatiga, pero jamás se ha identificado en los pacientes un cuadro característico de secreción crónica de citoquinas. Además, algunos investigadores han observado cierta mejoría en pacientes que han manifestado de forma continua niveles elevados de citoquinas circulantes. Si existe una relación causal entre las citoquinas y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), es probable que sea compleja. Varios estudios también han revelado que es probable que los pacientes tengan un historial de alergias mayor que los grupos de referencia sanos. Las alergias podrían ser un factor de predisposición, pero no puede ser el único, ya que no todos los pacientes padecen alergia.

Se ha propuesto que la activación anormal de la Ribonucleasa L (RNAsa L) o la aparición de alguna fracción específica de esta, podría tener valor en el diagnóstico del SFC. Por el momento esta posibilidad se encuentra en el terreno de las hipótesis y la prueba debe ser considerada experimental y sin valor clínico reconocido.

d. Eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HPA, por sus siglas en inglés)

Numerosos estudios de laboratorio han indicado que es posible que el sistema nervioso central contribuya de forma decisiva. El estrés físico o emocional que, según los informes, es un preludio común, activa el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, o eje HPA (por sus siglas en inglés), lo que provoca un aumento en la producción de cortisol y otras hormonas. El cortisol y la corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), que también se produce a raíz de la activación del eje HPA, influyen en el sistema inmunitario, así como en una gran cantidad de sistemas corporales. Se hipotiza que dicha activación continuada acaba produciendo un efecto inverso que contribuye al desarrollo del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en personas susceptibles.

e. Hipotensión Mediada Neuralmente (HMN)

El doctor Rowe y sus colaboradores efectuaron estudios a fin de determinar si las alteraciones de la regulación autónoma del pulso y la tensión arterial eran comunes en los enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

Los investigadores se alertaron con esta posibilidad cuando observaron una coincidencia parcial entre los pacientes y los que tenían HMN. La HMN puede inducirse mediante una Prueba de Mesa Basculante (disponible con expertos en SFC en Clínica CIMA, de Barcelona y en el Laboratorio de Electrofisiología Cardiaca del Hospital Ruber Internacional, en Madrid) en la que se coloca al paciente en una tabla en posición horizontal y entonces, se bascula a setenta grados, dejando al paciente en posición casi vertical (cabeza arriba) durante cuarenta y cinco minutos durante los que se observa su presión arterial, su frecuencia cardíaca y los síntomas que el paciente refiere. Bajo esa situación los que padezcan HMN manifestarán un descenso de la tensión arterial, además de otros síntomas característicos, como mareos, pérdida visual o respuesta lenta a los estímulos verbales. Otros manifestarán síntomas de disautonomía (una falta de adaptación del Sistema Nervioso Autónomo) sin una traducción en los datos de la prueba.

Muchos enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) experimentan cefaleas, mareos o su fatiga se agrava cuando permanecen de pie durante períodos prolongados (o incluso breves). Se sabe que estas condiciones desencadenan HMN o cuadros similares. En cierto estudio se observó que el 96% de los adultos que tenían un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) desarrollaron hipotensión durante la prueba de basculación, algo que solo le ocurrió al 29% del grupo de referencia. La prueba de basculación también provocó síntomas característicos del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En la actualidad disponemos de fármacos eficaces para controlar la HMN y otros síntomas, de algunos pacientes con Prueba de la Mesa Basculante positiva, ya sea en sus aspectos objetivos o sintomáticos.

Puede leer más sobre la Prueba de la Mesa Basculante descargando este fichero en formato pdf (en inglés 114 Kb) del investigador y afectado por la enfermedad, Prof. Vance Spence, cardiólogo de la Universidad de Dundee en Escocia.

f. Carencias alimenticias

No se ha publicado pruebas científicas de que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) sea producto de una carencia alimenticia. Numerosos pacientes tienen intolerancia a ciertas sustancias que se hallan en los alimentos o en medicamentos de venta sin receta, como el alcohol o el aspartamo, edulcorante artificial. Aunque no se disponen de pruebas que demuestren las carencias alimenticias de los pacientes, debemos mencionar que una dieta sana y equilibrada puede mejorar la salud en general y sería de esperar que tuviera efectos positivos en todas las personas.

Algunos pacientes desarrollan la llamada Intolerancia Química Múltiple que les produce intolerancias ya no solo a olores o a determinados tóxicos, sino incluso a medicamentos y alimentos. Hay que vigilar que estos pacientes reciban, en cualquier caso, una alimentación adecuada y sana.

g. Cambio de domicilio

Algunos pacientes con SFC relatan que se encuentran mejor en climas más secos o más cálidos. En este sentido es conveniente recordar que la distribución de la enfermedad en todo el mundo es muy homogénea (0,5 %) y es difícil por tanto que el clima influya de forma determinante. A veces se trata más de un cambio de los hábitos de vida o un alejamiento del entorno, lo que condiciona esta mejoría que no se acostumbra a mantener en el tiempo.

El paciente debe evaluar muy seriamente si todos los inconvenientes de una mudanza en su estado, serán compensados o no por una mejoría estable.



Diagnóstico

a. El diagnóstico del médico

En casos sencillos, el médico de asistencia primaría debería poder orientar un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), si dispusiese de tiempo para ello y decidir su remisión a una Unidad Especializada, pues el diagnóstico del SFC es actualmente exclusivamente clínico, es decir, no existe prueba diagnóstica alguna que pueda confirmar de forma indubitable la existencia de un SFC. Esto hace que la experiencia en el diagnóstico adquiera un valor trascendente.

Si durante seis o más meses, alguien lleva padeciendo fatiga extrema, física y mental, que no remite a pesar de descansar en cama y va acompañada de síntomas inespecíficos, como síntomas gripales, faringoamigdalitis no exudativa, febrícula, dolor generalizado o problemas importantes de memoria y concentración, el médico deberá incluir en su proceso de diagnóstico diferencial el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En primer lugar obtendrá la historia clínica completa y le practicará un examen físico completo, que incluirá un examen del estado mental (que normalmente incluirá una charla prolongada en la consulta y unas baterías de tests psicológicos) y una serie completa pero sencilla de análisis de sangre y orina que permitirán diagnosticar otras posibles causas de fatiga anormal. También puede ser necesario practicar algunas pruebas de imagen (radiografía de tórax, resonancia craneal o ecografía absominal).

Si los análisis ofrecen una explicación alternativa a la fatiga, se encargarán más análisis para confirmar esa posibilidad. Si no se identifican las causas de los síntomas y se cumplen las demás condiciones que conforman la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el médico puede diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), siempre teniendo en cuenta verificar que el impacto de la enfermedad, tanto físico como intelectual supere el 50% y buscando sustentar dicho impacto de forma objetiva. Si el paciente ha sufrido fatiga durante seis meses o más, pero no se observan los síntomas descritos en la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), puede diagnosticarse una Fatiga Crónica Idiopática o una Fatiga Anormal que puede ser concomitante a otro proceso clínico detectado durante el proceso de diagnóstico.

Puede Vd. descargar el Folleto Explicativo sobre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) para su médico de asistencia primario o el Algoritmo Diagnóstico.

b. Análisis para un diagnóstico habitual

Aunque la cantidad y el tipo de los análisis varían de un médico a otro, pues no existe un protocolo universalmente aceptado, los siguientes constituyen una serie de pruebas típicas que servirá de patrón para excluir otras causas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC): Hemograma completo, VSG, Proteína C Reactiva, Bioquímica básica (perfil renal, hepático e iónico), Proteinograma, Creatincinasa, TSH, Análisis básico de orina y cortisol en orina de 24 horas, radiografía de torax y ECG. De forma complementaria y más específica, el experto en SFC solicitará, habitualmente, pruebas de actividad viral e inmunológica.

La alteración de la actividad de las células NK parece ser el hallazgo inmunológico más frecuente en los pacientes con SFC, hasta el punto de haber sido propuesto como biomarcador (enlace al artículo). Dentro de la celularidad NK la expresión CD57, encargada de la actividad, parece alterada de forma frecuente en estos enfermos. Como dato complementario, menos observado pero de gran interés en un subgrupo de enfermos, apuntamos la celularidad CD8 -T8- que en concreto para su marcador C3, parece disminuida, condicionando una reducción en la producción de anticuerpos del tipo IgG.

Tal vez se requieran más pruebas a fin de confirmar un diagnóstico de una patología diferente al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por ejemplo, si se observa en un paciente un nivel bajo de albúmina sérica y el análisis de urea plasmática ofrece niveles superiores a los habituales, podría tratarse de una nefropatía, por lo que el médico quizá decida repetir los análisis pertinentes e incluso solicitar otros específicos para el diagnóstico. Si los análisis iniciales y el examen físico parecen indicar una enfermedad autoinmune, el médico puede encargar más análisis, como el de anticuerpos antinucleares y así sucesivamente.

En pacientes con severa fatigabilidad verificada y pruebas cognitivas normales, puede ser de interés la realización (incluso ante la negatividad de pruebas de bioquímica muscular) de biopsia muscular en busca de patología mitocondrial.

Recientemente (febrero 2011), un equipo multicéntrico norteamericano (Schutzer el al), ha publicado el hallazgo de un perfil proteómico en Líquido Céfalo Raquídeo (LCR) que parece que puede diferenciar a los enfermos con SFC/EM de los de otra enfermedad. El trabajo requiere validación pero apunta a ser de gran interés e impacto (enlace externo al artículo completo).

c. Pruebas psicológicas y neuropsicológicas

Si el interrogatorio no es concluyente tal vez sea conveniente evaluar la incidencia de la fatiga en ciertas capacidades cognitivas o de razonamiento (como la concentración, la memoria y la organización). Tal valoración será obligada en particular para los niños y los adolescentes, cuyos resultados académicos, necesidades educativas especiales y niveles de asistencia escolar deben estudiarse. La valoración de la personalidad y otros rasgos psicológicos permitirá mejorar la calidad de la ayuda al enfermo de forma individualizada pero no influirá en el diagnóstico ni forma parte esencial del tratamiento, es simplemente un aspecto complementario.

Esto requerirá unas baterías de test más complejas y segun el perfil que se obtenga, la consulta de apoyo con algún médico-psicólogo que conozca bien en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Esta visita no debe entenderse como la aceptación de que la patología tiene origen psicógeno, sino precisamente lo contrario.

Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica deben descartarse la depresión mayor, la hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización y el trastorno somatomorfo. El descartar que una patología psiquiátrica pueda ser la causa de la fatigabilidad anormal y el complejo sintomático asociado es fundamental para poder enfocar correctamente el problema del enfermo, razón por la que es muy importante huir de los diagnósticos de complacencia. Una buena herramienta de despistaje psiquiátrico es el CIDI (Composite International Diagnostic Instrument) de la Organización Mundial de la Salud, accesible desde éste enlace externo.

Desde la validación del Test CogHealth© como instrumento válido en la determinación del impacto cognitivo del SFC, la realización de esta prueba es muy interesante tanto en la evaluación inicial del enfermo como en su seguimiento. Puede consultar más información sobre la valoración neurocognitiva en el SFC en éste enlace interno.

d. Los controles regulares

Un enfermo con SFC debería acudir a su médico dos veces al año, una de ellas en mitad del otoño (por ser la época en la que se producen más reactivaciones virales). Muchas veces, el enfermo crónico no cree que sea importante este control una vez establecido su diagnóstico, sin embargo, tanto el interrogatorio como la exploración y algunos sencillos análisis, permiten valorar la evolución y adoptar modificaciones en la pauta de tratamiento.

Es recomendable, por ejemplo, que una vez al año se estudie la función inmunológica (células NK -CD16, CdD6, CD57), cociente CD4/CD8 -subunidad C3-, cociente Th1/Th2) y la situación viral, tanto en IgM (respuesta inmediata), como en IgG (inmunidad de recuerdo) para los virus más habitualmente relacionados con la enfermedad (familia del Herpes, incluyendo Citomegalovirus y Epstein-Barr, Enterovirus, etc.)

La IgM nos informa de una infección activa actual pero muchos enfermos con SFC no elevan su IgM en las reactivaciones, sino que elevan sus títulos habituales de IgG o estos permanecen siempre anormalmente elevados, excepto en los casos de hipoproducción de IgG asociada a déficit de T8. Es importante que esta valoración la haga un médico experto, pues las personas sanas en la población general, presentan también elevados los títulos de IgG para muchos virus, de forma normal. Atribuir valor o no a este dato, requiere un conocimiento profundo de la enfermedad y del paciente concreto.

e). Pruebas de ámbito experimental

Varias pruebas, algunas de las cuales se comercializan, no han resultado efectivas a la hora de diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), por lo que no deben realizarse a menos que sean necesarias para descartar alguna patología (por ejemplo, la resonancia magnética nuclear para descartar la esclerosis múltiple) o si forman parte de un estudio científico (en ese caso, será necesario que el paciente dé su consentimiento por escrito). Tampoco deben encargarse sistemáticamente pruebas de diagnóstico de algunos agentes infecciosos como la Candidas albicans y Mycoplasma, pues no contribuyen al diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Otras pruebas que se consideran experimentales son la prueba de basculación en ausencia de clínica sincopal (para la HMN) y las técnicas de diagnóstico por la imagen, como la resonancia magnética nuclear (MRI, por sus siglas en inglés), la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) o la tomografía de emisión de fotón único (SPECT o SPET, por sus siglas en inglés).

Como hemos comentado, la reciente publicación de una intensa relación entre el virus XMRV y el SFC, puede hacer de interés, en el contexto de la consolidación diagnóstica, la búsqueda de dicho virus en muestras biológicas del paciente. Institut Ferran de Reumatologia, ofrecerá siempre las más avanzadas técnicas de detección, cuando estén validadas.

Estratificación de la Gravedad de la Fatiga

A pesar de que la afectación de las Actividades de la Vida Diaria (AVD) es el medidor de mayor calidad para el seguimiento y la definición del SFC, el avance en el estudio de la enfermedad ha permitido determinar que existen medidas objetivas del impacto de la fatigabilidad en un enfermo y momento dado.

Escalas como la Checklist Individual Strength (CIS), Chalder Fatigue Scale o Krupp, permiten clasificar esencialmente con interés investigador, los grados de fatiga que el paciente refiere de forma subjetiva.

Nuestro equipo opta por realizar una Prueba de Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas (para demostrar la fatiga post-esfuerzo, que es persistente en el SFC) y practica el Test CogHealth© y una valoración neurocognitiva, sin perjuicio de que, en casos especiales, puedan requerirse otros instrumentos de medida. Puede leer más sobre la conveniencia de estas pruebas en éste texto del Dr.Ferran J.García (enlace interno a pdf). La Prueba de Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas, bajo protocolo de Bruce o de Balke (mejor este último) ofrece unos resultados que permiten determinar la capacidad máxima de esfuerzo, el agotamiento tras el mismo y su extrapolación al mundo laboral (enlace interno a documento pdf).

El valor máximo en METs (Equivalentes Metabólicos) obtenido para una Frecuencia Cardíaca Máxima Teórica superior al 75%, puede compararse con los valores necesarios para muchas actividades a través de este enlace externo. El compendio de actividades físicas de la Universidad de Carolina del Sur, constituye un interesante estudio que nos indica el valor en METs de la mayoría de actividades. Es consultable en este enlace externo.

Algunos grupos trabajan en el entorno de la demostración de un alterado consumo de oxígeno durante las pruebas de resistencia y esfuerzo en enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica, recomendando esta prueba a sus enfermos. Por el momento, las evidencias científicas en ensayos clínicos controlados son contrarias a esta relación (enlace externo a la cita), no habiéndose encontrado alteraciones en el consumo de oxígeno ni en los valores de lactato ante el esfuerzo (enlace externo a la cita), por lo que en nuestra opinión, esta prueba carece de utilidad clínica y debe ser considerada experimental e inespecífica.

Tratamiento

Dado que no se han identificado las causas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), los tratamientos existentes se centran en paliar los síntomas, no existiendo un tratamiento curativo. Es importante que no se deje engañar por desaprensivos en este aspecto. A pesar de lo expuesto, existen tratamiento que, de forma individualizada, pueden ser útiles en los enfermos con SFC/EM.

Nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal, aplica las más consolidades estrategias farmacológicas y no farmacológicas para permitir, en un grupo significativo de enfermos, una mejoría clínica, con repercusión en su calidad de vida. Puede saber más sobre nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal, en éste enlace interno.

El tratamiento más importante consiste en explicar al enfermo el alcance de su enfermedad, sus expectativas reales y recomendarle que adapte su vida a sus posibilidades reales. Intentar hacer más de lo que le permite el cuerpo conduce a un empeoramiento objetivo.

El médico, junto con el paciente, elaborará un programa adaptado a las necesidades individuales que ofrezca el máximo beneficio y que está basado en los tratamientos que contiene esta sección.

a. Tratamientos no farmacológicos

i. Actividad física. En general, los médicos recomendamos a los pacientes que vigilen el ritmo que mantienen y que eviten en lo posible el estrés emocional (no está claro que el estrés pueda contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero sí sabemos que, una vez instaurada, el paciente tolera muy mal el estrés) y la tensión física. Las actividades cotidianas regulares y razonables contribuyen a evitar el fenómeno push-crash, caracterizado por sobreesfuerzos durante los períodos de mejoría, seguidos de recaídas quizá debido a la actividad excesiva. Es importante también la actividad física regular para evitar que la condición física empeore, aunque debe estar supervisado por un médico o un fisioterapeuta y ser de baja intensidad.

Hay que diferenciar la actividad física del llamado "Ejercicio Gradual", que es incremental y produce un empeoramiento del enfermo en más del 70% de los casos.

Aquí puede descargar en formato pdf en castellano (70 Kb.) nuestro documento titulado "Un programa realista de actividad física para el enfermo con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) / Encefalomielitis Miálgica".

La colocación de un Actímetro (disponible en el Institut Ferran de Reumatología) permite cuantificar el grado de actividad del paciente y evaluarlo con el paso del tiempo.

b. Tratamientos farmacológicos

Los tratamientos farmacológicos van encaminados a aliviar los síntomas específicos. Los pacientes se muestran hipersensibles a los fármacos, en especial lo que afectan el sistema nervioso central, por ello, la estrategia consiste en comenzar con dosis muy bajas que se irán aumentando gradualmente según la necesidad. Es especialmente importante no utilizar fármacos que no sean realmente efectivos en la clínica del enfermo y esten plenamente justificados, así por ejemplo, la utilización de antidepresivos o psicofármacos en general, no ha demostrado efectividad de no existir una comorbilidad clara asociada a la enfermedad, razón por la que deben desaconsejarse.

Existen varias opciones de tratamiento sintomático farmacológico, aunque los más aplicados por expertos internacionales, se basan en un intento de recuperar la función mitocondrial, que se ve afectada en la mayoría de los casos. Esta estrategia es la que aplicamos en nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal.

En algunos casos muy seleccionados, se utilizarán tratamientos antivirales, algunos de los cuales se encuentran en fase de estudio avanzado. El Valganciclovir parece ser ser un fármaco prometedor, así como algunos fármacos antirretrovirales, que han tomado más fuerza, si cabe, desde el hallazgo del virus XMRV en un grupo de enfermos con SFC. Un reciente trabajo, nos indica que el virus XMRV sería sensible a la Zidovudina, uno de los más históricos antirretrovirales.

Un trabajo de Lerner et al. (2010) con seguimiento de seis meses, informa de la eficacia de los tratamientos antivirales (Valaciclovir/ Famciclovir/ Valganciclovir) en personas con SFC y virus de la familia del herpes -EBV CMVHHV6-, determinado por elevación de los títulos de IgM (enlace al artículo).

Casi todos los enfermos se beneficiarán de un proceso de Inmunomodulación, que puede efectuarse con fármacos o con principios activos en otras presentaciones, como por ejemplo el Shiitake, que ha demostrado capacidad para elevar la actividad de las células NK, que se han relacionado con la gravedad de la enfermedad (enlace externo a la cita). Estos tratamientos acostumbran a perder efectividad en pocos meses y deben ser alternados.

Un artículo publicado en Octubre de 2011 por un equipo colaborativo de oncología, inmunología y neurología de hospitales noruegos, parece confirmar comunicaciones previas sobre la posible eficacia del Rituximab, un fármaco que produce depleción de los linfocitos CD20 (enlace externo a la publicación y enlace interno al artículo traducido), lo que abunda en la amplia documentación prexistente de la fisiopatogenia autoinmune de la enfermedad. Este fármaco ya ha sido utilizado por nuestro equipo en algunos pacientes graves con SFC como tratamiento compasivo y actualmente estamos preparando un ensayo clínico sobre biosimilares al Rituximab en el contexto de la Fatiga Anormal y patologías inflamatorias.

Deben evitarse los fármacos inmunosupresores globales, como por ejemplo los derivados de la cortisona, a no ser que se haya demostrado una hipofunción específica en su secreción o exista otra enfermedad asociada que justifique su utilización. También deben evitarse los "inmunoestimulantes globales". En el SFC no existe casi nunca una inmunodepresión o una inmunoestimulación concreta, se trata más bien de un estado de inmunoalteración.

c. Dieta y entorno

En algunos enfermos con Intolerancia Química Múltiple, la utilización de un programa dietético, parece mejorar su calidad de vida. Puede saber más en este enlace interno.

El contacto específico con sustancias químicas (por ejemplo una casa nueva, un mueble, colocar parquet, productos de limpieza, etc.) debe ser evaluado para detectar posibles causas de empeoramientos.

En cualquier caso, seguir una dieta sana y equilibrada, evitando en la medida de lo posible los aditivos y las sustancias químicas, parece una medida de salud muy conveniente para estos enfermos y recomendable para todos en general que debería extenderse a todos los contactos tóxico-químicos evitables sin un aislamiento del entorno.

d. Reposo

Es tal vez la medida más efectiva. El SFC no es una enfermedad que se produzca por la falta de entrenamiento ni nada tiene que ver con la práctica de ejercicio.

El enfermo con SFC no debe "forzar la máquina", debe adaptarse a la realidad clínica de su enfermedad, que oscilará con el tiempo y reconocer que existe "un antes y un después de la enfermedad" que afectará a sus objetivos y a sus posibilidades. Muchas veces necesitará apoyo psicológico experto para ayudarle a afrontar las limitaciones de la enfermedad y asesorarle sobre la relación con sus allegados.

En general, el enfermo debe realizar el reposo que el cuerpo le requiera, aunque debe mantener un cierto grado de actividad física que evite su atrofia. Esto puede conseguirse con sencillos programas que nunca deben incrementar la fatiga al día siguiente.

Los enfermos con SFC más grave (aproximadamente un 25%), deben adoptar medidas especiales que puede consultar en este enlace interno.

Mucha atención

Hay que huir muy especialmente de los llamados "productos milagro", que ofrecen sin ser ni siquiera fármacos ni haber sido sometidos a ninguna evaluación crítica científica, la "curación" o una "gran mejoría". Si Vd. se ha sido afectada/o por este tipo de venta, le recomendamos que lo denuncie ante el llamado Observatorio de Productos Milagro de la Organización Farmacéutica Colegial (puede hacerlo en cualquier oficina de farmacia) y e

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TIBICOS

GABRIELA | 01.08.2012

Tibicos

Descripción:
Los hongos tibicos, introducidos en el continente americano a través de México por Sor Teresa de Calcuta, son una combinación de hongos de origen chino que se utiliza en el continente asiático desde hace más de 20 siglos.
Estos hongos tienen el aspecto de arroz, casi transparente, una cucharada de té más o menos, se colocan en un frasco de vidrio, con una taza agua hervida fría, con trozos de chan ...Ver más
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PROPIEDADES CON RESPECTO A:
ARTICULACIONES: Alivia los reumas, alivia la artritis, erradica dolores musculares, extremidades y cintura.
CABEZA: Sana la migraña y los dolores de cabeza.
HIGADO: Mejora sus funciones, quita los problemas de la vesícula, ablanda este órgano.
MUSCULOS: Alivia los hombros endurecidos y relaja la nuca, además de los dolores musculares.
OBESIDAD: Da salud a los delgados y quema la grasa de los gordos.
VIDA y EDAD: Hace la vida longeva y vital, evita achaques, hace menos bruscos los cambios en la menopausia.
PULMONES: Fortalece y cura la propensión a la bronquitis, quita la tos, decrece la flema y cura el asma.
RIÑONES: Cura sus enfermedades, ayuda a orinar bien, disminuye la posibilidad de cálculos, en general ayuda al sistema urinario.
SANGRE: Baja el colesterol, ablandalas arterias y las venas endurecidas, baja la glucosa en caso de diabetes, disminuye la hipertensión y quita las hemorroides.
ESTOMAGO e INTESTINOS: Evita el estreñimiento, aumenta el apetito. Ayuda a la digestión, cura los cálculos estomacales, remedia la diarrea.
NERVIOS: Sana dolores nerviosos, desaparece el herpe, cura el insomnio y los mareos.
OJOS: Rehabilita la potencia visual, desaparecen las cataratas.
CABELLO: Reafirma su color natural original, desaparecen canas y fortalece el cuero cabelludo.
TEMPERATURA: Mantiene la temperatura del cuerpo fresco en verano y más alta en invierno.
CANCER: Previene en algunos casos y cura el de la piel.
ALCOHOLISMO: Tomando con frecuencia lo cura.


El Cultivo De Tíbicos o kéfir de agua

En Tíbicos (kéfir de agua), Cultivo
Como conservar los gránulos

Para saltarse una tanda del cultivo “2 o 3 días” simplemente dejarlos en un tarro con tapa cubiertos de agua sin cloro, al fresco.

Si nos tenemos que ausentar por mas días, Se dejan los gránulos en el refrigerador con la mayor cantidad de agua posible con la proporción de azúcar habitual de 3 cucharas por litro.

se pueden dejar los gránulos incluso por un mes cambiando el agua azucarada cada semana.

Por unos 3 meses, se pueden guardar en el congelador lavados y bien escurridos en una bolsa de plástico, taper o bote de cristal. Incluso mas tiempo, aunque perderá paulatinamente vigor en periodos muy prolongados. Mientras mas baja sea la temperatura durante el periodo de congelación mejor se conservará. Se pone el congelador al máximo unas horas antes de poner el kéfir y se vuelve a la temperatura habitual unas horas después.

Secos: Para secarlos se ponen muy bien lavados y escurridos sobre un paño de fibra natural y recubiertos con el mismo u otro paño dentro de una caja de cartón, volteándolos de vez en cuando hasta que se deshidraten por completo. Si es necesario, se cambia el paño por otro seco y los ventilaremos con un aparato de aire frío. El grano bien seco sin exceso de humedad debería quedar casi del mismo color y como piedrecillas terrosas. Si los gránulos se enmohecen o quedan oscuros están perdidos y hay que tirarlos por seguridad. Para evitar esto se puede acelerar el secado con un ventilador de aire frió o templado por debajo de 35ºC.
Ver métodos de secado rápido en el foro de kombucha

Nota: Se secarán mejor si aprovechamos el momento oportuno de la influencia de la luna. Con la luna en fase menguante y en un día seco. Por ejemplo, en los días de aire; géminis, libra y acuario o en los de fuego Aries, Leo, Sagitario. Si no tenemos un calendario que nos muestre estos días, basta con elegir la luna menguante y un día que notemos el ambiente seco.

Reactivación

Para hidratar los gránulos secos, se dejan en agua tibia sin cloro (20 a 30ºC.) hasta que recuperen su consistencia gelatinosa y color traslucido característicos (de 4 a 6 horas). Lavándolos después cuidadosamente y cultivándolos de nuevo de la forma habitual.

Para reactivarlos en cualquier caso, bien lavados se dejan reposar en agua tibia (20 a 30ºC.) hasta que se hidraten por completo, y se cultivan con menos agua de la habitual. Le costará más tiempo arrancar y puede que las primeras aguas halla que tirarlas, si la fermentación es débil al principio.
Enviando el cultivo por correo

Secos se pueden meter en una bolsa y ser enviados en un sobre, franqueándolo como simple carta, por lo que se evitarán gastos de envío.
Aunque también se pueden enviar frescos con un poco de agua en una bolsa hermética o una botellita o mini taper hermético que quepa en un sobre acolchado.
Una forma practica y barata es usar dos bolsas para alimentos.
En la primera se introduce el kéfir cubierto de agua y se anuda fuertemente sin que quede aire pero dejando algo de espacio libre. Esto se mete en otra bolsa que se anuda. Se manda por correo en un sobre acolchado en el que aguantará hasta viajes largos de una semana.
Como conseguir el cultivo de tíbicos (kéfir de agua)

Este fermento madre se resiste para ser manipulado y adulterado sin perder prácticamente todas sus propiedades originales, tal vez por eso está olvidado por las instituciones sanitarias al no poder comercializarse no se le dedica la atención y la investigación que merece. Estamos ante un cultivo milenario que se ha pasado siempre de mano en mano como un legado al que se atiende en tan curiosa simbiosis.

Para pedirlo seco por correo postal. Luego habrá que rehidratarlo. Aunque también es posible enviarlo fresco con un poco de agua dentro de una bolsita de plástico hermética o en 2 bolsas de bocadillo muy bien atadas. Se puede usar también un minitaper e incluso una botellita de plástico con tapa rosca que entre en un sobre acolchado. Es un sistema práctico y económico para la distribución gratuita a distancia.

Lugares de distribución:

«Foro sobre tibicos de Nutribiota

En la Web de Herboristería La Naturaleza en España.
Tablón para ofrecer o pedir kéfir y kombucha:
http://www.lanaturaleza.es/indo.htm

Red de Distribución en Argentina:
http://www.faggella.com.ar/KefirRedSumar.htm

Tablón internacional para ofrecer o pedir kéfir
http://www.torontoadvisors.com/Kefir/kefir-list.php

« Como hacer la bebida de tíbicos

Los comentarios en el foro sobre tibicos (kefir de agua)
FORO SOBRE TIBICOS:
http://www.nutribiota.net/foro/viewforum.php?f=11
Herboristería La Naturaleza
www.lanaturaleza.es

PREGABALINA

GABRIELA | 01.08.2012

Advierten de un fármaco para la fibromialgia prohibido en Europa

La sanidad pública está dispensando de forma frecuente un fármaco para la fibromialgia, conocido como «Lyrica» (Pregabalina), que está prohibido en Europa. Así lo ha denunciado la Asociación de Fibromialgia de Navarra (AFINA), que recuerda que éste fue el primer medicamento que incluyó en el apartado de «indicaciones» la palabra fibromialgia y que en el Estado español hay millón y medio de afectados.



GARA |

La fibromialgia abarca una serie de síntomas y trastornos musculoesqueléticos caracterizados por dolor persistente, fatiga extrema y rigidez de los músculos, tendones y tejido blando circundante. De momento no existe ningún medicamento realmente efectivo contra esta enfermedad, pero en la sanidad pública del Estado español siguen recetando «Lyrica» para paliar los síntomas.

Así lo ha denunciado AFINA por medio de una nota de prensa en la que informa de que este medicamento se creó hace 30 años para combatir la epilepsia y que ha sido puesto en entredicho por las agencias de los medicamentos de Europa y EEUU.

Según AFINA, la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) es «tajante» y apuesta por borrar «Lyrica» de los vademécum como fármaco dirigido a combatir la fibromialgia. Además, ha rechazado la solicitud para ser publicitado este medicamento y utilizado para la fibromialgia, «precisamente cuando se trata de un fármaco que ya se venía prescribiendo frecuentemente a los pacientes con esta afección».

EMEA argumenta que «los estudios no han demostrado efecto relevante a corto o largo plazo», que «el beneficio/riesgo no está demostrado» y que «no se está realizando ningún ensayo clínico en este sentido en la Unión Europea». El presidente de AFINA, Iokin Espinazo, constata que la receta de este medicamento ha causado «indignación» en las personas afectadas por fibromialgia, conocida como la «enfermedad invisible», ya que su origen no ha sido descubierto y no se puede detectar mediante pruebas médicas. «No somos conejillos de indias», concluye Espinazo.

Beneficios triplicados

Según informa, en junio de 2007 la Agencia Norteamericana de los Medicamentos (FDA) incluyó esta nueva aplicación en «Lyrica» y durante un año lo convirtió en el único fármaco indicado contra esta enfermedad. Hasta entonces sólo se usaba para combatir la epilepsia y el dolor crónico causado por daños en los nervios.

Esa decisión hizo que en el primer trimestre de 2008 se triplicasen los beneficios del gigante farmacéutico que lo distribuye (Pfizer). Posteriormente, este mismo organismo lo ha puesto en entredicho dos veces.

Así, ha obligado a incluir en el prospecto de «Lyrica» la advertencia de que puede aumentar el riesgo de suicidio. Además, ha acusado a Pfizer de comercializarlo de forma fraudulenta, pero esta firma aparcó el juicio tras pagar una indemnización de 1.600 millones de euros, informa AFINA.

EHS Electro-hipersensibilidad

GABRIELA | 01.08.2012

Electrosensibilidad

¿Electro... qué? ¿no ha pronunciado nunca esa palabra? ¡No es un chiste! Las personas que padecen electrosensibilidad no se están riendo. Si tiene síntomas crónicos inexplicables siga leyendo.


¿Qué es?


La electrosensibilidad forma parte de las nuevas enfermedades surgidas en el seno de las sociedades desarrolladas. Se trata de una enfermedad notoria recurrente provocada por la exposición a campos electromagnéticos. Ser eléctricamente sensible significa poseer un conjunto de síntomas (dolor de cabeza, cansancio crónico, dificultad para dormir...) que se activan o se intensifican al encontrarse cerca de aparatos eléctricos, transformadores, antenas de telefonía móvil y/u otras fuentes de radiaciones. Sin embargo, la persona afectada no aparenta tener problema alguno mientras no se exponga a los campos eléctricos. Toda enfermedad recurrente que sea producida por radiaciones, y que disminuya o desaparezca cuando uno se aleja de la fuente que los genera, constituye un caso de electrohipersensibilidad.

El también llamado Síndrome de las Microondas, afecta sobretodo, a personas con el sistema inmunitario debilitado, o en fase de desarrollo (ancianos, enfermos, niños…) aunque cualquier persona con buen estado de salud puede llegar a padecerla si su exposición a las radiaciones se hace intensa y prolongada. Cursa con síntomas de insomnio, cansancio o irritabilidad. No es mortal, aunque puede acabar degenerando en enfermedades como el cáncer así como provocar diversos trastornos neurológicos en caso de no reducir la exposición.

De igual forma que la Sensibilidad Química Múltiple puede hacer que una persona se haga muy sensible a dosis muy pequeñas de productos químicos, los afectados por electrosensibilidad pueden hacerse sensibles a niveles de campos electromagnéticos que normalmente, para el público en general, pasarían desapercibidos. Por otra parte, la mayoria de las personas intoxicadas por productos químicos (insecticidas, pesticidas, metales pesados, dioxinas, etc.) padecen electrohipersensibilidad sin saberlo.

Hoy se sabe con certeza que los campos electromagnéticos interfieren en el funcionamiento de nuestro organismo y de todos los seres vivos. Numerosos estudios científicos lo demuestran. Por ejemplo, la alteración del ciclo de producción de la hormona melatonina, que regula el sistema inmunitario y hormonal (estudios del profesor José Luís Bardasano, Director del Departamento de Especialidades Médicas de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares) o de daños en el ADN que trasporta la información genética de las células (informe REFLEX, participado por investigadores de más de 12 países europeos y financiado por la UE con más de 3 millones de euros).

Las personas sensibles a las radiaciones presentan síntomas característicos:

Cefalea

Insomnio

Cansancio crónico

Irritabilidad

Alteraciones en la piel, incluido picor, quemazón

Infecciones recurrentes

Dificultad para concentrarse



Pérdida de memoria a corto plazo

Tristeza sin motivo aparente

Alteraciones cardiacas, mala circulación sanguinea

Desorientación

Congestión nasal

Disminución de la libido

Trastornos del tiroides



Escozor de ojos

Acúfenos

Ganas de orinar frecuentemente

Nerviosismo

Devilidad capilar

Manos y pies fríos

Rigidez muscular

Según las últimas estimaciones para las sociedades modernas la población electrosensible oscila ya entre el 3 y el 5%, lo que eleva a unos 13 millones el número de europeos que sufren este mal. En Suecia, primer país que aceptó la electrosensibilidad como causa de baja laboral (invalidez física), la cifra de afectados se eleva a 250.000.

Las personas que padecen hipersensibilidad a los campos electromagnéticos ven mermada enormemente su calidad de vida no sólo por sus síntomas físicos sino también por los profundos cambios emocionales que suele llevar aparejados. A esto último hay que añadir una serie de inconvenientes: por un lado, la dificultad de su diagnóstico (de tipo clínico, aunque la mayoría de los médicos no la identifican aún en su consulta porque en nuestro país todavía no está tipificada) hace que a la persona que empieza a padecer el conjunto de síntomas se la derive de especialista en especialista. Estos errores de diagnóstico, con frecuencia agravan el síndrome, pues hacen que el sujeto permanezca expuesto largos años al agente causal y retardan el tratamiento correcto. Por otro lado, las personas con este problema comienzan a recibir la exclusión social, empezando por los familiares, amigos y después en su trabajo. Se les califica de alarmistas, vagos, hipocondríacos, inadaptados sociales... cuando en realidad lo que están padeciendo es una enfermedad orgánica reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

El Parlamento Europeo, a través de su Resolución de 2 de abril de 2009 (ver punto 28), ha solicitado a todos los estados miembros que sigan el ejemplo de Suecia y reconozcan la electro-hipersensibilidad con el objeto de poder proporcionar protección adecuada así como para garantizar la igualdad de oportunidades entre quienes la padecen.

Cada vez se hace más evidente que a los que gobiernan no les interesa el reconocimiento de las enfermedades que van en contra de los intereses de mercado y/o traen consigo claras responsabilidades legales (para las mega empresas de las telecomunicaciones y eléctricas) o que no son suficientemente fáciles y rentables (para la gran industria farmacéutica).

Como evidencia de lo que las leyes por una parte, y medios de comunicación por otra nos ocultan basta leer los testimonios directos de las personas afectadas de hipersensibilidad a las radiofrecuencias.

Para evitar llegar a estos extremos es conveniente prevenir, y para ello (y mientras que las autoridades no nos protejan) o bien logramos identificar y reducir la exposición en nuestros entornos domésticos, laborales, etc.; o nos vamos a vivir al campo en lugares libres de contaminación electromagnética (zonas blancas).

¿Qué causa la electrosensibilidad?

Actualmente los focos más recurrentes de polución radioeléctrica son las antenas de telefonía móvil, a la par que los teléfonos inalámbricos domésticos (DECT) y los routers WIFI instalados en el interior de las viviendas. Todos ellos emiten microondas de manera permanente (24 horas/día y 7 días/semana) en los lugares donde se instalan. Los teléfonos móviles, a diferencia de los anteriores, sólo nos pueden exponer a niveles de emisión altos durante el establecimiento de las llamadas y conversaciones.

Últimamente, les ha dado a nuestros alcaldes por ser “modernos” y colocarnos conexiones a internet inalámbricas gratuitas para todo el barrio. En el entorno WiMAX (similar al WiFi pero con un mayor alcance) que preparan para nosotros la contaminación electromagnética es constante, omnipresente e invisible. En la ciudad de Madrid por ejemplo, los distritos de La Latina, Chueca y parte de Gran Vía ya la tienen, además de ampliar la cobertura a los kioskos y autobuses municipales, junto a los ya existentes puntos de acceso gratuito en centros culturales, deportivos y de ocio.

Ante la actual oposición generalizada de las comunidades de vecinos a instalar antenas de telefonía móvil en sus tejados, las operadoras de telecomunicaciones están buscado nuevas opciones. Una de ellas son las picoantenas. Son pequeñas y están situadas en las fachadas a la altura de la calle, a veces camufladas dentro de los rotulos luminosos de locales comerciales, que les alquilan el espacio, o mimetizadas en las paredes. Son las mismas que ya se han instalado en algunas estaciones de metro para tener cobertura tambien bajo tierra.

Otra configuración son las femtoceldas, que con la forma y el tamaño de un router se instalan en el interior de las viviendas, oficinas, etc. En su publicidad se identifican como ADSL con tarifa plana para teléfonos móviles, entre otros.

Y con la excusa del ahorro de costes en la tarifa eléctrica llega el último invento: los contadores inteligentes de la luz (smart-meters). Con ellos las compañías eléctricas van a proceder a la sustitución progresiva de los antiguos contadores. Los chivatos tienen capacidad de telegestión (permiten la lectura a distancia de su consumo) pero para ello necesitan emitir radiaciones similares a las de la telefonía móvil, de manera discontinua. Los contadores del agua o el gas también podrían ser objeto de sustitución, multiplicando la contaminación electromagnética de los lugares que los acojan.

En bajas frecuencias, las radiaciones no ionizantes con mayor riesgo potencial provienen de los centros de transformación, lassubestaciones y los cables eléctricos de media/alta tensión, tanto aéreos como soterrados, o los que pasan pegados a las fachadas de los edificios a la altura de los primeros pisos. Si las líneas eléctricas no se apantallan con materiales de alta permeabilidad magnética (y casi nunca se hace debido a su elevado coste) o se alejan una distancia prudencial de las viviendas, se corre el riesgo de estar expuestos a niveles de campos magnéticos elevados. Con el simple soterramiento de los cables del transporte y distribución eléctrica se pueden frenar los campos eléctricos, pero en ningún caso se consigen evitar los potencialmente peligrosos campos magnéticos.

Cualquier aparato o equipo doméstico que esté en funcionamiento (como el televisor, ordenador, vitrocerámica, secador, etc.) suele provocar campos elevados, que por su cercanía al usuario pueden atraer riesgos si la exposición es prolongada. Sin embargo, se pueden desenchufar para que sus efectos desaparezcan por completo.


En ocasiones, vemos como personas que siempre han gozado de un buen estado de salud pueden llegar a enfermar por fuentes generadoras de campos electromagnéticos tales como aparatos eléctricos (radio-reloj, cadena de música, etc.) que se encuentren muy cerca de la cama. De igual forma, podremos ver que un niño que sufre de nerviosismo, insomnio y dolores de cabeza, es capaz de dormir y estar calmado, después de corregir los problemas existentes con el cableado eléctrico de las paredes de su dormitorio. Los efectos de las radiaciones son acumulativos y se pueden ver agravados si además tenemos nuestra cama situada encima de una corriente de agua subterránea, una falla geológica o un cruce de líneas de la red de Hartmann-Curry (anomalías en el campo magnético terrestre). A veces tienen que pasar años hasta aparece alguno de los síntomas mencionados. En los casos antes citados, al alejar las fuentes que producían campos electromagnéticos, al corregir el cableado eléctrico que pasa entre las paredes o al cambiar de habitación, se devolvió la salud o produjo mejoras sustanciales en la salud. ¿Eran estas personas eléctricamente sensibles? Si las fuentes generadoras de radiación no hubieran sido identificadas y no se hubiera reducido su exposición, estas personas podrían haber llegado a desarrollar un síndrome de las radiofrecuencias más severo y permanente.

Existen varios grados de sensibilidad al electromagnetismo, del mismo modo que ocurre con la sensibilidad química. Aquellas formas susceptibles de ser revertidas, son formas suaves de hipersensibilidad eléctrica. Cuando se ha permanecido expuesto por largo tiempo, la persona se hace muy sensible a las frecuencias iniciales. Posteriormente y a medida que avanza el síndrome la persona se va haciendo hipersensible también a otras fuentes generadoras de campos electromagnéticos. El hecho de que se experimente sensibilidad a las radiofrecuencias, aunque sea sólo una vez, debería considerarse como una señal de aviso que nos manda el cuerpo de que podría existir cierto grado de susceptibilidad crónica.

La electrohipersensibilidad (también conocida como EHS por sus siglas) puede convertirse en el eslabón perdido que explique patologías tan dispares como la fatiga crónica, fibromialgia, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cancer, depresión, alzheimer, enfermedades autoinmunes (lupus, artritis reumatoide, enfermedad de Chron, psoriasis, esclerosis múltiple), diabetes, candidiasis y muchos otros problemas recurrentes de salud para los cuales las personas no encuentran respuesta ni alivio permanente por parte de la medicina alopática.

¿Cómo tratar la electrosensibilidad?


No se dispone aún de ningún tratamiento específico para la hipersensibilidad electromagnética al no conocerse totalmente las bases fisiopatológicas de este síndrome.

El método más efectivo para mejorar la calidad de vida de los afectados consiste en evitar o reducir al máximo la exposición a cada fuentes de radiación electromagnética. Para ello puede resultar de gran ayuda contratar los servicios de un profesional especializado en medición de radiaciones según parámetros biológicos que nos examine detalladamente los lugares donde dormimos, ya que es cuando nuestro cuerpo está en reposo y es más vulnerable porque se segregan una serie de sustancias vitales (melatonina) para el correcto funcionamiento del organismo que se ven alteradas si estamos sometidos al electromagnetismo. Asi mismo conviene que se revisen por completo el resto de lugares de permanencia habituales dentro de casa, y en el trabajo.

Los alimentos ricos en melatonina como las nueces, alga espirulina, avena, arroz; y en triptófano (aminoácido precursor de la hormona anterior) como los plátanos, pipas de calabaza, pollo y pavo, pueden ayudar a las personas sanas a prevenir los efectos nocivos de las radiofrecuencias y a los afectados de electrosensibilidad a recuperar el equilibrio perdido. De igual manera, los alimentos ricos en acidos grasos omega-3 como el aceite de lino, de pescado azul (siempre que esté libre de metales), o de krill; y en compuestos azufrados como el ajo, o el requesón pueden mejorarnos la circulación sanguinea y ayudar a disminuir los dolores de cabeza, problemas de hipertensión y/o pequeñas arritmias asociadas.

Las plantas adaptógenas pueden ayudarnos a elevar nuestro sistema inmunitario y combatir la fatiga. El reishi, por ejemplo, es un hongo muy apreciado en oriente por sus potentes efectos antitumorales, inmunomoduladores y hepatoprotectores.

Hay que asegurarse de que no existen carencias nutricionales en la dieta. Para ello conviene suplementarla con uno o varios alimentos que sean ricos en el complejo de las vitaminas B (mejoran la memoria, concentración y agilidad mental). Es el caso del germen de trigo, levadura de cerveza, bayas de Goji, semillas de Chia, o cualquier producto de las abejas (miel, polen, jalea real y propóleo).

Para descargarnos de las radiaciones electromagnéticas que hemos ido acumulando en nuestro cuerpo, podemos acudir a terapias de biorresonancia (moraterapia o quantum-SCIO) y repetirlas si fuese necesario o mientras que no consigamos alejarnos de las fuentes que nos irradian en nuestro entorno.

Los metales pesados (mercurio, plomo, cadmio...) que se pueden acumular a lo largo de los años en nuestro cuerpo y que suelen proceder de alimentos contaminados, de amalgamas que tengamos en la boca, de tuberías antiguas que transporten el agua que bebemos a diario, etc. pueden agravarnos la sensibilidad a las radiaciones si no se eliminan a tiempo (baste recordar que los metales son muy buenos conductores de la electricidad). Para limpiar nuestro organismo de estos productos tóxicos va muy bien el alga chlorella, así como el ajo y el cilantro.

La desintoxicación del organismo debe acompañarse de varias limpiezas consecutivas de cálculos en la vesícula biliar y el hígado, para evitar que sigan obstruyendo los conductos hepato-biliares, y con ello dificultando el resto de procesos regenerativos. Para ello basta con seguir el método descrito por Andreas Moritz en su libro Limpieza hepática y de la vesícula.

Algunas recomendaciones para personas electrosensibles:



Examinar exhaustivamente las fuentes de radiación de los entornos doméstico y laboral: campos eléctricos, magnéticos, radiofrecuencias, microondas, electricidad estática, geopatías y radiactividad entre otros factores ambientales.

Es imprescindible sustituir los teléfonos inalámbricos de sobremesa (DECT) por otros con el distintivo ecológico. Por ejemplo, el modelo AL 170 de Siemens que cuesta unos 25 euros y no emite ninguna radiación cuando está en la base (para ello basta con activar los modos ECO y ECO+ a través del menú de opciones del teléfono). Una alternativa mejor aún, son los teléfonos fijos alámbricos.

Limitar el uso del teléfono móvil. Tratar de no usarlo dentro de estructuras metálicas y/o en movimiento (coches, autobuses, trenes, ascensores, etc.) asi como en lugares con poca cobertura porque el móvil emite con más fuerza. Mantener el terminal lo más alejado como sea posible de la cabeza y del cuerpo utilizando para ello el altavoz (manos libres).

Sustituir las redes WiFi por cables (ethernet).

Cambiar los antiguos monitores para ordenador de tubo de rayos catodicos por las nuevas pantallas planas.

Los flexos con lamparas halógenas suelen llevar adosados a su base un transformador que emite campos magnéticos muy intensos. Procede sustituirlos por otros que usen bombilla incandescente.

Ventilar el interior de las viviendas al menos 15 minutos cada día y/o instalar aparatos generadores de iones negativos para mejorar la calidad del aire y reducir la carga electroestática.

Cambiar la ropa sintética (favorece la electricidad estática) por tejidos de origen natural.

Aumentar la ingesta de productos crudos o poco cocinados (frutas, verduras y hortalizas) preferentemente de cultivo ecológico, y tratar de evitar las frituras, los productos industriales, refinados y/o adulterados, asi como los cocinados con horno microondas.

¡Ojo con los vigila bebés!. Su misión es la de alertarnos de posibles problemas, pero también están emitiendo continuamente radiaciones electromagnéticas. Nuestros recien nacidos tienen una fisiología aún extremadamente débil como para poder soportar un clima eléctrico hostíl.

Caminar descalzo (o con suelas de cuero) sobre césped, arena o baldosa, para descargarse de la electricidad estática acumulada...


Además de todo esto, hay que denunciar, manifestarse, recoger firmas y exigir ya a nuestros políticos el reconocimiento por ley del potencial riesgo sanitario de los campos electromagnéticos. Las nuevas leyes deberían tener en cuenta los sectores más susceptibles de la población, como los niños, los ancianos y los enfermos asi como estar en consonancia con los estudios científicos más actuales. Dichos estudios recomiendan adoptar límites de exposición en función de los efectos que puedan tener las radiaciones sobre las personas a medio y largo plazo. Hay que tomar ejemplo de países como Italia, Suiza, Polonia, Rusia o China donde sus gobernantes en base al principio de precaución y al sentido común, han promulgado valores máximos de exposición miles de veces más bajos que en España.

Valores máximos permitidos (milivatios por metro cuadrado)



RUSIA


SUIZA


CHINA


ESPAÑA

24


40


66


4500


Es necesario difundir la existencia de la electrosensibilidad, primero para defender los derechos de las personas ya enfermas y también, para prevenir a los demás con el fin de que no la padezcan.

FM Y SFC

GABRIELA | 01.08.2012

La Fibromialgia (FM) y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) son dos enfermedades diferentes pero con una forma de presentación y síntomas aparentemente similares, lo que confunde muchas veces al no experto. El diagnóstico diferencial entre ambas y el descartar otras posibles causas de dolor y fatiga, es fundamental para un correcto enfoque diagnóstico, pronóstico y terapéutico.

Es de especial relevancia el diagnostico preciso entre el concepto de "Fatiga Crónica", que es un síntoma que puede acompañar a muchas enfermedades de todo tipo (incluidas las psiquiátricas) y el Síndrome de Fatiga Crónica Postviral (SFC) o Encefalomielitis Miálgica, que es una entidad que comparte código diagnóstico por sus similitudes en la definición clínica.

Lamentablemente, es muy frecuente la confusión entre Síndrome de Fatiga Crónica y Trastorno Depresivo Mayor, cuando el diagnóstico de SFC no puede establecerse ante un Trastorno Depresivo Mayor activo correctamente diagnosticado, pues es una enfermedad excluyente para el mismo. El proceso de diagnóstico diferencial entre ambas es sencillo y está bien documentado (enlace externo a la cita). El verdadero SFC/EM, nada tiene que ver con un trastorno psiquiátrico y su atribución al mismo, genera responsabilidad por parte del emisor diagnóstico de esta confusión.

En 1988, Holmes y colaboradores respondieron a un propuesta del CDC con una forma de clasificación provisional de la "fatiga o astenia crónica" que no distinguía el SFC de otros tipos de cansancio indeterminado, por eso, en 1990 una nueva comisión, también promovida promovida por el CDC aprobó los actuales criterios de definición de caso (Fukuda K, Straus SE, Hickie I, Sharpe MC, Dobbins JG, Komaroff A, and the International CFS Study Group. The chronic fatigue syndrome: a comprehensive approach to its definition and study.Annals of Internal Medicine, Vol. 121:pages 953-959, 1994) que son los internacionalmente aceptados. Los criterios de Holmes no deben ser utilizados para el diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica como lo conocemos actualmente, pues no contemplan como requisito la evaluación del impacto cognitivo que hoy consideramos esencial. Posteriormente (2003) se publicó una nueva propuesta de Criterios Diagnósticos, conocidos como "canadienses" que se han mostrado más eficaces para diferencias casos de verdadero SFC/EM de otras causas de fatigabilidad anormal.

El Síndrome de Fatiga Crónica Postviral (SFC) (que es diferente del síntoma "Fatiga Crónica" o de otras causas de "fatiga anormal") es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS. Está clasificada con el código G93.3 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 en su última revisión) y anteriormente, en la CIE-9 MC (paradojicamente muy utilizada en España todavía) se clasificaba como 780.71 dentro de un apartado para "síntomas y signos inclasificables". Resulta interesante conocer la historia de su evolución en la clasificación internacional (pdf en inglés).

Cuando el paciente no cumple características postvirales o de Encefalomielitis Miálgica (por ejemplo por ausencia de impacto cognitivo), debería ser clasificado como "Fatiga Crónica" con el código R53.82 del CIE-10. Otra posible justificación de "fatiga anormal no SFC" es la Neurastenia, que se clasifica como F48.0 en el CIE-10. Todos ellos son procesos que se pueden y se deben diferenciar correctamente mediante la medicina científica.

La propuesta de clasificación para un futuro CIE-11, ahora en desarrollo, es la Gj92.

Una de las características más específicas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es el impacto cognitivo que sufren los enfermos y que, por definición debe afectarle en más de un 50% de lo que sería su rendimiento habitual, situación que marca la principal diferencia con la Fibromialgia (enlace externo a la cita) junto con la intensa fatigabilidad post-esfuerzo y la presencia de signos inespecíficos. Existen diversas medidas validadas para cuantificar este impacto cognitivo, entre las que recomendamos el CogHealth (*), un test básico que puede realizarse a través de este enlace externo. Si su médico del IFR lo estima oportuno, podrá realizar este test en nuestras instalaciones durante su visita, cosa que no siempre es procedente por el impacto oscilante de la enfermedad. Si este test básico resulta positivo, nuestros neuropsicólogos pueden recomendarle la realización de pruebas más sofisticadas.

La prevalencia del SFC/EM es muy homogénea en todos los países donde se ha analizado y tanto en áreas rurales como urbanas (enlace externo a un estudio reciente en Nigeria), siempre y cuando se hayan utilizado los mismos criterios diagnósticos para su definición y se hallan aplicado escrupulosamente los criterios de exclusión. Actualmente se acepta una prevalencia entre el 0,2 y el 0,5 % de la población general, que es una cifra importante pero relativamente baja comparada con la inmensa cantidad de personas que afirman sufrir Síndrome de Fatiga Crónica o que incluso están diagnosticados. Datos más recientes (2007), aumentan la prevalencia de cuadros SFC-like hasta el 2,54 %, (personas que afirmaban cumplir los criterios diagnósticos mediante una encuesta telefónica en Georgia, Estados Unidos -enlace externo al artículo-).

Esta distribución homogénea, no establece diferencias entre hábitos de vida, dieta, clima, etc. , por lo que parece que la influencia de estos factores en el desarrollo de la enfermedad no deben tener una gran influencia.
Aproximadamente entre un 20 y un 25 % de enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica presentarán una forma muy severa de la enfermedad o evolucionan hacia ella desde formas más moderadas. Este grupo, tiene características diferenciales que son abordadas desde nuestra página "25 % SFC".
El nivel de evidencia científica sobre la realidad del SFC es enorme, siendo una de las enfermedades más estudiadas en los últimos años. Puede obtener información básica sobre Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) accediendo a la página del CDC sobre ésta enfermedad -enlace externo-.
¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad grave compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que no remite, de forma significativa, tras el reposo y que empeora con actividad física o mental. La aparición de la enfermedad obliga a reducir sustancialmente la actividad y esta reducción de actividad se produce en todas las Actividades de la Vida Diaria (AVD).

El impacto del SFC en la vida del enfermo es demoledor, tanto por la enfermedad en sí misma como por el aislamiento e incomprensión del entorno, de hecho, las medidas validadas de calidad de vida, cuando se comparan con otras enfermedades, evidencian que el SFC es una de las enfermedades que peor calidad de vida lleva aparejada.

Además de estas características básicas, algunos pacientes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) padecen diversos síntomas inespecíficos, como debilidad muy especial en las piernas, dolores musculares y articulares, deterioro de la memoria o la concentración, intolerancia a los olores, insomnio y una muy lenta recuperación, de forma que la fatiga persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo.

Casi siempre la enfermedad es crónica (curaciones inferiores al 5-10%) y de un gran impacto en la vida del enfermo. De hecho, la mejor medida del impacto de la enfermedad es evaluar las actividades previas y posteriores a la instauración de la enfermedad, tanto en la esfera física, como en la intelectual, aunque disponemos de escalas validadas de Clasificación de la Severidad e Impacto de la Fatigabilidad Anormal en un paciente concreto, como por ejemplo la Escala IFR de Fatigabilidad Anormal (pdf en castellano 43 Kb. / pdf en català 43 Kb.).

Todavía se desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y no disponemos de pruebas específicas de diagnóstico, pero la mayor parte de grupos de estudiosos creen que las infecciones (sobre todo las producidas por determinados virus), la respuesta autoinmune y los agentes tóxicos o las sustancias químicas, pueden desencadenar la enfermedad incluso a dosis consideradas "de seguridad" para la mayoría de la población. Recientes trabajos de expresión génica que describen subgrupos en la enfermedad, parecen afirmar la relación con las sustancias tóxicas (enlace externo a la cita).

Las más modernas hipótesis etiopatogénicas apuntan a una coexistencia de: Factores Predisponentes (genética, inactividad física en la infancia, inactividad tras mononucleosis...), Factores Desencadenantes (severo estrés físico o psíquico, infecciones virales, sustancias químicas...), Factores de Perpetuación y Factores Pronósticos.

Durante algún tiempo se pensó que el Virus de Epstein Barr (EBV) era el causante del SFC, pero posteriormente se ha visto que no tiene mayor participación que otras posibilidades, aunque el demorar la vuelta a la normalidad y a la actividad física tras una Mononucleosis, parece ser que favorece el desarrollo del SFC. El conocimiento actual de la enfermedad, que pasa por la implicación contunden de los virus en su patogenia, vuelve a conceder al virus EBV un papel de interés, pues parece favorecer la entrada de otros virus.

En 2009, un equipo de investigadores encabezados por los Dres. Vincent C. Lombardi y Judy Mikowitz, publicó (enlace externo a la cita) la detección del Virus de la Leucemia del Ratón, denominado XMRV, en un porcentaje muy importante de enfermos con SFC, mientras que su detección en personas sanas, era infrecuente. Este relevante hallazgo apoyaba la hipótesis de la implicación viral en la enfermedad.

La posibilidad de que los altos resultados de presencia viral obtenidos fuesen el resultado de una contaminación de las muestras cobró fuerza, dada la negatividad masiva en estudios posteriores. Sin embargo la contaminación no puede explicar la razón para que se detecten anticuerpos contra el virus en los enfermos con SFC, la presencia de proteinas y de secuencias virales.

Opinamos que es prematuro descartar los virus como factores asociados con el SFC/EM u otras enfermedades en el hombre. Son necesarios estudios rigurosos de doble ciego en pacientes bien caracterizados y controles sanos. Uno de estos estudios está en marcha bajo los auspicios del Instituto Nacional de Salud de EEUU y sus resultados se esperan en el transcurso de 2011.

En todo caso, la investigación sobre SFC/EM ha dado un paso de gigante, y ha permitido poner de manifiesto alteraciones inmunológicas muy constantes en estos pacientes cuando el subgrupo de impresión postverial está bien determinado.


En definitiva se trata de que, en personas con cierta predisposición en la que la genómica parece tener un peso relevante. En concreto, el factor de riesgo que parece influir de forma más relevante en los SFC/EM de características postvirales es la falta de factores de activación en determinadas subpoblaciones linfocitarias de los linfocitos CD8, lo cual produce una actividad reducida o ausente frente a determinados estímulos, esencialmente virales o tóxicos, lo que acaba desencadenando una alteración de los sistemas inmunológicos, endocrinológicos y neurológicos del cuerpo que pueden quedar afectados de forma permanente, haciéndose más sensible a otras infecciones o a reactivaciones de los mismos virus ú otros virus, bacterias intracelulares y hongos y produciendo síntomas muy relevantes. La expresión elevada de CD5-/- se ha propuesto (enlace externo a la cita) como marcador de esta situación de anergia.

La síntesis de algunas Interleucinas, como la IL-10 se ha relacionado con este estado hipofuncionante denominado anergia (enlace externo a la cita). Se están proponiendo ensayos clínicos con activadores de la quinasa JAK3, que parece revertir este estado en cultivos celulares.

Puesto que numerosas afecciones presentan fatiga incapacitante, antes de diagnosticarla debe ejercerse mucha cautela para no descartar otras dolencias conocidas que con frecuencia cuentan con tratamiento (como por ejemplo algunas enfermedades infecciosas como la Enfermedad de Lyme o Borreliosis). Es por ello que, en el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el diagnóstico diferencial juega un papel crucial que no parece fácil que sea asumido por la asistencia primaria.

En este tipo de enfermedades, la búsqueda de una segunda opinión puede ser una decisión acertada. Lamentablemente esta "segunda opinión" no se podrá obtener con facilidad en centros no específicos, razón por la cual recomendamos acudir a unidades especialmente dedicadas sin perjuicio de que puedan existir otras unidades de igual capacidad o profesionales a título individual que conozcan perfectamente esta patología.

Definición de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

Se ha debatido mucho sobre la mejor descripción del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Con el fin de adoptar una solución, un comité de expertos (Fukuda y CDC) esbozaron en 1994 una definición (criterios diagnósticos) que sirviera tanto a investigadores como a quienes han de emitir diagnósticos. En esencia, debe cumplirse lo siguiente:



Padecer una fatiga crónica física y mental grave no previamente existente (impacto superior al 50 % de la actividad y capacidad habitual, incluyendo la actividad laboral, educacional, social y personal) durante seis o más meses que, según un diagnóstico clínico, que no pueda ser atribuída a ninguna enfermedad conocida
Tener en la actualidad cuatro o más de los siguientes síntomas: deterioro sustancial de la memoria o la concentración a corto plazo, faringitis o amigdalitis, nódulos linfáticos sensibles, mialgias, artralgias múltiples sin hinchazón o eritema, cefaleas de una clase e intensidad no sufrida anteriormente, alteración del sueño y malestar que persiste más de veinticuatro horas después de un esfuerzo. Estos síntomas tienen que haberse presentado, persistente o recurrentemente, durante un mínimo de seis meses consecutivos y no haber precedido a la fatiga.
Son Criterios de Exclusión: Una condición médica que pueda justificar la fatiga, trastorno depresivo mayor o trastorno bipolar, esquizofrenia, demencia, anorexia nerviosa, bulimia, enfermedades autoinmunes activas, SIDA, alcoholismo o abuso de sustancias, obesidad grave (> 45% IMC).

Puede ampliar esta información en éste enlace externo a Co-cure.

Nueva Propuesta de Criterios

Como decíamos antes, en 2003, un Grupo de Expertos internacional, convocado por el Departamento de Salud del Canadá (Health Canada) publicó unos nuevos Criterios de Definición de Caso de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Actualmente debería aclararse siempre si el paciente cumple los criterios CDC de 1994 y/o los criterios canadienses de 2003 en su diagnóstico. Los criterios son los siguientes:

Una persona con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y/o Encefalomielitis Miálgica (Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) / EM) deberá reunir los siguientes criterios para el diagnóstico y no tener ningún criterio de exclusión:

Cansancio o agotamiento extremo
Malestar y/o cansancio post esfuerzo
Trastornos del sueño
Dolores musculares y/o articulares
Presentar dos o más manifestaciones neurocognitivas
Uno o más síntomas de dos de las categorías de manifestaciones neurovegetativas, inmunológicas y neuroendocrinas
Cumplir con el ítem 7 (duración en el tiempo).

Desarrollo de ítems:

1. Cansancio o agotamiento extremo: El paciente deberá presentar un grado significativo de cansancio físico y mental inexplicable, de un nuevo comienzo, persistente y recurrente, que reduzca substancialmente el nivel de su actividad habitual.


2. Malestar o cansancio post esfuerzo: Hay una inapropiada pérdida de la resistencia física y mental, una rápida fatigabilidad muscular y cognitiva, malestar y/o cansancio postesfuerzo; dolor; tendencia a que empeoren otros síntomas asociados dentro del grupo de síntomas que presenta el paciente. El periodo de recuperación es patológicamente lento, pudiendo llevar 24 hs. o más.


3. Trastornos en el sueño: Se presenta bajo la forma de un sueño poco reparador o de trastornos en el ritmo y en la cantidad de sueño, como un sueño invertido o sueño diurno caótico.


4. Mialgias: Hay un significativo grado de mialgias. El dolor puede experimentarse en los músculos y/o en las articulaciones, y es a menudo de naturaleza extendida y migratoria. El dolor de cabeza es de un nuevo tipo, patrón y severidad.


5. Dos o más de los siguientes trastornos neurocognitivos deberán estar presentes: Confusión, desorientación, falta de concentración y de atención, fallas en la memoria de corto plazo, dificultades en el procesamiento de la información, en la recuperación y clasificación de palabras (no encontrar las palabras y/o nombrar los objetos); trastornos sensoriales y perceptivos, tales como: inestabilidad, desorientación espacial e inhabilidad para focalizar la atención. Ataxias. Debilidad muscular. Puede haber fenómenos de sobrecarga como por ejemplo: fotofobia, hipersensibilidad a los ruidos. Situaciones de sobrecarga emocional pueden conducir a períodos de ansiedad o episodios de quiebre emocional cargados de angustia.


6. Por lo menos un síntoma de las siguientes categorías:


a) Manifestaciones Neurovegetativas: Intolerancia ortostática, trastornos en el intestino con o sin Colon Irritable, frecuencia urinaria aumentada con o sin disfunciones en la vejiga, palpitaciones con o sin arritmias cardiacas, inestabilidad vasomotora y trastornos respiratorios.
b) Manifestaciones Inmunológicas: Inflamación de ganglios, dolor y/o ardor de garganta, recurrentes estados gripales, malestar general, aparición de nuevas alergias o cambios en las alergias preexistentes, hipersensibilidad a los medicamentos y/o a los químicos.
c) Manifestaciones Neuroendocrinas: Pérdida de la estabilidad termoestática, intolerancia al frío y/o al calor, falta o excesivo apetito, hipoglucemia, pérdida de la adaptabilidad y de la tolerancia al estrés, empeoramiento de los síntomas con el estrés, y labilidad emocional.


7. La enfermedad persiste por lo menos 6 meses: Normalmente presenta un comienzo agudo, pero también puede comenzar en forma gradual. Un diagnóstico preliminar se puede realizar en forma temprana. Tres meses es apropiado para niños.

EXCLUSIONES

Se excluye cualquier proceso de enfermedad activo que explique la mayoría de los síntomas de cansancio, trastornos en el sueño, dolor y disfunciones cognitivas:

Enfermedad de Addison
Síndrome de Cushing
Hipotiroidismo
Hipertiroidismo
Tiroiditis Autoinmune
Deficiencia de hierro y otras formas tratables de anemia
Diabetes
Cáncer

También hay que excluir:

Trastornos del sueño tratables como la Apnea del Sueño (SAOS).
Trastornos infecciosos o inmunológicos establecidos como el SIDA, las Hepatitis. Tuberculosis, Lyme...
Desórdenes neurológicos como la Esclerosis Múltiple, Parkinson, Miastenia Gravis.
Trastornos reumatológicos como la Artritis Rematoide, Lupus, Polimiositis y Polimialgia Reumática.
Trastornos psiquiátricos primarios.
Abuso de sustancias y yatrogenia.

ENFERMEDADES COMÓRBIDAS

Fibromialgia
Síndrome del Dolor Miofascial
Síndrome de la Articulación Temporomandibular
Síndrome del Intestino Irritable
Cistitis Intersticial
Síndrome de la Vejiga Irritable
Fenómeno de Raynaud
Prolapso de la Válvula Mitral
Depresión
Alergias
Sensibilidad Química Múltiple
Tiroiditis de Hashimoto
Síndrome Seco



Patologías similares

Se han señalado una serie de enfermedades que cuentan con una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), entre las que figuran el síndrome de fibromialgia, la encefalomielitis miálgica (que aunque se encuentra ubicada en el mismo epígrafe de enfermedad actualmente tiene algunas características diferenciales), la neurastenia, la sensibilidades químicas múltiples (actualmente conocida de forma poco apropiada en nuestra opinión, como Sensibilidad Ambiental Idiopática) y la mononucleosis crónica. Aunque en tales afecciones la fatiga tal vez no sea el síntoma principal, sí se presenta en todos los casos y se acompaña de alteraciones de los sistemas neurológicos, inmunológicos y endocrinos.

Otras patologías con síntomas similares

En el caso del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), existen enfermedades y condiciones que resultan incompatibles con el diagnóstico (son lo que se conoce como "criterios de exclusión", por ejemplo el Episodio Depresivo Mayor, el Trastorno de Estrés Postraumático (TEP/PTSD) o la obesidad morbida (IMC >35-45 %), entre otras.

Además, existen otras enfermedades que a menudo tienen tratamiento y que pueden provocar fatiga. El diagnóstico de alguna de tales afecciones descartaría el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), a menos que se hayan tratado suficientemente y ya no sean la fuente de la fatiga o de otros síntomas. Entre ellas se encuentran el hipotiroidismo, las cardiopatías, las hemoglobinopatías (talasemias, anemias drepanocíticas, etc.), la apnea del sueño y narcolepsia, los trastornos depresivos graves, la mononucleosis crónica, los trastornos bipolares, la esquizofrenia, los trastornos del apetito, el cáncer, las enfermedades autoinmunes, los trastornos hormonales , las infecciones subagudas, la obesidad, el abuso de alcohol y sustancias adictivas, y las reacciones ante medicamentos. Todas estas patologías deben ser descartadas antes de emitir un diagnóstico de SFC.

Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica deben descartarse la hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización y el trastorno somatomorfo. Para un experto, esta discriminación es sencilla e indubitable, en la inmensa mayoría de casos.

Otros síntomas comunes

Además de los ocho síntomas principales que constituyen la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), algunos pacientes han experimentado otros síntomas, que se presentan con frecuencia entre el 20% y el 50% de los casos. Tales manifestaciones abarcan dolor abdominal, intolerancia al alcohol, flatulencia, dolor pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y boca, dolor de oído, arritmias cardíacas, dolor en la mandíbula, rigidez matinal, náuseas, sudor nocturno, trastornos psicológicos (depresión, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico), ahogo, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

Es importante saber que el aspecto externo del enfermo no tiene porqué variar y de hecho la afirmación "...pues tienes buena cara", es realmente ofensiva para el paciente porque encierra una cierta dosis de duda. Ante este planteamiento una buena respuesta es que el SFC no es una enfermedad de la cara, sino de los órganos internos del cuerpo.
Estudio demográfico

Diversos estudios han contribuido a determinar el alcance y la frecuencia del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Aunque ninguno ha de considerarse definitivo, pues cada uno tiene puntos fuertes y débiles, los estudios epidemiológicos han ayudado a comprender mejor cuál es la extensión de la enfermedad, qué grupo es el más proclive a contraerla, si es contagiosa y cuál es la evolución típica en los pacientes.

a. La extensión del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

De 1989 a 1993, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), de los Estados Unidos, emprendió uno de los primeros estudios con el fin de determinar la extensión de la enfermedad. Se pidió a facultativos de cuatro ciudades de Estados Unidos que enviaran posibles pacientes para una evaluación clínica. El estudio reveló que de 4 a 8,7 de cada 100.000 estadounidenses de 18 años o mayores que reciben atención médica padecen Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y reciben atención médica. Sin embargo, esta valoración inicial resultó ser un cálculo demasiado bajo que no reflejaba la realidad de la población norteamericana, pues no se seleccionaron al azar los lugares donde se tomaron las muestras de población. Un estudio reciente llevado a cabo en la región de Seattle reveló que de 75 a 265 de cada 100.000 personas sufren la enfermedad. Este resultado es similar al obtenido en San Francisco: 200 de cada 100.000 personas (con una cuadro clínico similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), pero sin diagnóstico clínico). En general se calcula que en Estados Unidos, medio millón de personas presentan una cuadro sintomático similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En España se admite que sufre la enfermedad entre un 0,2 y un 0,5% de la población general, que es la proporción que se registra de forma homogénea en el resto del mundo en que se han realizados estudios.

b. ¿Quién contrae el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)?

Esta pregunta no tiene una respuesta específica. El estudio realizado en cuatro ciudades mostró que el 98% de los pacientes eran de raza blanca, el 85% eran mujeres y la media de edad se situaba sobre los 30 años. Más del 80% había recibido una formación avanzada y la tercera parte procedía de familias con ingresos elevados. No obstante, estos datos solo contemplan a pacientes que reciben atención médica. En la actualidad, las pruebas indican que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) afecta a todos los grupos raciales y étnicos, y a ambos sexos. El estudio de Seattle reveló que el 59% de los los pacientes eran mujeres y el 83% eran de raza blanca. Este último dato no es representativo ya que más del 90% de los que participaron en el estudio eran de raza blanca. El estudio de San Francisco reveló que los síntomas se daban con mayor frecuencia en mujeres, jóvenes con ingresos anuales inferiores a los 40.000 dólares y personas de raza negra, y con menor frecuencia en individuos de raza blanca y asiática.

Aunque los adolescentes pueden padecer la afección, se han publicado pocos informes al respecto. Un reciente estudio del CDC observó que la incidencia del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en adolescentes de entre 12 y 18 años de edad es sustancialmente menor que en los adultos, y no halló pruebas de que afectara a menores de 12 años. Algunos investigadores han afirmado haber observado un conjunto de síntomas similar al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en pacientes menores de 12 años, si bien no corresponde totalmente con lo observado en adultos y adolescentes. Aunque los efectos de la enfermedad en adolescentes y adultos presentan numerosas similitudes, es sumamente importante que los problemas inherentes a los adolescentes (por ejemplo, la interrelación familiar, social y de salud, la educación y la relación con los compañeros) se consideren parte de la atención médica. Es igualmente importante mantener informados a los pacientes, a los padres y a las autoridades escolares. En la actualidad, el CDC y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) están efectuando estudios en niños y adolescentes.

Hoy en día existen grupos especializados en descubrir las mutaciones genéticas que pueden hacer que la persona se vuelva "vulnerable" a sufrir un Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) frente a determinados estímulos (infecciones virales, agresiones tóxico-químicas, etc.).

c. ¿Es contagioso?

No existen pruebas que demuestren que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) sea contagioso. Las enfermedades contagiosas (brotes o epidemias) suelen darse en grupos bien definidos. Ciertos estudios iniciales que se llevaron a cabo sobre dolencias relacionadas con la fatiga, como los de Incline Village (Nevada) y Punta Gorda (Florida), se han presentado como argumento de que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es contagioso. Sin embargo, estos informes no documentaron con rigor la incidencia en la transmisión humana. Por si fuera poco, tales estudios no incluyeron a pacientes que hubieran recibido un diagnóstico que correspondiera al criterio del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por lo tanto, tales grupos no pueden tomarse como prueba de brotes de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). El CDC ha colaborado con las autoridades sanitarias estatales con el fin de investigar posibles brotes de enfermedades relacionadas con la fatiga, pero hasta la fecha no se ha verificado ningún grupo que presente Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

d. Evolución clínica

Es fundamental comprender la evolución clínica del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) a fin de facilitar la comunicación entre médico y paciente, evaluar posibles tratamientos nuevos y abordar asuntos como las aseguradoras y la discapacidad.

La evolución clínica de la enfermedad varía considerablemente. Se desconoce el porcentaje real de pacientes recuperados, pero se piensa que es inferior al 5-10%, incluso sigue siendo tema de debate lo que se entiende por recuperación. Hay pacientes que se recuperan hasta el punto de reanudar su actividad laboral, pero siguen experimentando diversos síntomas (periódicos o no). Algunos con el tiempo se recuperan completamente (muy pocos) y otros empeoran, aunque lo más frecuente es que el paciente mantenga durante años un grado estable de afectación que oscila mínimamente con periodos de exacerbación y remisión parcial.

La enfermedad suele seguir una evolución cíclica (curso oscilante), se alternan períodos de relativo bienestar con los de enfermedad, pero manteniendo siempre un fondo de afectación importante que debe cuantificarse en más del 50% del rendimiento habitual, tanto físico como intelectual. Normalmente los pacientes no van empeorando, sino que mantienen en un grado de afectación estable con exacerbaciones y remisiones temporales. En sólo un 25% de los casos la enfermedad es claramente progresiva hacia un empeoramiento.

El CDC continúa el seguimiento que inició a los pacientes que forman parte del estudio en cuatro ciudades estadounidenses. La recuperación (<5-10%) la define el propio paciente y tal vez no signifique una desaparición completa de los síntomas.

e. SFC y embarazo.

En general, el embarazo es bien tolerado por las enfermas con SFC. Aunque existen criterios discrepantes, nuestra experiencia clínica es que la mayoría mejora con el embarazo, probablemente debido a un componente hormonal y al aumento del volumen plasmático.

Según el grado de afectación, es conveniente enfocar el parto y la lactancia de una forma específica y adaptada a cada caso.

Tras el parto, casi un 50% de enfermas mantienen durante uno o dos años una discreta mejoría para retornar, posteriormente, a su nivel de afectación habitual.

La relación genética del SFC no hace, por el momento, recomendable ningún tipo de consejo genético ni contraindicación al embarazo.
Posibles causas

Pese a la intensa investigación, todavía se desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), aunque se piensa que este desconocimiento se debe, en parte a la falta de solidez de muchos diagnósticos. Aunque no se descarta una única causa, existe la posibilidad que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) constituya el punto final común de un cúmulo de factores desencadenantes. Por ello, no debería suponerse que alguna de las posibles causas que se detallan a continuación ha sido descartada oficialmente o que se excluyen entre sí. Entre lo que se ha propuesto como detonante del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) figura el estrés (sin que exista en absoluto base minimamente sólida al respecto), los tóxicos químicos, la infección vírica y patologías de modelo autoinmune.

Algunos investigadores han propuesto que el SFC podía ser la expresión de una "fobia al ejercicio". Los trabajos más recientes no avalan en absoluto esta hipótesis (enlace externo a la cita).

Otros han desarrollado también hipótesis al respecto de que la falta de entrenamiento físico podía ser un factor importante en la perpetuación de la enfermedad. Una vez más la evidencia científica rechaza esta hipótesis (enlace externo a la cita).

La investigación en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) se dirige, muy especialmente, a la localización de los genes implicados en la enfermedad, puede Vd. encontrar detallada información al respecto en: http://harvester.embl.de/harvester/Q9UI/Q9UI17.htm y en nuestra propia página de investigación. También se dirige a la búsqueda de marcadores biológicos de la enfermedad, a la definición de subgrupos y a la estratificación de la severidad de la fatiga mediante pruebas objetivas.

Nuestro equipo ha trabajado para definir marcadores biológicos indicadores de la potencial severidad en el contexto de la FM y del SFC, como por ejemplo el trabajo sobre genotipos del gen COMT de nuestro equipo de investigación que puede descargar desde este enlace interno (pdf en castellano 153 Kb.) y que nos ha permitido descubrir un perfil genético diferenciado entre Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica que afecta al subgrupo que presenta las formas más severas de ambas enfermedades (enlace interno al abstract del trabajo -pdf en castellano 69 Kb.- y al artículo completo).

a. Agentes infecciosos

En un principio, debido a su parecido con la mononucleosis crónica, se pensó que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) era consecuencia de una infección vírica, en particular, del virus de Epstein-Barr (VEB). Ahora parece evidente que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) no puede deberse exclusivamente ni al EBV ni a un único agente infeccioso concreto conocido. No se ha establecido ninguna relación clara entre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones provocadas por algún agente patógeno humano conocido. El estudio de cuatro ciudades del CDC tampoco halló relación alguna entre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y las infecciones causadas por una amplia gama de agentes patógenos humanos, como el EBV, los retrovirus humanos, el herpes virus humano del tipo 6, los enterovirus, la rubéola, la Candida albicans, y más recientemente, los bornavirus y la micoplasma.

En 2009, un equipo de investigadores encabezado por el Dr. Vincent C. Lombardi, ha publicado (enlace externo a la cita) la detección del Virus de la Leucemia del Ratón, denominado XMRV (de la familia de los retrovirus), en un porcentaje muy importante de enfermos con SFC, mientras que su detección en personas sanas, es altamente infrecuente. Este hallazgo, no ha sido confirmado pero apoya la hipótesis de la implicación viral en la enfermedad, ya sea como causa o consecuencia, aunque subyace la dificultad para establecer el subgrupo de enfermos que, bajo este diagnóstico clínico, tendrán una clara implicación viral.

b. Agentes tóxicos (pesticidas, insecticidas, productos químicos)

Las sustancias químicas tienen un papel relevante en nuestro entorno y entramos en contacto con ellas constantemente. Las personas con SFC y otras enfermedades complejas, muestran en general una baja tolerancia a los contactos químicos, lo que permite, en algunas ocasiones, enfocar el tratamiento de una forma más efectiva. Valorar el papel de las sustancias químicas en cada caso concreto de SFC es importante y debe hacerse de forma metodológica.

Acceda, si lo desea a nuestra página de Intolerancia Química Múltiple.

c. Inmunología

Se ha descubierto que en los los pacientes existen menos linfocitos citolíticos naturales (Natural Killer) o un descenso en la actividad (NKCA) de estos en comparación con grupos de referencia sanos. Esto parece ser debido a una disminución de la Perforina (Maher, 2005). Los enfermos con actividad NK más disminuida parecen tener mayor afectación cognitiva. La determinación de la subpoblaciones linfocitarias determinantes de las NK y su actividad (CD16, CD56 y CD57), parece ser un dato de interés en todos los enfer,os con SFC, por su reducción en número y actividad, publicada en numerosos artículos.

Asimismo, se han observado diferencias en los marcadores de activación de linfocitos T; pero, de nuevo, no todos los especialistas han observado estas diferencias consistentemente. En cualquier caso, las subpoblaciones linfocitarias parecen estar aumentadas para CD38 y CD26 (marcador de activación celular) y disminuidas para CD8-T8- (una célula supresora cuya disminución produce anergia o falta de respuesta ante las infecciones). La producción de anticuerpos parece incrementada, lo que favorece la aparición de Inmunocomplejos Circulantes.

Parece interesante la hipótesis que afirma que una serie de detonantes, como los tóxicos químicos o las infecciones víricas, tal vez den paso a una manifestación crónica de citoquinas, y esta, al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Se sabe que la administración de citoquinas en dosis terapéuticas provoca fatiga, pero jamás se ha identificado en los pacientes un cuadro característico de secreción crónica de citoquinas. Además, algunos investigadores han observado cierta mejoría en pacientes que han manifestado de forma continua niveles elevados de citoquinas circulantes. Si existe una relación causal entre las citoquinas y el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), es probable que sea compleja. Varios estudios también han revelado que es probable que los pacientes tengan un historial de alergias mayor que los grupos de referencia sanos. Las alergias podrían ser un factor de predisposición, pero no puede ser el único, ya que no todos los pacientes padecen alergia.

Se ha propuesto que la activación anormal de la Ribonucleasa L (RNAsa L) o la aparición de alguna fracción específica de esta, podría tener valor en el diagnóstico del SFC. Por el momento esta posibilidad se encuentra en el terreno de las hipótesis y la prueba debe ser considerada experimental y sin valor clínico reconocido.

d. Eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal (HPA, por sus siglas en inglés)

Numerosos estudios de laboratorio han indicado que es posible que el sistema nervioso central contribuya de forma decisiva. El estrés físico o emocional que, según los informes, es un preludio común, activa el eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, o eje HPA (por sus siglas en inglés), lo que provoca un aumento en la producción de cortisol y otras hormonas. El cortisol y la corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés), que también se produce a raíz de la activación del eje HPA, influyen en el sistema inmunitario, así como en una gran cantidad de sistemas corporales. Se hipotiza que dicha activación continuada acaba produciendo un efecto inverso que contribuye al desarrollo del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) en personas susceptibles.

e. Hipotensión Mediada Neuralmente (HMN)

El doctor Rowe y sus colaboradores efectuaron estudios a fin de determinar si las alteraciones de la regulación autónoma del pulso y la tensión arterial eran comunes en los enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

Los investigadores se alertaron con esta posibilidad cuando observaron una coincidencia parcial entre los pacientes y los que tenían HMN. La HMN puede inducirse mediante una Prueba de Mesa Basculante (disponible con expertos en SFC en Clínica CIMA, de Barcelona y en el Laboratorio de Electrofisiología Cardiaca del Hospital Ruber Internacional, en Madrid) en la que se coloca al paciente en una tabla en posición horizontal y entonces, se bascula a setenta grados, dejando al paciente en posición casi vertical (cabeza arriba) durante cuarenta y cinco minutos durante los que se observa su presión arterial, su frecuencia cardíaca y los síntomas que el paciente refiere. Bajo esa situación los que padezcan HMN manifestarán un descenso de la tensión arterial, además de otros síntomas característicos, como mareos, pérdida visual o respuesta lenta a los estímulos verbales. Otros manifestarán síntomas de disautonomía (una falta de adaptación del Sistema Nervioso Autónomo) sin una traducción en los datos de la prueba.

Muchos enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) experimentan cefaleas, mareos o su fatiga se agrava cuando permanecen de pie durante períodos prolongados (o incluso breves). Se sabe que estas condiciones desencadenan HMN o cuadros similares. En cierto estudio se observó que el 96% de los adultos que tenían un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) desarrollaron hipotensión durante la prueba de basculación, algo que solo le ocurrió al 29% del grupo de referencia. La prueba de basculación también provocó síntomas característicos del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En la actualidad disponemos de fármacos eficaces para controlar la HMN y otros síntomas, de algunos pacientes con Prueba de la Mesa Basculante positiva, ya sea en sus aspectos objetivos o sintomáticos.

Puede leer más sobre la Prueba de la Mesa Basculante descargando este fichero en formato pdf (en inglés 114 Kb) del investigador y afectado por la enfermedad, Prof. Vance Spence, cardiólogo de la Universidad de Dundee en Escocia.

f. Carencias alimenticias

No se ha publicado pruebas científicas de que el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) sea producto de una carencia alimenticia. Numerosos pacientes tienen intolerancia a ciertas sustancias que se hallan en los alimentos o en medicamentos de venta sin receta, como el alcohol o el aspartamo, edulcorante artificial. Aunque no se disponen de pruebas que demuestren las carencias alimenticias de los pacientes, debemos mencionar que una dieta sana y equilibrada puede mejorar la salud en general y sería de esperar que tuviera efectos positivos en todas las personas.

Algunos pacientes desarrollan la llamada Intolerancia Química Múltiple que les produce intolerancias ya no solo a olores o a determinados tóxicos, sino incluso a medicamentos y alimentos. Hay que vigilar que estos pacientes reciban, en cualquier caso, una alimentación adecuada y sana.

g. Cambio de domicilio

Algunos pacientes con SFC relatan que se encuentran mejor en climas más secos o más cálidos. En este sentido es conveniente recordar que la distribución de la enfermedad en todo el mundo es muy homogénea (0,5 %) y es difícil por tanto que el clima influya de forma determinante. A veces se trata más de un cambio de los hábitos de vida o un alejamiento del entorno, lo que condiciona esta mejoría que no se acostumbra a mantener en el tiempo.

El paciente debe evaluar muy seriamente si todos los inconvenientes de una mudanza en su estado, serán compensados o no por una mejoría estable.

Diagnóstico

a. El diagnóstico del médico

En casos sencillos, el médico de asistencia primaría debería poder orientar un diagnóstico de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), si dispusiese de tiempo para ello y decidir su remisión a una Unidad Especializada, pues el diagnóstico del SFC es actualmente exclusivamente clínico, es decir, no existe prueba diagnóstica alguna que pueda confirmar de forma indubitable la existencia de un SFC. Esto hace que la experiencia en el diagnóstico adquiera un valor trascendente.

Si durante seis o más meses, alguien lleva padeciendo fatiga extrema, física y mental, que no remite a pesar de descansar en cama y va acompañada de síntomas inespecíficos, como síntomas gripales, faringoamigdalitis no exudativa, febrícula, dolor generalizado o problemas importantes de memoria y concentración, el médico deberá incluir en su proceso de diagnóstico diferencial el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

En primer lugar obtendrá la historia clínica completa y le practicará un examen físico completo, que incluirá un examen del estado mental (que normalmente incluirá una charla prolongada en la consulta y unas baterías de tests psicológicos) y una serie completa pero sencilla de análisis de sangre y orina que permitirán diagnosticar otras posibles causas de fatiga anormal. También puede ser necesario practicar algunas pruebas de imagen (radiografía de tórax, resonancia craneal o ecografía absominal).

Si los análisis ofrecen una explicación alternativa a la fatiga, se encargarán más análisis para confirmar esa posibilidad. Si no se identifican las causas de los síntomas y se cumplen las demás condiciones que conforman la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), el médico puede diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), siempre teniendo en cuenta verificar que el impacto de la enfermedad, tanto físico como intelectual supere el 50% y buscando sustentar dicho impacto de forma objetiva. Si el paciente ha sufrido fatiga durante seis meses o más, pero no se observan los síntomas descritos en la definición del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), puede diagnosticarse una Fatiga Crónica Idiopática o una Fatiga Anormal que puede ser concomitante a otro proceso clínico detectado durante el proceso de diagnóstico.

Puede Vd. descargar el Folleto Explicativo sobre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) para su médico de asistencia primario o el Algoritmo Diagnóstico.

b. Análisis para un diagnóstico habitual

Aunque la cantidad y el tipo de los análisis varían de un médico a otro, pues no existe un protocolo universalmente aceptado, los siguientes constituyen una serie de pruebas típicas que servirá de patrón para excluir otras causas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC): Hemograma completo, VSG, Proteína C Reactiva, Bioquímica básica (perfil renal, hepático e iónico), Proteinograma, Creatincinasa, TSH, Análisis básico de orina y cortisol en orina de 24 horas, radiografía de torax y ECG. De forma complementaria y más específica, el experto en SFC solicitará, habitualmente, pruebas de actividad viral e inmunológica.

La alteración de la actividad de las células NK parece ser el hallazgo inmunológico más frecuente en los pacientes con SFC, hasta el punto de haber sido propuesto como biomarcador (enlace al artículo). Dentro de la celularidad NK la expresión CD57, encargada de la actividad, parece alterada de forma frecuente en estos enfermos. Como dato complementario, menos observado pero de gran interés en un subgrupo de enfermos, apuntamos la celularidad CD8 -T8- que en concreto para su marcador C3, parece disminuida, condicionando una reducción en la producción de anticuerpos del tipo IgG.

Tal vez se requieran más pruebas a fin de confirmar un diagnóstico de una patología diferente al Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Por ejemplo, si se observa en un paciente un nivel bajo de albúmina sérica y el análisis de urea plasmática ofrece niveles superiores a los habituales, podría tratarse de una nefropatía, por lo que el médico quizá decida repetir los análisis pertinentes e incluso solicitar otros específicos para el diagnóstico. Si los análisis iniciales y el examen físico parecen indicar una enfermedad autoinmune, el médico puede encargar más análisis, como el de anticuerpos antinucleares y así sucesivamente.

En pacientes con severa fatigabilidad verificada y pruebas cognitivas normales, puede ser de interés la realización (incluso ante la negatividad de pruebas de bioquímica muscular) de biopsia muscular en busca de patología mitocondrial.

Recientemente (febrero 2011), un equipo multicéntrico norteamericano (Schutzer el al), ha publicado el hallazgo de un perfil proteómico en Líquido Céfalo Raquídeo (LCR) que parece que puede diferenciar a los enfermos con SFC/EM de los de otra enfermedad. El trabajo requiere validación pero apunta a ser de gran interés e impacto (enlace externo al artículo completo).

c. Pruebas psicológicas y neuropsicológicas

Si el interrogatorio no es concluyente tal vez sea conveniente evaluar la incidencia de la fatiga en ciertas capacidades cognitivas o de razonamiento (como la concentración, la memoria y la organización). Tal valoración será obligada en particular para los niños y los adolescentes, cuyos resultados académicos, necesidades educativas especiales y niveles de asistencia escolar deben estudiarse. La valoración de la personalidad y otros rasgos psicológicos permitirá mejorar la calidad de la ayuda al enfermo de forma individualizada pero no influirá en el diagnóstico ni forma parte esencial del tratamiento, es simplemente un aspecto complementario.

Esto requerirá unas baterías de test más complejas y segun el perfil que se obtenga, la consulta de apoyo con algún médico-psicólogo que conozca bien en Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Esta visita no debe entenderse como la aceptación de que la patología tiene origen psicógeno, sino precisamente lo contrario.

Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial del Síndrome de Fatiga Crónica deben descartarse la depresión mayor, la hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización y el trastorno somatomorfo. El descartar que una patología psiquiátrica pueda ser la causa de la fatigabilidad anormal y el complejo sintomático asociado es fundamental para poder enfocar correctamente el problema del enfermo, razón por la que es muy importante huir de los diagnósticos de complacencia. Una buena herramienta de despistaje psiquiátrico es el CIDI (Composite International Diagnostic Instrument) de la Organización Mundial de la Salud, accesible desde éste enlace externo.

Desde la validación del Test CogHealth© como instrumento válido en la determinación del impacto cognitivo del SFC, la realización de esta prueba es muy interesante tanto en la evaluación inicial del enfermo como en su seguimiento. Puede consultar más información sobre la valoración neurocognitiva en el SFC en éste enlace interno.

d. Los controles regulares

Un enfermo con SFC debería acudir a su médico dos veces al año, una de ellas en mitad del otoño (por ser la época en la que se producen más reactivaciones virales). Muchas veces, el enfermo crónico no cree que sea importante este control una vez establecido su diagnóstico, sin embargo, tanto el interrogatorio como la exploración y algunos sencillos análisis, permiten valorar la evolución y adoptar modificaciones en la pauta de tratamiento.

Es recomendable, por ejemplo, que una vez al año se estudie la función inmunológica (células NK -CD16, CdD6, CD57), cociente CD4/CD8 -subunidad C3-, cociente Th1/Th2) y la situación viral, tanto en IgM (respuesta inmediata), como en IgG (inmunidad de recuerdo) para los virus más habitualmente relacionados con la enfermedad (familia del Herpes, incluyendo Citomegalovirus y Epstein-Barr, Enterovirus, etc.)

La IgM nos informa de una infección activa actual pero muchos enfermos con SFC no elevan su IgM en las reactivaciones, sino que elevan sus títulos habituales de IgG o estos permanecen siempre anormalmente elevados, excepto en los casos de hipoproducción de IgG asociada a déficit de T8. Es importante que esta valoración la haga un médico experto, pues las personas sanas en la población general, presentan también elevados los títulos de IgG para muchos virus, de forma normal. Atribuir valor o no a este dato, requiere un conocimiento profundo de la enfermedad y del paciente concreto.

e). Pruebas de ámbito experimental

Varias pruebas, algunas de las cuales se comercializan, no han resultado efectivas a la hora de diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), por lo que no deben realizarse a menos que sean necesarias para descartar alguna patología (por ejemplo, la resonancia magnética nuclear para descartar la esclerosis múltiple) o si forman parte de un estudio científico (en ese caso, será necesario que el paciente dé su consentimiento por escrito). Tampoco deben encargarse sistemáticamente pruebas de diagnóstico de algunos agentes infecciosos como la Candidas albicans y Mycoplasma, pues no contribuyen al diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Otras pruebas que se consideran experimentales son la prueba de basculación en ausencia de clínica sincopal (para la HMN) y las técnicas de diagnóstico por la imagen, como la resonancia magnética nuclear (MRI, por sus siglas en inglés), la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) o la tomografía de emisión de fotón único (SPECT o SPET, por sus siglas en inglés).

Como hemos comentado, la reciente publicación de una intensa relación entre el virus XMRV y el SFC, puede hacer de interés, en el contexto de la consolidación diagnóstica, la búsqueda de dicho virus en muestras biológicas del paciente. Institut Ferran de Reumatologia, ofrecerá siempre las más avanzadas técnicas de detección, cuando estén validadas.

Estratificación de la Gravedad de la Fatiga

A pesar de que la afectación de las Actividades de la Vida Diaria (AVD) es el medidor de mayor calidad para el seguimiento y la definición del SFC, el avance en el estudio de la enfermedad ha permitido determinar que existen medidas objetivas del impacto de la fatigabilidad en un enfermo y momento dado.

Escalas como la Checklist Individual Strength (CIS), Chalder Fatigue Scale o Krupp, permiten clasificar esencialmente con interés investigador, los grados de fatiga que el paciente refiere de forma subjetiva.

Nuestro equipo opta por realizar una Prueba de Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas (para demostrar la fatiga post-esfuerzo, que es persistente en el SFC) y practica el Test CogHealth© y una valoración neurocognitiva, sin perjuicio de que, en casos especiales, puedan requerirse otros instrumentos de medida. Puede leer más sobre la conveniencia de estas pruebas en éste texto del Dr.Ferran J.García (enlace interno a pdf). La Prueba de Esfuerzo estándar, repetida a las 24 horas, bajo protocolo de Bruce o de Balke (mejor este último) ofrece unos resultados que permiten determinar la capacidad máxima de esfuerzo, el agotamiento tras el mismo y su extrapolación al mundo laboral (enlace interno a documento pdf).

El valor máximo en METs (Equivalentes Metabólicos) obtenido para una Frecuencia Cardíaca Máxima Teórica superior al 75%, puede compararse con los valores necesarios para muchas actividades a través de este enlace externo. El compendio de actividades físicas de la Universidad de Carolina del Sur, constituye un interesante estudio que nos indica el valor en METs de la mayoría de actividades. Es consultable en este enlace externo.

Algunos grupos trabajan en el entorno de la demostración de un alterado consumo de oxígeno durante las pruebas de resistencia y esfuerzo en enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica, recomendando esta prueba a sus enfermos. Por el momento, las evidencias científicas en ensayos clínicos controlados son contrarias a esta relación (enlace externo a la cita), no habiéndose encontrado alteraciones en el consumo de oxígeno ni en los valores de lactato ante el esfuerzo (enlace externo a la cita), por lo que en nuestra opinión, esta prueba carece de utilidad clínica y debe ser considerada experimental e inespecífica.
Tratamiento

Dado que no se han identificado las causas del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), los tratamientos existentes se centran en paliar los síntomas, no existiendo un tratamiento curativo. Es importante que no se deje engañar por desaprensivos en este aspecto. A pesar de lo expuesto, existen tratamiento que, de forma individualizada, pueden ser útiles en los enfermos con SFC/EM.

Nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal, aplica las más consolidades estrategias farmacológicas y no farmacológicas para permitir, en un grupo significativo de enfermos, una mejoría clínica, con repercusión en su calidad de vida. Puede saber más sobre nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal, en éste enlace interno.

El tratamiento más importante consiste en explicar al enfermo el alcance de su enfermedad, sus expectativas reales y recomendarle que adapte su vida a sus posibilidades reales. Intentar hacer más de lo que le permite el cuerpo conduce a un empeoramiento objetivo.

El médico, junto con el paciente, elaborará un programa adaptado a las necesidades individuales que ofrezca el máximo beneficio y que está basado en los tratamientos que contiene esta sección.

a. Tratamientos no farmacológicos

i. Actividad física. En general, los médicos recomendamos a los pacientes que vigilen el ritmo que mantienen y que eviten en lo posible el estrés emocional (no está claro que el estrés pueda contribuir al desarrollo de la enfermedad, pero sí sabemos que, una vez instaurada, el paciente tolera muy mal el estrés) y la tensión física. Las actividades cotidianas regulares y razonables contribuyen a evitar el fenómeno push-crash, caracterizado por sobreesfuerzos durante los períodos de mejoría, seguidos de recaídas quizá debido a la actividad excesiva. Es importante también la actividad física regular para evitar que la condición física empeore, aunque debe estar supervisado por un médico o un fisioterapeuta y ser de baja intensidad.

Hay que diferenciar la actividad física del llamado "Ejercicio Gradual", que es incremental y produce un empeoramiento del enfermo en más del 70% de los casos.

Aquí puede descargar en formato pdf en castellano (70 Kb.) nuestro documento titulado "Un programa realista de actividad física para el enfermo con Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) / Encefalomielitis Miálgica".

La colocación de un Actímetro (disponible en el Institut Ferran de Reumatología) permite cuantificar el grado de actividad del paciente y evaluarlo con el paso del tiempo.

b. Tratamientos farmacológicos

Los tratamientos farmacológicos van encaminados a aliviar los síntomas específicos. Los pacientes se muestran hipersensibles a los fármacos, en especial lo que afectan el sistema nervioso central, por ello, la estrategia consiste en comenzar con dosis muy bajas que se irán aumentando gradualmente según la necesidad. Es especialmente importante no utilizar fármacos que no sean realmente efectivos en la clínica del enfermo y esten plenamente justificados, así por ejemplo, la utilización de antidepresivos o psicofármacos en general, no ha demostrado efectividad de no existir una comorbilidad clara asociada a la enfermedad, razón por la que deben desaconsejarse.

Existen varias opciones de tratamiento sintomático farmacológico, aunque los más aplicados por expertos internacionales, se basan en un intento de recuperar la función mitocondrial, que se ve afectada en la mayoría de los casos. Esta estrategia es la que aplicamos en nuestra Unidad de Tratamiento de la Fatiga Anormal.

En algunos casos muy seleccionados, se utilizarán tratamientos antivirales, algunos de los cuales se encuentran en fase de estudio avanzado. El Valganciclovir parece ser ser un fármaco prometedor, así como algunos fármacos antirretrovirales, que han tomado más fuerza, si cabe, desde el hallazgo del virus XMRV en un grupo de enfermos con SFC. Un reciente trabajo, nos indica que el virus XMRV sería sensible a la Zidovudina, uno de los más históricos antirretrovirales.

Un trabajo de Lerner et al. (2010) con seguimiento de seis meses, informa de la eficacia de los tratamientos antivirales (Valaciclovir/ Famciclovir/ Valganciclovir) en personas con SFC y virus de la familia del herpes -EBV CMVHHV6-, determinado por elevación de los títulos de IgM (enlace al artículo).

Casi todos los enfermos se beneficiarán de un proceso de Inmunomodulación, que puede efectuarse con fármacos o con principios activos en otras presentaciones, como por ejemplo el Shiitake, que ha demostrado capacidad para elevar la actividad de las células NK, que se han relacionado con la gravedad de la enfermedad (enlace externo a la cita). Estos tratamientos acostumbran a perder efectividad en pocos meses y deben ser alternados.

Parece documentada una disminución en los niveles de Zinc de un subgrupo de enfermos con SFC (Maes, 2006) donde la inflamación es más evidente. La utilización de Omega-3 puede ser de utilidad. Se ha encontrado una alteración en la relación Omega 3/6 , a favor de este último, en los enfermos con SFC.

Deben evitarse los fármacos inmunosupresores globales, como por ejemplo los derivados de la cortisona, a no ser que se haya demostrado una hipofunción específica en su secreción o exista otra enfermedad asociada que justifique su utilización. También deben evitarse los "inmunoestimulantes globales". En el SFC no existe casi nunca una inmunodepresión o una inmunoestimulación concreta, se trata más bien de un estado de inmunoalteración.

c. Dieta y entorno

En algunos enfermos con Intolerancia Química Múltiple, la utilización de un programa dietético, parece mejorar su calidad de vida. Puede saber más en este enlace interno.

El contacto específico con sustancias químicas (por ejemplo una casa nueva, un mueble, colocar parquet, productos de limpieza, etc.) debe ser evaluado para detectar posibles causas de empeoramientos.

En cualquier caso, seguir una dieta sana y equilibrada, evitando en la medida de lo posible los aditivos y las sustancias químicas, parece una medida de salud muy conveniente para estos enfermos y recomendable para todos en general que debería extenderse a todos los contactos tóxico-químicos evitables sin un aislamiento del entorno.

d. Reposo

Es tal vez la medida más efectiva. El SFC no es una enfermedad que se produzca por la falta de entrenamiento ni nada tiene que ver con la práctica de ejercicio.

El enfermo con SFC no debe "forzar la máquina", debe adaptarse a la realidad clínica de su enfermedad, que oscilará con el tiempo y reconocer que existe "un antes y un después de la enfermedad" que afectará a sus objetivos y a sus posibilidades. Muchas veces necesitará apoyo psicológico experto para ayudarle a afrontar las limitaciones de la enfermedad y asesorarle sobre la relación con sus allegados.

En general, el enfermo debe realizar el reposo que el cuerpo le requiera, aunque debe mantener un cierto grado de actividad física que evite su atrofia. Esto puede conseguirse con sencillos programas que nunca deben incrementar la fatiga al día siguiente.

Los enfermos con SFC más grave (aproximadamente un 25%), deben adoptar medidas especiales que puede consultar en este enlace interno.

Mucha atención

Hay que huir muy especialmente de los llamados "productos milagro", que ofrecen sin ser ni siquiera fármacos ni haber sido sometidos a ninguna evaluación crítica científica, la "curación" o una "gran mejoría". Si Vd. se ha sido afectada/o por este tipo de venta, le recomendamos que lo denuncie ante el llamado Observatorio de Productos Milagro de la Organización Farmacéutica Colegial (puede hacerlo en cualquier oficina de farmacia) y en el foro Contra los Productos Milagro en la dirección que indicamos a continuación:

http://es.groups.yahoo.com/group/productos_milagro/

¿Que entendemos por Productos Milagro?

Entendemos por “producto milagro” todo tipo de productos, materiales, sustancias, energías o métodos que se anuncian o presentan como útiles para el diagnóstico, prevención o tratamiento de enfermedades o desarrollos fisiológicos, modificación del estado físico y psicológico, restauración, corrección o modificación de funciones orgánicas y que se presentan a los consumidores a través de la publicidad ofreciendo una serie de ventajas que a priori no están avaladas por pruebas científicas.


VI. Apoyo al paciente

a. Pautas para seleccionar un grupo de apoyo

Los pacientes tal vez hallen positivo reunirse con otros que tengan su misma enfermedad, y esto es lo que a menudo se consigue al incorporarse a un grupo de apoyo a enfermos de Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). Sin embargo, los grupos de apoyo no les convienen a todas las personas. En algunos casos, estos agravan el estrés, en vez de aliviarlo.

Es importante que solicite siempre en su asociación de enfermos la relación de los miembros del Comité Científico de la misma, pues son una garantía de calidad y enfoque riguroso de la enfermedad. Le recomendamos que evite incorporarse a asociaciones que no dispongan de Asesor o Comité Científico establecido y diferenciado para Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica.

b. Analizar con cuidado la información sobre el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)

Ya que la causa del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) todavía no se ha identificado y su efecto en el organismo no se comprende completamente, de forma periódica se distribuyen ampliamente nuevas opiniones no contrastadas sobre remedios y causas. Tal vez se basen en uno o más inform

FIBROMIALGIA

GABRIELA | 01.08.2012

02.10.2011 23:05

La Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica son dos enfermedades diferentes pero con una forma de presentación y síntomas similares, lo que confunde muchas veces al no experto. El diagnóstico diferencial entre ambas y el descartar otras posibles causas de dolor y fatiga, es fundamental para un correcto enfoque diagnóstico, pronóstico y terapéutico.

La Fibromialgia es una enfermedad de causa desconocida (como el 67% de todas las enfermedades definidas hoy en día) cuyo síntoma principal es el dolor crónico generalizado que se localiza, esencialmente, en zonas musculares, tendinosas, articulares y viscerales. La Fibromialgia es la causa más frecuente de dolor generalizado y configura un grupo importante y heterogeneo de pacientes, que requiere un enfoque individualizado.

En la actualidad, la Fibromialgia se hipotetiza que forma parte de un espectro amplio de síndromes y situaciones clínicas que cursan con procesos de sensibilización e hipersensibilidad central, los llamados "Central Sensitivity Syndromes" (enlace externo a la cita).

El profesional más adecuado para confirmar el diagnóstico de la Fibromialgia es el reumatólogo, pues la fiabilidad diagnóstica del médico de asistencia primaria es baja (una unidad especializada confirmó el diagnóstico sólo en un 68% de los casos), aunque una vez diagnosticada, el seguimiento de los casos no complejos, puede quedar en manos del médico de familia (enlace externo a la cita bibliográfica).

La coexistencia de la sensación de dolor generalizado con cuadros psiquiátricos, ha hecho que, recientemente, algunos reconocidos expertos, sugieran la denominación de "pseudofibromialgia" para estas formas de dolor (enlace externo a la cita). Esto es especialmente relevante en el dolor generalizado asociado al Trastorno Bipolar (acceda a este enlace externo para saber más sobre Trastorno Bipolar). La verdadera Fibromialgia nada tiene que ver con cuadros psicopatológicos sino que responde a un incremento de la percepción del dolor a nivel del Sistema Nervioso Central. El diagnóstico diferencial entre el dolor percibido asociado a trastornos de ansiedad y/o depresión (enlace externo) y un verdadero proceso de amplificación del dolor, es la base de la orientación de un tratamiento efectivo.

La Fibromialgia es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS desde 1992. Está clasificada con el código M79.7 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 CM en su última revisión) como una enfermedad reumatológica. Más bien al contrario, ninguna organización internacional niega su existencia y su definición.

Aunque su causa, como decimos, es desconocida, cada vez se detectan más evidencias al respecto de una base genética de la Fibromialgia que se expresa ante determinadas circunstancias y que condiciona una respuesta anómala del Sistema Nervioso y una facilidad específica para incrementar los procesos de sensibilización al dolor (enlace externo al texto completo de una revisión), al menos en aquellos casos que cursan con una extraordinaria sensibilidad dolorosa ante el tacto, el roce o los estímulos térmicos mínimos (alodinia). El dolor y otros síntomas de la Fibromialgia se autoalimentan con el paso del tiempo, lo que hace especialmente importante un diagnóstico precoz.

El papel del Óxido Nítrico en esta sensibilización central se considera importante (enlace externo a la cita), a falta de estudios más amplios pero también existen fenómenos locales condicionados por alteraciones en la microcirculación que condicionan hipoperfusión muscular (enlace externo a la cita) que parecen participar, al menos en algunos casos.

De hecho, recientes trabajos apuntan que la Fibromialgia no es una entidad única, sino que existen subgrupos: los afectados por un claro incremento de la sensibilidad al dolor sin trastorno psiquiátricos o psicológico añadido, los que la asocian con depresión y los que tienen un dolor con características de somatización (enlace externo a la cita). Para algunos autores, solo el primer subgrupo constituiría la verdadera Fibromialgia. Esta propuesta parece confirmarse con los trabajos de Giesecke (enlace externo a la cita) Es importante que dejemos de considerar a los enfermos con Fibromialgia como un grupo homogéneo.

Las personas que han sufrido a lo largo de su vida, episodios de violencia grave, sufren Fibromialgia y otros procesos de dolor crónico con mayor frecuencia (enlace externo a una cita). Se piensa que ello es debido a la situación de estrés continuado que produce. La falta de Vitamina D se ha asociado a procesos de dolor crónico y a la presencia de depresión y ansiedad en la FM (enlace externo a la cita), aunque estudios recientes de nuestro grupo cuestionan este planteamiento.

Si lo desea puede descargar el trabajo del Dr. Ferran J.García titulado: "Síndrome de Dolor Neuroplásticamente Inducido (SDNI): Una aportación para la comprensión de la complejidad de la Fibromialgia.", en el que se desarrolla una hipótesis de trabajo para avanzar en el conocimiento de la Fibromialgia. (pdf en castellano 235 Kb.). Este trabajo es científico y no divulgativo, por lo que se precisa un buen nivel para su comprensión.

La alta prevalencia de la Fibromialgia (se estima hasta un 4 % de la población general adulta, aunque estudios del año 2000 la cifran en España en un 2-3%), hacen de este síndrome un problema de salud pública importante y de difícil abordaje. Buena prueba de ello son los numerosos documentos de consenso y guías clínicas, a veces absolutamente discrepantes entre ellas, que se dedican a esta patología. Un ejemplo sería la revisión titulada "Documento de consenso interdisciplinar para el tratamiento de la fibromialgia", publicado en abril de 2010 en una revista de psiquiatría.

Con respecto al sexo, la Fibromialgia es una patología que afecta masivamente a las mujeres en una proporción que se cifra entre 8/1 y 20/1 (mujeres / hombres), sin que sepamos a qué se debe esta masiva predilección por el sexo femenino. Pese a ello es conveniente recordar que existen hombres con Fibromialgia, pues a veces su diagnóstico se hace más difícil por ésta circunstancia.

Las personas que la padecen, sufren dolores en distintas partes del cuerpo que pueden llegar ser muy intensos. El término mialgia indica dolor muscular; por el contrario, la miositis está causada por inflamación del tejido muscular y es un término inapropiado para la Fibromialgia, en la que la inflamación está ausente. La Fibromialgia no debe confundirse con cuadros inflamatorios como la Polimialgia Reumática.

En la Fibromialgia el dolor tiene que ser generalizado y existen otras formas similares de dolor regional o localizado (por ejp. Síndrome de dolor miofascial, relacionado con sobreesfuerzo o micro traumatismos). Además del dolor y el agotamiento, las personas con Fibromialgia experimentan algunos de los siguientes síntomas: trastornos del sueño, síndrome del intestino irritable, anquilosamiento y rigidez del cuerpo, dolores de cabeza o de la cara, malestar abdominal, vejiga irritable, parestesia, entumecimiento u hormigueo, dolores del pecho y costocondralgia (dolores musculares donde las costillas se juntan con el esternón), desequilibrios y mareos, mayor sensibilidad al medio ambiente, etc. Los síntomas tienden a fluctuar y no necesariamente ocurren simultáneamente.

Se ha sugerido a través de estudios científicos que los pacientes afectados por dolor crónico y por Fibromialgia, tienen un riesgo más elevado de muerte accidental. (Chamizo-Carmona E. ¿Existe asociación entre la Fibromialgia, el aumento de la comorbilidad por enfermedad neoplásica, cardiovascular e infecciones, y el de la mortalidad?. Reumatol Clin. 2005; 1(4):200-10).

La alta prevalencia del síndrome ha hecho de la Fibromialgia un problema asistencial de primera magnitud y se trabaja para definir marcadores biológicos indicadores de la potencial gravedad. Uno de los más estudiados son los genotipos del gen COMT que puede descargar desde este enlace interno (pdf en castellano 153 Kb.) y que ha permitido describir un perfil genético diferenciado entre Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica que afecta a las formas más severas de ambas enfermedades (enlace interno al abstract del trabajo -pdf en castellano 69 Kb.-). Este trabajo apoya la idea de que dentro de lo que actualmente conocemos como Fibromialgia, existen cuadros diferentes. Lea la nota de aviso sobre análisis de polimorfismos del gen COMT (enlace interno).

Recientes e interesantes estudios sugieren que un embarazo con altos niveles de estrés o traumas, podría favorecer en el feto hembra (no en el varón) una alteración en la glándula suprarrenal que facilitaría el desarrollo de la Fibromialgia (enlace externo a la cita).

¿Cómo se manifiesta la Fibromialgia?

Estamos, como afirma el Prof. D.J. Clauw, ante una "Hipertensión del sistema de procesamiento del dolor".

Los pacientes con Fibromialgia se quejan de que les duele todo y manifiestan sentir fuertemente doloridos los músculos del cuerpo; muchas veces el dolor va acompañado de una sensación de quemazón o fatiga muscular.

La Fibromialgia puede ser leve, moderada o severa, en función de la afectación que la enfermedad produce en la vida del enfermo (valorada a través del Cuestionario de Impacto de Fibromialgia -FIQ-). De acuerdo al caso, una persona con Fibromialgia leve responderá a los tratamientos sintomáticos y seguirá trabajando y desempeñándose bien en casi todas las esferas de su vida. Alguien con Fibromialgia moderada probablemente tendrá problemas en uno o dos aspectos de la vida cotidiana como por ejemplo en el ámbito laboral por ausentismo reiterado, o en los vínculos interpersonales, cuando surgen dificultades secundarias por la falta de comunicación y/o comprensión de los efectos que causa la sintomatología en general y el dolor en particular. Mucha mas complicada es la situación de la persona con Fibromialgia grave (entre un 10 y un 17% de todos los casos) cuando a causa de la enfermedad estas personas dejan de ser socialmente activas y laboralmente productivas, quedando severamente descompensados.

La intensidad del dolor puede fluctuar a lo largo del tiempo pero normalmente nunca desaparece por completo. El dolor acostumbra a ser más intenso por la mañana, durante los cambios de clima y durante los episodios de ansiedad y estrés (las buenas noticias también causan estrés). Cuando la persona afectada por Fibromialgia permanece inmóvil por espacio de cierto período de tiempo (por ejemplo en el cine, la sala de espera o en una reunión social), sus músculos se vuelven duros y dolorosos. El inicio del movimiento por la mañana es dificultoso porque los músculos están rígidos y son a su vez dolorosos.

Las personas con Fibromialgia, refieren un gran cansancio que parece relacionado con los trastornos del sueño. Estos trastornos del sueño, que condicionan en general, una falta de sueño profundo, afectan también a la capacidad de concentración y a la memoria inmediata, produciendo síntomas que pueden confundirse con alteraciones neurocognitivas.

Aunque la severidad de los síntomas varia en cada persona, la Fibromialgia se parece a un estado de convalescencia de una enfermedad. Este aspecto y muchos de los síntomas de la Fibromialgia tienen gran similitud con otra enfermedad crónica conocida como Síndrome de Fatiga Crónica, aunque existen características diferenciales que un experto valorará. Ambas enfermedades pueden coexistir en una misma persona. De hecho, casi un 80% de pacientes con SFC cumplen criterios para el diagnóstico de FM, sin embargo, solo un 8% de pacientes con FM cumples criterios para diagnóstico del SFC.

En la actualidad, la Fibromialgia es una enfermedad fácil de identificar y de diagnosticar por un médico experto. La naturaleza difusa del dolor en todo el sistema músculo esquelético y la falta de alteraciones inmuno-endocrinas específicas, son las características que ayudan a distinguirla del SFC.

Agregación familiar

Está comprobado que existe una "agregación familiar", es decir, familias en las que es más frecuente que ocurran casos de Fibromialgia. El riesgo de sufrir Fibromialgia si se tiene un familiar de primer orden con la enfermedad, es superior en 8,5 veces al de la población sin esta coincidencia.

Parece razonable que en el ámbito familiar las costumbre y hábitos sean las mismas y por lo tanto, que una persona desarrolle Fibromialgia o no, parece que puede venir condicionado por factores genéticos (enlace externo a la cita).

En jóvenes con FM, un 71% de sus madres la tienen.

La prevalencia en familiares directos de afectados por FM es de un 41% en mujeres y un 14% en varones.

Factores predisponentes

Son desconocidos. Trabajos recientes apuntan que los embarazos vividos en situación continuada de estrés severo podrían favorecer el desarrollo de la Fibromialgia en las hijas, por una alteración continuada en la secreción del cortisol.

Determinados perfiles genéticos parecen ser más frecuentes en las formas más graves de Fibromialgia, siendo necesarios estudios de validación y comparación para sentar esta afirmación. La agregación familiar de la Fibromialgia parece bien establecida, como hemos comentado anteriormente (existirían rasgos genéticos que aumentarían el factor de riesgo de sufrirla pero no es una enfermedad hereditaria).

Hablemos un poco del dolor en la Fibromialgia

Todos nosotros conocemos que es el dolor. Lo aprendemos desde muy temprana edad, sabemos que es parte de la vida, y oímos hablar de él en la TV, en la radio, etc. Existe una experiencia de dolor corriente que se experimenta regularmente en lo cotidiano. Solemos llegar a casa después de una larga jornada de trabajo con dolor de cabeza, de cintura o de espalda; sufrimos intensos dolores de brazos o de piernas después de un fin de semana intenso de actividad deportiva, o a continuación de un viaje o de una mudanza.

Frente a la experiencia de dolor, todos tenemos expectativas. Una expectativa es que seguramente estamos frente a un tipo de dolor agudo que es temporal, que va a desaparecer con el tiempo, descanso o con algún tratamiento indicado médicamente. Sabiendo que hay un fin para este dolor particular, pronto aprendemos a manejarlo y a hacer lo necesario mientras dure para sentirnos mejor hasta que pase.

Otra expectativa es que el dolor no interfiera con nuestras tareas, roles o funciones. Ninguno de nosotros espera que estos dolores lleguen a ser tan intensos y profundos que nos impidan levantarnos para ir a trabajar y cumplir con nuestras obligaciones y responsabilidades. La Fibromialgia causa dolor crónico que es muy distinto del dolor agudo.

No nos podemos levantar de la cama, nos duele cualquier lugar del cuerpo donde quiera que lo presionemos. Cada músculo del cuerpo nos duele pero igual nos tenemos que levantar e ir a trabajar. Este tipo de dolor es el que cada persona con Fibromialgia atraviesa cada día y a pesar de ello, trata de hacer todas sus tareas diarias a pesar del dolor. Muchos enfermos refieren su dolor como intenso e insoportable.

En la Fibromialgia es característica la presencia de los llamados "puntos sensibles". Estos puntos sensibles están situados a largo del cuerpo y pueden desarrollarse en varias formas, aunque todavía no se comprende exactamente como se originan. El comité que los seleccionó determino en un principio hasta 74 puntos sensibles de los que se eligieron los 18 más frecuentes estadísticamente, que corresponden a zonas donde existe mayor número de receptores nociceptivos. Un traumatismo, infecciones, inflamaciones o factores hereditarios podrían incrementar las señales de dolor en los músculos y nervios. En lugar de sanar o de volver a la normalidad después de cualquiera de estos posibles daños, estos nervios sensibilizados causarían cambios en el sistema nervioso central volviendo mas sensibles y muy excitables a los canales nerviosos, haciendo que los mismos emitan espontáneamente señales dolorosas todo el tiempo.

Además de los dolores físicos las personas con Fibromialgia sufren de otros tipos de dolores: dolor emocional y psicológico que sobreviene como efecto de enfrentar cotidianamente temores, dudas, confusión, estrés, tristeza, culpa y variadas preocupaciones que la limitación física le impone y daño moral por la falta de un trato digno y sensible. Con el paso del tiempo, separar el dolor somático del dolor emocional, puede llegar a ser imposible.

La fatiga en la Fibromialgia

Casi un 70% de enfermos con Fibromialgia refiere una fatigabilidad de moderada a intensa que tiene oscilaciones durante el día, con episodios de agudización breves (crisis de agotamiento), pero que mejora con el reposo y limita poco las actividades esenciales de la vida diaria. En algunos casos esta fatigabilidad anormal puede deberse a otras enfermedades, falta de ejercicio, desmotivación, trastornos del sueño o incluso a la toma de fármacos.

Sólo un 8% de enfermos con Fibromialgia cumplen los actuales Criterios Diagnósticos del CDC para Síndrome de Fatiga Crónica cuando el diagnóstico de éste se establece de forma objetiva. En caso de aceptar la impresión subjetiva del paciente o una encuesta telefónica (enlace externo al artículo), ambas enfermedades parecen solaparse casi completamente.

El sueño en la Fibromialgia

La afectación del sueño es una constante en la Fibromialgia y puede preceder al desarrollo de la enfermedad. Es habitual el insomnio tanto de conciliación (iniciar el sueño), como de mantenimiento (despertarse muchas veces durante la noche).

A veces pueden asociarse trastornos más específicos de predominio nocturno como el Síndrome de Piernas Inquietas, que empeora el cuadro y requiere un enfoque diferenciado.

El trastorno del sueño ha sido implicado en la fatigabilidad de predominio matutino, en el dolor y en la "bruma cerebral".

¿Qué causa la Fibromialgia?

La Fibromialgia es una enfermedad crónica para la cual no existe un tratamiento curativo, lo que ocurre en muchas otras enfermedades. La causa última de la Fibromialgia es aún desconocida y objeto de investigación. Los estudios médicos se han orientado a observar si hay lesiones en los músculos, alteraciones inmunológicas, anomalías psicológicas, problemas hormonales, alteraciones en la fisiología del sueño o en los mecanismos protectores del dolor, pero entre todos estas hipótesis la más aceptada es la citada de un incremento de la sensibilidad al dolor de tipo neurológico (enlace externo a la cita).

En este sentido y ya históricamente, se han detectado en personas con Fibromialgia niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la Serotonina), niveles elevados de sustancias productoras de dolor en el sistema nervioso (sustancia P), así como alteraciones en los receptores NMDA y a nivel medular y cerebral. Se ha descrito (enlace externo a la noticia) una relación entre la Proteina Cinasa G (PCG) y los procesos de dolor crónico que abre una puerta a nuevas posibilidades terapéuticas.

La Serotonina se encuentra en el cerebro y su misión, entre otras, es regular la intensidad con que se percibe el dolor. En personas con Fibromialgia esta sustancia se encuentra disminuida.

La sustancia P (proviene de pain, que significa dolor en inglés) se encuentra en la médula espinal actuando de intermediario en la recepción del dolor desde la periferia hacia los centros superiores. En el caso de la Fibromialgia, el dolor en diferentes partes del cuerpo que presentan los pacientes podría no siempre ser debido a una enfermedad en esos órganos, sino a una primaria anormalidad en la percepción del dolor por parte del Sistema Nervioso Central (SNC). Se ha visto que las personas con Fibromialgia tienen incrementado su nivel de sustancia P en el líquido que baña el cerebro, y que en cambio, en los enfermos con Síndrome de Fatiga Crónica, este valor es normal.

Asismismo se han encontrado alteradas otras moléculas como el Factor Neurotrófico derivado del Cerebro (BDNF), Factor Liberador de Corticotropina (en orina), expresión de la subunidad 2D de NMDA en la piel de los enfermos, etc. aunque dichos hallazgos no son específicos. No se han detectado alteraciones hormonales (enlace externo a la cita) aunque sí sabemos que existen afectadas que tienen una clara relación entre sus síntomas, su ciclo menstrual y la instauración de la menopausia (enlace externo a la cita).

Últimamente, el estudio de su fisiopatogenia se ha dirigido, con especial interés, a las alteraciones en los receptores de Dopamina a nivel del Sistema Nervioso Central y del Sistema Límbico en particular, sustancia relacionada con el gen COMT (enlace externo a la cita). El papel del gen COMT en la Fibromialgia, parece confirmarse en trabajos posteriores (enlace a la publicación).

La percepción del dolor es regulada en parte por una porción del SNC llamado Sistema Nervioso Autónomo (SNA). Esta región controla funciones involuntarias tales como la respiración, la regulación de la temperatura y la sudoración. En los pacientes con Fibromialgia, hay algunos síntomas que pueden estar relacionados a una disfunción del Sistema Nervioso Autónomo y de determinadas estructuras cerebrales integradas esencialmente en el llamado Sistema Límbico. Algunos de estos síntomas son por ejemplo las sensaciones anormales de temperatura corporal, enrojecimiento de las mejillas y alteraciones en la percepción del dolor, aunque existen datos que son contrarios a esta hipotética activación.

No solo existe una hipersensibilidad nerviosa mas fácilmente activada que manda señales de dolor al cerebro, sino que paralelamente, parece haber una pérdida de la habilidad para interrumpir la emisión de estas señales y regularlas. En lugar que las señales asciendan, den el mensaje y paren, se establece un circulo vicioso de estimulación del dolor repetitivo. Consecuentemente los puntos sensibles están doloridos no solo cuando son presionados en forma manual, sino también en forma permanente y espontánea.

En todo caso, sabemos que el dolor neurogénico de la Fibromialgia es de origen central y no periférico, razón por la cual la mayor parte de tratamientos dedicados a las zonas dolorosas, no son efectivos en el medio y largo plazo.

El papel de los pesticidas y tóxicos químicos, ampliamente distribuidos en todos los aspectos de nuestra vida diaria, en tanto que muchos de ellos actúan como transformadores endocrinos y neuroestrógenos se está estudiando como posible fluente de potenciación y mantenimiento del dolor y otros síntomas de la FM, al menos en personas sensibles.

También sabemos que, aunque muchos pacientes diagnosticados de Fibromialgia presentan trastornos psíquicos (30 %), estos no son la causa de la enfermedad, aunque deben ser diagnosticados y tratados convenientemente. En muchas enfermedades crónicas (Lupus, Colitis Ulcerosa, Esclerosis Múltiple, etc. este porcentaje es mucho mayor).

Por último es conveniente tener muy presente que los trastornos del sueño pueden incrementar el dolor crónico entre otros síntomas y por lo tanto el estudio de la calidad del sueño es un pilar importante en el diagnóstico y enfoque terapéutico de estos enfermos. Sabemos, por ejemplo, que el estrés crónico puede modificar las fases del sueño ocasionando dolor y fatigabilidad de predominio matutino. Puede saber más en éste enlace externo.

Algunos de los síntomas que frecuentemente acompañan a la Fibromialgia recuerdan mucho a los fenómenos de dependencia de las benzodiacepinas, fármacos que se utilizan como hipnóticos, ansiolíticos o contra el dolor neuropático. Es importante descartar siempre que el paciente tome fármacos que puedan potenciar la sintomatología.

¿Cómo se diagnostica la Fibromialgia?

En la actualidad no existe ningún análisis de laboratorio para el diagnóstico de la Fibromialgia. El diagnóstico de la fibromialgia es exclusivamente clínico, como ocurre también en muchas otras enfermedades, pues no en vano los diagnósticos los dan los médicos y no las pruebas.

Las exploraciones complementarias van destinadas a descartar otras posibles patologías y es importante que, una vez establecido el diagnóstico se cese en la búsqueda de otras explicaciones para un cuadro clínico que está perfectamente definido.

Un proceso diagnóstico correcto debería incluir una historia clínica detallada que incluya vida laboral y familiar, evaluación psicológica, examen físico completo, analítica básica (hemograma, VSG, PCR, CK, TSH y proteinograma) que puede ser ampliada a criterio del médico y algunas pruebas de imagen para descartar enfermedades que pueden coexistir.

El Colegio Americano de Reumatología (ACR), ha publicado (mayo de 2010) unos nuevos criterios diagnósticos en forma preliminar que complementan los hasta ahora utilizados (Wolfe F, Smythe HA, Yunus MB et al. The ACR 1990 criteria for the classification of fibromyalgia. Arthritis Rheum1990;33:160–72), y que se basaban, esencialmente en la exploración de los puntos sensibles y la afirmación del enfermo de sufrir dolor generalizado.

Los criterios actuales no requieren, obligatoriamente, el contaje de los puntos sensibles, contemplan aspectos sintomáticos hasta ahora no incluidos y utilizan unas escalas (WPI - Widespread Pain Index- y SS - Symptom Severity Scale) para concretar el diagnóstico y determinar la gravedad de los síntomas (enlace externo a la cita). La FM asi definida, se encontraría en dos franjas (WPI ≥ 7 y una SS ≥ 5) (WPI entre 3 y 6 y una SS ≥ 9). No olvide que la valoración corresponde siepre al reumatólogo, y que todos los síntomas se evalúan solo si han estado presentes durante la última semana, incluso si está tomando medicación.

Puede descargar la traducción al castellano del artículo original, realizada por la Sra. Cathy van Riel y revisada científicamente por el Dr. Ferran J. García, pulsando en éste enlace interno (pdf en castellano de 1.505 Kb).

Puede descargar la "Tabla Resumen de los Criterios Diagnósticos de FM", en este enlace interno (pdf en castellano de 82 Kb).

Se trata, en definitiva, de aplicar al diagnóstico formal de la enfermedad, unos criterios más amplios que recogen la totalidad de las esferas que se han detectado como afectadas por la enfermedad, admitiendo que pueden existir pacientes con FM en los que el dolor no sea el componente fundamental.

Para los enfermos con consolidada impresión clínica de Fibromialgia, pero que no cumplen los criterios diagnósticos por escaso margen, se propone la denominación "Parafibromialgia" (Fibromyalgianess).

El valor SS permite estratificar el impacto de los síntomas generales y la gravedad sintomática del cuadro.



¿Es posible medir el dolor?

A la pregunta, asi formulada, la respuesta debe ser negativa, sin embargo, admite matizaciones.

El dolor en la Fibromialgia verdadera, se asocia a dos fenómenos bien conocidos: la hiperalgesia o notar más dolor del que corresponde al estímulo en la población sana y la alodinia, o dolor frente a estímulos que no deberían ser dolorosos. Normalmente la alodinia se acompaña de sensaciones "eléctricas" o "quemantes".

Además, estos fenómenos en la FM se producen en el contexto de la llamada "Sumación Temporal del Dolor" o "wind up", una alteración de la modulación del dolor que hace que la suma de pequeños estímulos sea superior a cada uno de ellos tomado independientemente.

Estas características se miden bien con el llamado Quantitative Sensory Testing, que nos permite determinar la existencia de una verdadera hipersensibilidad al dolor. Esta prueba puede, en ocasiones concretas, contribuir a consolidar el diagnóstico y/o orientar al profesional sobre las propuestas terapéuticas más adaptadas a cada caso.

A tener en cuenta

Es también muy importante tener en cuenta que en el proceso de diagnóstico diferencial de la Fibromialgia deben descartarse siempre la hipocondría, el trastorno de conversión, la somatización , el trastorno querulante y el trastorno somatomorfo. El descartar que una patología psiquiátrica pueda ser la causa del dolor generalizado y el complejo sintomático asociado es fundamental para poder enfocar correctamente el problema del enfermo, razón por la que es muy importante huir de los diagnósticos de complacencia. Una buena herramienta de despistaje psiquiátrico es el CIDI (Composite International Diagnostic Instrument) de la Organización Mundial de la Salud, accesible desde éste enlace externo.

Adicionalmente durante la exploración y aunque no forman parte de los criterios, es frecuente encontrar espasmos musculares o bandas de tensión muscular (que el paciente describe muchas veces como nódulos o bultos), hipersensibilidad al pellizco de la piel (muy típica a nivel del trapecio), estiramiento doloroso de grupos musculares, alodinia estática y dinámica y dermografismo.

Ya en 2002, McCarty y colaboradores (McCarty DJ, Koopman WJ (eds). Arthritis and Allied Conditions. 12 ed. Philadelphia: Lea and Febiger, 2002.p.55-60) propusieron unos nuevos criterios diagnósticos que no han sido totalmente aceptados pero que nos sirven como referencia:

Criterios obligatorios

1. Presencia de dolores generalizados o rigidez significativa, que afecta al menos 3 localizaciones anatómicas, durante al menos 3 meses o más.

2. Ausencia de causas secundarias como traumatismos, infecciones, enfermedades endocrinas o tumorales u otras enfermedades reumáticas.

Criterio mayor

· Presencia de 5 puntos característicos de dolor (puntos sensibles).

Criterios menores

Modulación de los síntomas por la actividad física.
Modulación de los síntomas por factores atmosféricos.
Agravamiento de los síntomas por la ansiedad o el estrés.
Sueño no reparador.
Fatiga general o laxitud.
Ansiedad.
Cefalea crónica.
Síndrome de colon irritable.
Sensación subjetiva de inflamación.
Entumecimiento.

Se requiere cumplimiento de los criterios obligatorios más el criterio mayor y 3 criterios menores. En el caso de no cumplir con más de 3 o 4 puntos de gatillo se requieren 5 criterios menores.

Evaluación inicial

Como hemos comentado previamente, una vez determinado el cumplimiento de los criterios de clasificación es importante establecer una evaluación inicial que tenga en cuenta: dolor (Escala Visual Analógica, EVA), cascada del dolor (Hiperalgesia, hiperpatía, alodinia, fenómenos espontáneos, etc.), medidas de calidad de vida (FIQ, SF-36), medidas de capacidad funcional (FHAQ), valoración psicológica (GHQ-28, SCL-90R, MMPI), depresión y ansiedad (HAD) y función física (Prueba de Esfuerzo en Treadmill - Carga Incremental- , Test de Marcha de Seis Minutos - 6MWT - Carga Constante- ).

Las pruebas biomecánicas no han demostrado eficacia en la evaluación de la Fibromialgia, pero pueden ser de interés si se sospechan enfermedades asociadas.

Otros síntomas asociados

Además de los criterios diagnósticos comunes a la enfermedad, se observan una serie de síntomas que se sobreañaden al dolor específico de la Fibromialgia:

Debilidad generalizada, dolores musculares y articulares difusos. Otro síntoma frecuente es la rigidez en la planta de los pies.
Alteraciones del sueño: problemas para conciliar el sueño e interrupciones frecuentes del dormir durante la noche. La alteración del sueño también puede presentarse bajo la forma de mioclonias (espasmos musculares en las piernas y en los brazos durante el sueño), lo que provoca un sueño de mala calidad que hace que la persona con Fibromialgia se duerma sin problemas, pero el nivel profundo del sueño se ve dificultado por la aparición de los dolores.
Fatiga matutina y durante el día.
Rigidez matutina, en general de forma leve.
Cefaleas.
Sensación de entumecimiento y hormigueo de una extremidad, y sensación de tumefacción (hinchazón de un órgano).
Colon irritable
Vejiga irritable (constante necesidad de orinar)
Otros síntomas frecuentes son el dolor de cabeza, la caída del cabello, sensibilidad a la luz, colon irritable, entumecimiento o calambres de las extremidades.

Estos síntomas tienden a fluctuar y no necesariamente ocurren simultáneamente. Pueden aparecer lentamente o de repente.

"Grados" de Fibromialgia

Muchos enfermos creen que el hecho de tener más o menos puntos sensibles positivos es un marcador de la gravedad de su enfermedad. Esto no es así.

La gravedad de la fibromialgia se mide en función de varios parámetros, siendo el más importante la afectación de las actividades de la vida diaria, que se mide mediante el cuestionario FIQ (Fibromyalgia Impact Questionnaire). Además se consideran otros parámetros como la presencia asociada de otras enfermedades, el tratamiento que el enfermo debe tomar, el seguimiento de las propuestas de tratamiento, intentar mantenerse en un grupo de ejercicio, seguir soporte psicológico y otras.

En general, la FM se clasifica en 4 grados funcionales según una escala del Colegio Americano de Reumatología.

Evolución y pronóstico

En general el paciente con Fibromialgia mantiene su enfermedad de forma crónica, pero es importante saber que el pronóstico es bueno si existe un diagnóstico precoz, información correcta y un enfoque terapéutico acertado (enlace externo a la cita). Actualmente no existe un tratamiento curativo para la Fibromialgia, hasta el punto de que más de un 50% quedan libres de síntomas si siguen un tratamiento integrado de media duración.

Sabemos que evolucionan peor los pacientes que utilizan más fármacos, los que no hacen ejercicio aeróbico regular, los catastrofistas, los pacientes desmotivados por su trabajo o que hacen trabajo doméstico y los que presentan trastornos psiquiátricos concomitantes.

La Fibromialgia es una enfermedad que puede afectar mucho la calidad de vida, tanto que puede ser peor que la de las personas con artrosis, artritis reumatoide o enfermedades pulmonares crónicas, entre otras (enlace externo a la cita).

La asociación de FM a trastornos psiquiátricos, parece empeorar el pronóstico de forma importante.

¿Cómo se trata la Fibromialgia?

No existe aún un tratamiento curativo para el Síndrome de Fibromialgia, pero sí existe amplia evidencia científica respecto al abordaje multidisciplinario en asistencia primaria, como forma eficaz de propuesta terapéutica (enlace externo a la cita)

Podemos afirmar que, en general, el tratamiento farmacológico de la Fibromialgia, es decepcionante, aunque existen subgrupos de pacientes en los cuales los medicamentos son parcialmente efectivos. La Pregabalina y la Duloxetina, han sido aprobadas para el tratamiento de la Fibromialgia en algunos países, pero sus evidencias de efectividad son bajas y la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) no ha aprobado su utilización específica para esta enfermedad -enlace externo-.

En un limitado grupo de pacientes, muy estrictamente seleccionados, la utilización de Hormona de Crecimiento, ha demostrado una gran eficacia.

Esperar una "pastilla mágica" (que no existe en casi ninguna enfermedad) que "cure" la enfermedad, es quimérico y muy poco realista, por lo que un tratamiento adecuado debe basarse en la información rigurosa al paciente y su entorno, conseguir su implicación en un tratamiento integrado a largo plazo, tomar la menor medicación posible y saber que el objetivo del tratamiento es conseguir una mejor calidad de vida y mantener una vida activa en todos los aspectos.

En líneas generales, los tratamientos están dirigidos a varios objetivos simultáneos básicos:

Información
Soporte Psicológico colectivo y/o individual (no siempre es necesario).
Mejora de la calidad del Sueño.
Tratamiento eficaz del dolor utilizando la menor medicación posible.
Ejercicio Gradual
Aprender a respirar bien (fichero en pdf de 79 Kb)
Tratar las enfermedades asociadas.

Este abordaje integrado es el objeto de las Unidades Multidisciplinares de diagnóstico y tratamiento, como la del Institut Ferran de Reumatología y es con el que nosotros obtenemos mayor eficacia en el control de la Fibromialgia. En cualquier caso, siempre recomendamos que busque Vd. la integración de todos estos aspectos terapéuticos en el lugar más próximo a su domicilio. Recuerde que el médico más eficaz es el más próximo.

Institut Ferran de Reumatología (IFR), dentro del máximo respeto a otras opciones, aplica la llamada "Medicina Basada en la Evidencia" en sus enfoques diagnósticos, pronósticos y terapéuticos. Sepa Vd. que no disponemos de ningún tratamiento o fármaco que su médico habitual no pueda utilizar y que nuestros enfoques terapéuticos tienen el mismo porcentaje de éxitos que los de otros equipos especializados de abordaje multidisciplinar.

Es importante tratar cualquier origen de dolor que pueda favorecer el estado de hiperreactividad ante el dolor que es, en esencia, la FM. Así, personas con dolores de espalda, tendinitis, bursitis, etc. deben ser tratadas lo más eficazmente posible, sobre todo si su patología coexiste con una FM.

Ningún medicamento funciona de igual manera en todos los casos. El medico deberá ir buscando que tipo de medicamento resuelve o mejora la sintomatología en cada caso. Hay varias categorías de drogas utilizadas para el tratamiento de la Fibromialgia: analgésicos, ansiolíticos, antidepresivos tricíclicos y de otros tipos, relajantes musculares (poco tiempo), inhibidores duales de la recaptación de serotonina y noradrenalina, inductores del sueño no benzodiacepínicos, modificadores del metabolismo de la dopamina, etc.

Es importante una racionalización máxima en la toma de fármacos, ya que muchos síntomas propios de la Fibromialgia pueden ser potenciados por estos, como por ejemplo las alteraciones de la concentración, la sensación de inestabilidad o mareo, la fatiga y la alteración de la memoria. Es conveniente reevaluar regularmente la eficacia de los fármacos que se están tomando. En general, la respuesta farmacológica en la FM es decepcionante.

La farmacogenómica (variabilidad en la respuesta a los fármacos, dependiente de los genes), nos permite, con el análisis de algunos enzimas, determinar los enfoques más efectivos y de menores efectos secundarios para los pacientes. Así el sencillo análisis del citocromo P450, en sus isoformas (CYP2D6, CYP2C9 y CYP2C19), permiten ya hoy en día, orientar mejor los tratamientos (enlace externo a un artículo de interés).

Los enfermos con Fibromialgia presentan un incremento en sus valores de radicales libres y de sus procesos de estrés oxidativo, como ocurre en otras muchas patologías crónicas (enlace externo a la cita), por lo que parece indicada la utilización de antioxidantes como tratamiento complementario.

Estudios recientes (6/2006) de equipos de prestigio (Mayo Clinic), han evidenciado una mejoría en aspectos como la fatiga y la ansiedad (no en el dolor) mediante un tratamiento con acupuntura en la Fibromialgia (enlace externo a la cita). Equipos españoles (Dr. C. Isasi et al.), han publicado (2010) acerca de mejorías en un porcentaje significativo de enfermos (próximo al 20%), tras el seguimiento de una dieta estricta sin gluten por un periodo de tiempo de cuatro meses.

En muchas ocasiones la utilización de medicamentos es decepcionante e invita a los pacientes a las llamadas "terapias alternativas" que, con excepción de la acupuntura (y con un nivel de evidencia bajo (enlace externo a la cita)), no han demostrado eficacia en el síndrome.

Hay que huir muy especialmente de los llamados "productos milagro", que ofrecen sin ser ni siquiera fármacos ni haber sido sometidos a ninguna evaluación crítica científica, la "curación" o una "gran mejoría". Si Vd. se ha sido afectada/o por este tipo de venta, le recomendamos que lo denuncie ante el llamado Observatorio de Productos Milagro de la Organización Farmacéutica Colegial (puede hacerlo en cualquier oficina de farmacia) y en el foro Contra los Productos Milagro en la dirección: http://es.groups.yahoo.com/group/productos_milagro/

Resulta cuando menos llamativa la masiva utilización de la costosa ozonoterapia en esta patología sin que haya demostrado de forma científica su eficacia en modo alguno y habiéndose documentado peligrosos efectos adversos. En la actualidad no hay un argumento sugerente de una adecuada relación riesgo/beneficio de la ozonoterapia en las enfermedades reumáticas (Revisión sistemática. Carmona L. Reumatol Clin. 2006;2(3):119-23).

Le sugerimos la reflexión sobre las llamadas "medicinas alternativas" con la lectura de este artículo (enlace externo).

No hay ninguna medicación que por si sola pueda eliminar toda la sintomatología, pero algunas combinaciones podrían ayudar a disminuir el dolor, mejorar el sueño y reducir la tensión muscular. Sabemos que la combinación de todos los factores integrados de tratamiento mejora la sintomatología y el pronóstico funcional del paciente. En todo caso, estudios rigurosos nos alertan de la peor evolución del enfermo con Fibromialgia y polimedicado.

Hay un efecto de arrastre del dolor que provoca mayor tensión muscular y profundiza las contracciones musculares y articulares. Existen fármacos en el mercado que ayudan a contrarrestar estos efectos ayudando a la relajación muscular, y disminuyendo la sensibilidad al contacto y la presión de los puntos dolorosos aliviando a las personas con Fibromialgia.

La experiencia y el seguimiento a largo plazo han indicado que si bien la Fibromialgia es una enfermedad crónica, la evolución de la sintomatología puede variar en severidad de un caso a otro a lo largo del tiempo.

De forma puntual, por ejemplo en viajes, puede ser de utilidad la utilización de Parches Térmicos (enlace externo al un fabricante).

Ejercicio aeróbico

Cualquier forma de ejercicio aeróbico se ha demostrado eficaz en la Fibromialgia (no uno más que otro). El paciente que mantiene ejercicio físico aeróbico regular mejora el dolor, la ansiedad y la calidad de vida en general, pero no existe evidencia de que mejore la fatigabilidad, la función física o la depresión (enlace externo a la cita).

No existe evidencia de que el realizado en una piscina sea superior a caminar, ir en bicicleta o andar enérgicamente. La posición en la bicicleta acostumbra a ser mal tolerada por los enfermos con Fibromialgia. No está demostrado que la práctica de ejercicio en grupo o en un centro especializado sea superior a la práctica individual, pero sí mejora la adhesión y continuación del programa.

Cuando se cesa en la práctica del ejercicio, el paciente empeora de nuevo, es decir, hay que mantener el ejercicio de forma continuada. De hecho, existen estudios que indican un empeoramiento si se cesa en la práctica del ejercicio tras un programa de larga duración. Este mantenimiento duradero de actividad física hace muy relevante que el paciente elija la que considera más adecuada a sus posibilidades y preferencias.

En todo caso, la práctica de ejercicio regular debe ser considerada un hábito higiénico y no un tratamiento curativo.

Cuando un enfermo con Fibromialgia no tolera el ejercicio, debe se reevaluado a la búsqueda de otras patologías.

En este enlace puede descargar un artículo con recomendaciones de ejercicios para los enfermos con Fibromialgia.

Tratamiento psicológico

Aunque la Fibromialgia no es una enfermedad mental, aproximadamente un 30% de enfermos con Fibromialgia presentan de forma coexistente y muchas veces, secundaria a la enfermedad, ansiedad y/o depresión que precisan un tratamiento prioritario. Es importante remarcar que casi el 78% de pacientes con ansiedad y depresión manifiestan dolor como síntoma relevante.

Algunos estudios, ahora en cuestión, han sugerido que dicha coexistencia podría estar favorecida por un déficit de Vitamina D (enlace externo a la cita). La Vitamina D es una vitamina que se disuelve en las grasas y puede acumularse en el organismo produciendo efectos secundarios importantes (piedras en el riñón ,vómitos, debilidad muscular, etc.). No la tome si no es bajo prescripción médica y seguimiento.

El objetivo del tratamiento, excepto en casos que requieren enfoque individualizado es controlar los aspectos emocionales (depresión-ansiedad), cognitivos, conductuales y sociales que potencian el cuadro clínico de la Fibromialgia. El grado de mejoría con estas técnicas es discreto y debe ser combinado con un programa de ejercicio físico.

Este tratamiento puede efectuarse en forma de sesión de grupo pero siempre conducido por un profesional psicólogo que conozca la enfermedad.

La eficacia del tratamiento psicológico está sometida a debate y es, en la mayoría de los estudios, muy escasa.

Tratamientos alternativos

La acupuntura y la auticuloterapia con semillas de artemisa, han demostrado un cierto grado de eficacia en el control del dolor de la Fibromialgia, hasta el punto de que se aplica, de forma anecdótica, en algún hospital de la red pública de salud con informe positivo de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Junta de Andalucía.

La Balneoterapia ha demostrado mejorar la percepción de dolor y cansancio del enfermo con Fibromialgia y recientemente se ha propuesto, para justificar esta mejoría, un efecto bioquímico sobre mediadores de inflamación (enlace externo al abstract).

Algunas formas de hipnosis también parecen ser eficaces, con datos preliminares, como forma complementaria de tratamiento.

Muchos otros tratamientos o pseudotratamientos no han demostrado ninguna eficacia o bien no se dispone de ningún dato contrastado que permita su indicación de forma responsable.

La Dieta en la Fibromialgia

La Fibromialgia es una enfermedad con una distribución homogénea universal. Entre países existen variaciones dietéticas muy importantes sin que esto tenga la menor influencia en la cantidad de personas que sufren FM, que es aproximadamente un 4% en todo el mundo.

Un equipo ivestigador español (Dr. C. Isasi et al.), han publicado (2010) acerca de mejorías en un porcentaje significativo de enfermos (próximo al 20%), tras el seguimiento de una dieta estricta sin gluten por un periodo de tiempo de cuatro meses.

En cualquier caso, deben aplicarse las medidas dietéticas generales, haciendo una dieta sana y equilibrada y evitando en la medida de lo posible, los aditivos químicos.

Tratamientos Experimentales o Compasivos

Algunos síntomas que acompañan frecuentemente a la FM, como el Síndrome del Intestino Irritable, requieren un activo tratamiento pues constituyen una de las mayores quejas de los pacientes. Planteamientos quirúrgicos controvertidos, como la cecopexia (fijación del ciego móvil -una parte del colon- a la pared abdominal), pueden ayudar a algunos pacientes bien seleccionados aunque se trata de una técnica muy controvertida y de escaso nivel de evidencia científica respecto a su eficacia.

En los últimos dos años, se han publicado algunos estudios preliminares que sugieren el interés de un derivado del paracetamol (NCX701) que promueve la liberación de óxido nítrico (nitro-paracetamol) y parece ser eficaz en el dolor neurogénico.

La utilización de antagonistas del 5-HT3 (inhibidores de la Serotonina), utilizados habitualmente en los vómitos inducidos por la quimioterapia, de forma paradójica, parece ser de utilidad en el sugbrupo de enfermos con dolor sin componente psiquiátrico (enlace externo a la cita).

Algunos estudios han aportado evidencias discretas acerca de que la utilización, en dosis bajas, de fármacos antipsicóticos (olanzapina -mal tolerada- y quetiapina, entre otros), podría ser eficaz en el control del dolor y de algunos otros síntomas importantes en la Fibromialgia, como el trastorno del sueño o la distimia. Por el momento, esta opción terapéutica tiene un bajo nivel de eficacia demostrada y debe ser reservada para casos concretos a criterio del especialista.

Diversos fármacos están en fase de ensayos clínicos para determinar su eficacia y seguridad en el tratamiento de la Fibromialgia (enlace externo al abstract) , uno de ellos (agosto de 2010), la Droxidopa, ya ha entrado en ensayo clínico de fase II con buenos resultados.

Incapacidad laboral

La evaluación de la discapacidad en enfermos con Fibromialgia es compleja y controvertida, esencialmente por la falta de una medida objetiva del dolor en un contexto de escepticismo por parte de los agentes evaluadores.

Pese a que el impacto funcional de la Fibromialgia es importante comparativamente con otras patologías, la inmensa mayoría de enfermos con Fibromialgia pueden mantener actividad laboral con adaptaciones, como por ejemplo, entrar más tarde a trabajar, disminuir el tiempo de jornada laboral, disminuir los días trabajados y/o pasar a ocupar puestos de menor agotamiento (físico o mental) o consumo energético. Mantener esta actividad mejora la autoestima y el pronóstico en el medio y largo plazo.

Se estima que entre un 20 y un 30 % de casos requeriría una incapacidad para su profesional habitual si se produjesen estas adaptaciones y que entre un 10 y un 17 % requerirá una incapacidad absoluta.

La evaluación del contexto y determinadas pruebas físicas como la Prueba de Esfuerzo (Carga Incremental) o el Test de Marcha de Seis minutos (Carga Constante), pueden ser relativamente útiles en la valoración de la capacidad funcional.

MATERIAL ADICIONAL DE INTERÉS

aPuede acceder a la descarga gratuita de la "Guía del paciente para el Síndrome de Fatiga Crónica & Fibromialgia", escrita por Bruce Campbell, traducida al castellano por Cathy van Riel y revisada por el Dr. Ferran J. García Fructuoso.

aPuede acceder a nuestra página dedicada al Síndrome de Instestino Irritable (Síndrome de Colon Irritable), proceso frecuentemente asociado a los Síndromes de Sensibilidad Central y la Fibromialgia.

aIFR dispone de un "Contrato de Adhesión al Tratamiento de la Fibromialgia" que ha permitido la obtención de buenos resultados en muchos enfermos. Consúltelo y pregunte a su reumatólogo del IFR si es adecuado para su caso.

aLe sugerimos que acceda a nuestra página de "Investigación" donde podrá conocer nuestras líneas de trabajo.

aPuede saber más sobre la FM y la evidencia científica descargando este documento (pdf en castellano de 1,79 Mb.).

aTambién sugerimos la reflexión sobre las llamadas "medicinas alternativas" con la lectura de este artículo (enlace externo).

aTodas las Unidades Asistenciales del IFR han superado al proceso de inscripción y registro del Departamento de Salud (Generalitat de Catalunya) y están sometidas a controles periódicos de calidad total. Para el desarrollo de nuestra labor contamos con un equipo médico-asistencial altamente cualificado y en formación continuada.

aAlgunos enfermos relatan encontrar mejoría clínica con una dieta hipotóxica que se comenta en nuestra página sobre la "Dieta de Eliminación".

aPuede consultar nuestras páginas específicas sobre Bruxismo (chirriar de dientes) y Síndrome Temporo Mandibular, muy habituales en la Fibromialgia.

aEl curso interactivo sobre Fibromialgia de la National Library of Medicine (Medline Plus) le ayudará a comprender la enfermedad de una forma básica.

aTambién puede Vd. obtener libros y manuales gratis sobre Fibromialgia en http://www.medicinainformacion.com/Fibromialgia_libros.htm (IFR no comparte necesariamente los contenidos de los libros y manuales que ofrece esta librería).

aLa Unidad de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica del Institut Ferran de Reumatología cuenta con los medios diagnósticos más avanzados y con un equipo profesional experto en estas enfermedades.

a Puede acceder a un listado con otras unidades de diagnóstico del SFC en el listado de Centros Diagnósticos del Instituto de Salud Carlos III (Ministerio de Sanidad y Consumo) en: http://iier.isciii.es/er/prg/er_bus5.asp?cod_enf=540. Si tiene dificultades de conexión puede acceder al pdf de la página (21 Kb.) actualizado en fecha 11-12-2005.

a Si tiene previsto solicitar una visita en nuestro servicio, puede acudir a su primera visita aportando ya rellenado el Cuestionario QEESI (Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory) ó Test Rápido de Exposición Química y Sensibilidad. Lo puede descargar aquí (pdf en castellano 55 Kb.) en formato DIN A4 o aquí en su versión de tríptico (pdf en castellano 154 Kb.).

aLe recomendamos que acceda a nuestro Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada o bien con la Fundación para la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica , donde podrá ser informado de las Asociaciones de Pacientes más próximas a su domicilio que satisfacen las normas de calidad del IFR.

aPuede realizar on-line (enlace externo) un test sobre la calidad de vida del paciente con dolor (Espiditest ®).

HOLA, MI NOMBRE ES FIBROMIALGIA

GABRIELA | 01.08.2012


Hola... Mi nombre es Fibromialgia y soy una enfermedad crónica invisible. Estoy ligada a ti para toda la vida. Los que están a tu alrededor no pueden verme ni oírme, pero tu cuerpo se resiente. Puedo hacerte daño en cualquier momento y como quiera. Puedo hacerte daño y, si estoy de humor, puedo hacer que te duela todo el cuerpo. Recuerdas cuando tu y tu energía andabais parejas y os lo pasabais bien. Te he robado la energía y te he transmitido cansancio. ¡Prueba a pasarlo bien ahora! También te he robado tu descanso (sueño) y, en su lugar, te he dado un espíritu complicado. Puedo hacerte temblar interiormente y puedo lograr que tengas frío o calor cuando los demás están bien. Ah, sí, también puedo lograr que te sientas ansioso o deprimido. Si tienes planes o ganas de tener un buen día, también puedo quitártelas. Tú no has pedido tenerme. Yo te he escogido por diversas razones: El virus que cogiste y no te has quitado de encima, o aquel accidente de automóvil o quizás los años de abusos o de traumatismo. Bien, en cualquier caso, estoy aquí para quedarme. He sabido que has ido a ver al médico y que no puedes quitarme de encima. Me hago un hartón de reír. Eso es sólo un intento. Deberás visitar muchos, muchos médicos antes que encuentres uno que pueda ayudarte de manera efectiva. Te harán tomar pastillas para el dolor, pastillas para dormir, también te dirán que tienes ansiedad o que sufres depresiones, te aconsejarán que te hagas masajes, te dirán que si duermes y haces bien los deberes, me iré, te dirán que pienses positivamente, te harán un tacto con lo dedos, una presión sobre los puntos sensibles y lo peor de todo, no te tomarán en serio cuando digas al médico como tu vida se debilita cada día que pasa. Tu familia, tus amigos y tus compañeros de trabajo te escucharán hasta que se aburran de oírte hablar de cómo te sientes y de que soy una enfermedad que debilita. Algunos te dirán cosas como "sólo tienes un mal día" o "recuerda que no puedes hacer lo mismo que hace veinte años", sin escuchar lo que habías explicado hace veinte días. Otros empezarán a hablar a tu espalda mientras tú, tranquilamente, empiezas a sentir que estás perdiendo tu dignidad intentando que entiendan, especialmente, que tu estas en medio de una conversación con una persona "normal" y no puedes recordar lo que querías decir. Para acabar (hubiera querido guardar esta parte como un secreto) pero creo que ya lo has adivinado... El único lugar donde encontrarás un cierto soporte y comprensión para tratar conmigo, es con la gente que sufre fibromialgia. Exceptuando la minoría que tiene el soporte de su cónyuge y de su familia más cercana.

CUERPO DE LUZ (2 artículos) - UNA CONJETURA DISTINTA SOBRE EL TEMA

GABRIELA | 01.08.2012

Proceso del Cuerpo de Luz

Síndrome de fatiga crónica

Tomado de la revista alemana Licht Forum
Por Reindjen Anselmi

Proceso hacia la ascensión/ Mutaciones / Síntomas
Perturbaciones mentales y emocionales / Alteraciones del sueño
Perspectiva espiritual

El proceso del cuerpo de Luz, la limpieza y la elevación de la energía del cuerpo biológico trae consigo una gran cantidad de síntomas particulares un poco incómodos. Estos pueden ser tan fuertes que la persona se crea realmente enferma. Es muy posible que los síntomas incapaciten a la persona para el trabajo. Por eso es importante saber que el Proceso del Cuerpo de Luz, en lo que concierne a los síntomas, también posee un nombre médico: Síndrome de fatiga crónica.

El Proceso del Cuerpo de Luz es la espiritualización de la totalidad de un hombre, que se logra por medio de la limpieza y de la elevación de la frecuencia de energía de su cuerpo físico.
Cuando usamos el nombre "Proceso del Cuerpo de Luz" ponemos énfasis en los cuerpos biológico y etérico y nos enfocamos, en una forma precisa, al aspecto energético de esta experiencia.

Para toda la humanidad se da este proceso. Depende de la constitución de la energía áurica, del grado de desarrollo de la conciencia y de la velocidad a la cual se expande esa conciencia, la mayor rapidez o no en que sentirán los síntomas, que en realidad son la consecuencia directa de esta activación. Estos síntomas varían en intensidad y duración. No existe ningún esquema
Determinado.

SINTOMAS DEL CUERPO FISICO
Fatiga crónica. Agotamiento
Cansancio repentino
Sensación de embotamiento
Dolor e inflamación de ganglios
Síntoma de gripe
Abrupto dolor de cabeza
Dolor de músculos y articulaciones
Fiebre, temperatura alta en forma crónica
Dolor de garganta y oído
Sensación de presión en el entrecejo y dentro del cráneo
Estreñimiento o diarrea
Engordar o adelgazar
Alteraciones del ritmo el corazón
Escuchar internamente un silbido permanente
Calores repentinos, sensación de arder
Sensación de hambre fuera de lo habitual
Sensibilidad agudizada a la luz, a los ruidos

ALTERACIONES DEL SUEÑO
Dificultad para conciliar el sueño.
Falta de sueño
Interrupción repentina del sueño
Incremento en la necesidad de dormir
Amanecer cansado, el sueño no brinda descanso

PERTURBACIONES MENTALES
Laguna en la memoria, dificultad para memorizar
Dificultad para resolver problemas
Lentitud en respuestas intelectuales
Olvidos
Sensibilidad a flor de piel
Mente enredada y confusa
Incapacidad para concentrarse
Dificultad para hablar o discutir. Entorpecimiento
Problemas para encontrar la palabra adecuada
Dificultad para trabajar en más de una cosa a la vez
Problemas motores
Distorsión de la memoria a corto plazo
Escuchar voces interiores o tener visiones internas


PERTURBACIONES EMOCIONALES
Estados de miedo o pánico
Depresiones
Cambios repentinos de humor

Con el comienzo de la llegada al planeta de frecuencias muy altas de luz en la década de los 70
comenzó el Proceso del Cuerpo de Luz, aun cuando muchos trabajadores de la Luz no tenían idea de lo que estaba ocurriendo. Mirando yo hacia atrás puedo recordar que sin razón alguna surgieron en mi sensaciones en extremos incómodas en la garganta, a veces un cansancio repentino se apoderaba de mí, y noté un incremento en la caída del cabello.
La gran fatiga duró bastante y solo Dios sabe todo lo que hice y cuantos medicamentos tomé para tratar de sentirme mejor y sanar mi cuerpo. Ni yo ni ningún médico teníamos idea de lo que me ocurría. Entonces mi sistema endocrino y el sistema inmune comenzaron a fallar. Nadie hablaba entonces del "Síndrome de Fatiga y Crónica", y mucho menos se sabía algo de proceso del Cuerpo de Luz.

La medicina en muchos países ha aceptado usar el nombre de Síndrome de Fatiga Crónica. Se diagnostica la enfermedad según una lista de síntomas. Tampoco existe una terapia apropiada
y definitiva para curar el SFC .
La Organización Mundial de la Salud la cataloga con el código G93.3, Su nombre científico es Encefalomielitis Myálgica. En esta forma se cataloga como enfermedad lo que realmente es la reestructuración de la raza humana en su Proceso del cuerpo de Luz.
Muchos pacientes, luego de largos padecimientos físicos, han podido volver al estado de salud integral. Se ha observado en muchos de ellos que luego han desarrollado un nuevo estado de conciencia y han aprendido a convivir con la enfermedad, encontrando un nuevo sentido a la vida.

Es importante aceptar que un médico que esté orientado por la medicina tradicional, no quiera reconocer que el SFC tiene una perspectiva espiritual y que para otras personas significa el proceso hacia la Ascensión. Pero, desde el punto de vista científico, diagnosticar que una persona tiene el proceso del Cuerpo de Luz, no sirve de nada
Otros investigadores han dado distintos nombres: Síndrome de fatiga postinfecciosa o postviral. Otros lo asocian con fallas del Sistema inmunológico.

Dentro del sistema vigente quedan los despiertos trabajadores de la Luz, provisionalmente en desventaja y el hecho de que tengan conocimiento de la verdadera causa de su enfermedad pasa a ser una información secundaria. Sin embargo, sería ideal que estas personas consultaran a los pocos médicos que ya han encontrado su entrada al camino espiritual.

No es posible cancelar el Proceso del Cuerpo de Luz, solamente puede aliviarse algunos síntomas, en los posible medicamentos naturales, evitando las drogas y psicofármacos.
Métodos que ayuden a la circulación de la energía, yoga, masajes, limpiezas energéticas, alimentación sana y todo aquellos que ayude a incrementar la paz interior y la serenidad del ser.

Los seres que han entrado ya en el Proceso del Cuerpo de Luz no son pacientes (esta palabra tiene la connotación de alguien que carece de algo). No deben creerse enfermos ni pensar que son víctimas de algún elemento exterior que provocó su enfermedad. Ayuda, en cambio, la actitud de entrega. Recuerden que con quejarse y lamentarse sólo logran bajar la frecuencia de la vibración (y lo que ayuda es subirla)

En estos momentos evolutivos todos nuestros cuerpos físicos son Sistemas de Transformación Multidimensional para la conversión de la energía pesada en energía de luz.
Gracias a la nueva estructura energética alcanzada por el planeta, los hombres cada día que pasa serán transformadores más poderosos y efectivos. Algunos han despertado y otros aún están dormidos, aunque pueden albergar almas muy avanzadas.

El despertar espiritual y el Proceso del cuerpo de Luz no se producen en todos los hombres al mismo tiempo, ni se dan con idénticas combinaciones ni la misma intensidad. Todo depende de la intención del alma y el programa de vida que traiga.



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Este es uno de los más esclarecedores y sencillos artículos sobre FM y SFC: A qué se deben los síntomas de FM y SFC? Qué deben hacer las personas con estos síntomas? Como tratarlos?
Soluciones para los síntomas en el trabajo de ascensión
Jelaila Starr – Escrito el 22 de marzo del 2002
“Después de varios años de trabajar en el Sendero de la Ascensión, he llegado a comprender que ascender no nos llega de forma gratuita. Alcanzar un nivel superior de conciencia no es algo que realicemos por osmosis, requiere compromiso, diligencia y algo de sacrificio. Pero, siento que las recompensas en la ascensión sobrepasan el dolor de llegar allí. Sin embargo, ha habido momentos cuando cuestioné mi cordura a medida que caminaba esta vereda, confrontando mis miedos cada vez. He perdido a muchos amigos, me he alejado de negocios lucrativos y he sufrido en mi corazón la intensa soledad. Aun así, nada puede compararse a la desolación que sentí al perder mi salud. Siempre creí que mientras tuviera salud, podía manejar cualquier cosa.
Desafortunadamente no se nos dio un manual con indicaciones de cómo ascender, detallando los pros y los contras y explicando todos los pasos. Como resultado, muchos de nosotros, y aquí me incluyo, nos vemos aturdidos y confundidos por el grado de dolor físico y emocional que hemos experimentado, sin comprender cómo o porqué esto es parte de un proceso ni cómo rescatar nuestra salud para poder continuar hacia delante. Este artículo es mi intento de suministrar respuestas al porqué nuestra salud se ve afectada durante la ascensión a la vez que propongo algunas soluciones para recuperarla.
Empecé el proceso de ascensión en forma consiente a principios de 1996. Le había pedido a mis guías “ayudarme a recuperar mis habilidades para escuchar, ver y sentir en otras dimensiones como antes lo había hecho”. A las pocas horas mi petición fue otorgada e inicié la primera de muchas compensaciones necesarias para alcanzar la ascensión. Lo que quiero decir por compensación es el despejar, aclarar, sacar todo lo viejo, aquello que está atorado en las emociones de baja frecuencia tales como el enojo, la rabia, la vergüenza, la culpa, la lamentación, el remordimiento y amargura que son parte de antiguas memorias y heridas. Estos traumas se mantienen juntos en bloques que se encuentran por capas y se parecen a una cebolla. Incluidos en estos bloques se encuentran las creencias y los patrones de comportamiento a partir de los cuales son creados los traumas. A medida que aclaramos cada capa de bloques de nuestro cuerpo emocional, el cuerpo físico libera entonces su equivalente de esa capa. A esto le llamamos el proceso de Compensación Emocional.
La Ascensión significa mover la conciencia de una realidad a otra. Ya que una realidad es una dimensión, lo que estamos emprendiendo es, en esencia, un cambio dimensional. Para hacer este cambio uno debe cambiar su propia forma de pensar y de ser. Con el objeto de cambiar mi pensamiento y modo de ser, debo saber lo que son las creencias y los comportamientos desequilibrados y tomar los pasos apropiados para equilibrarlos. El Alma/Yo Superior y el Niño Interno trabajan para nosotros como socios en este proceso. Ellos hacen surgir a la superficie nuestros miedos, creencias y patrones a través de eventos que los disparan hacia nuestra conciencia para que podamos concientemente reconocerlos y despejarlos. Al hacer esto una y otra vez, compensamos nuestros cuerpos emocionales de los traumas, creencias y miedos que estuvieron contenidos por largo tiempo. Como mencioné antes, una vez que el cuerpo emocional desecha esto, el cuerpo físico empieza a desechar su equivalente de ese bloque. Todo esto sucede simultáneamente con cada compensación. ¡Ah, y junto con estos beneficios, la compensación re codifica nuestro ADN para que pueda sostener más luz y de este modo pueda albergar nuestra nueva frecuencia/estado de conciencia! Por lo tanto, la compensación emocional es el proceso que experimentamos cuando ascendemos.
En aquel momento no tenía idea de que una compensación emocional fuera necesaria para ascender. Durante aquellos seis años experimenté muchos de los síntomas clásicos para la ascensión. Estos incluyen: dolor generalizado, fatiga persistente, dolores de cabeza, dolores musculares y de articulaciones, cuello y hombros rígidos, aumento de peso rápido, pérdida de memoria, dificultad para dormir y para concentrarse (sensación de bruma en la cabeza), garganta irritada, vista borrosa, colon y vejiga irritables, baja temperatura y depresión. A través de los cientos de comentarios que recibí de parte de lectores de artículos sobre mi ascensión, supe que otros estaban experimentando parte o todos los mismos síntomas en diversa graduación y combinación. Aunque aquello no me sorprendió sí quedé reconfortada por el hecho de no estar sola en mis experiencias.
Empecé a preguntarme si acaso existe un término para englobar estos síntomas y empecé a investigar porqué estábamos pagando un precio tan alto para la ascensión. Encontré dos enfermedades recientemente descubiertas: se llaman Fibromialgia (FM) y Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)… ¡las cuáles empataban exactamente con los síntomas de ascensión! Ambas habían sido “descubiertas” en los últimos diez años. Personalmente encuentro esto sorprendente. El sistema endocrino no sólo te da tus habilidades psíquicas, también regula la producción de hormonas en tu sistema, y las hormonas regulan prácticamente toda función en tu cuerpo incluyendo tus emociones, peso, temperatura corporal, libido, agudeza mental, concentración, visión, etc. Las hormonas le dicen a otras células en el cuerpo lo que tienen que hacer. Si hay deficiencia en algunas hormonas, las células que se apoyan en ellas no funcionan apropiadamente.
Basándome en esta información, me pregunté si la compensación emocional estaba de alguna manera conectada a la FM y al SFC. Durante la compensación emocional las glándulas endocrinas (hipotálamo, pituitaria, pineal, suprarrenales y gónadas) se ven sumamente estresadas por la forma en que se disparan los profundos miedos y las memorias reprimidas. Cuando experimentamos estrés emocional o físico nuestra producción de hormonas se vuelve errática. Cuando esto ocurre de manera continua como, por ejemplo, la compensación emocional, algunas hormonas son prácticamente exterminadas y otras aumentan excesivamente su producción por lo que experimentamos los síntomas correspondientes: aumento de peso, dolor en articulaciones y músculos, pérdida de la memoria de corto plazo, fatiga persistente, fiebres bajas, no encontrar las palabras que queremos decir en algún momento, etc. En otras palabras, desarrollamos FM y/o SFC.
A nivel personal me fue difícil aceptar que posiblemente iba a desarrollar estas “enfermedades” ya que estaba despejando las energías viejas e integrando los miedos que creía eran la causa de las enfermedades (hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que la raíz de una enfermedad física se asentaba en el cuerpo emocional). Yo creía, correcta o incorrectamente, que la gente espiritual era más feliz y más sana que aquellos que no eran espirituales, por lo tanto, como yo me iba haciendo más espiritual, debía experimentar una mejor salud y más felicidad. Esto me hizo cuestionarme si realmente me estaba convirtiendo en un ser más espiritual o no. Aparentemente pasé por alto el hecho de que cuando uno busca moverse de un estado de conciencia a otro ocurre un período de desequilibrio, caos y ajuste antes de alcanzar el nuevo estado de equilibrio.
A pesar de que esto fue un descubrimiento atemorizante y desalentador, al mismo tiempo fue un alivio el comprender finalmente lo que nos estaba sucediendo. Me había sentido fuera de control durante largo tiempo por la naturaleza debilitadora de estos síntomas. Ahora, observando finalmente ese gran escenario del Proceso de Ascensión, me sentí en control de mi vida de nuevo. Así que, ¿cómo es que esto sucede?. ¿Cómo es que la compensación emocional nos lleva a una FM o SFC? Y más importante todavía ¿qué se puede hacer para curar nuestros cuerpos de estas enfermedades?
¿Por qué algunos nos enfermamos de SFC y/o FM y cuál es el Valor de esto?
En virtud de que no todos aquellos que se embarcan en la compensación emocional y la ascensión desarrollarán FM o SFC, es mi creencia que aquellos que sí adquieren estas enfermedades lo hacen porque necesitan el tipo de ayuda que éstas les brindan. Permítanme explicar.
Hace un par de años mis guías me informaron que aparecerían algunos virus nuevos sobre el planeta que serían incurables mediante el uso de métodos de la 3ª dimensión porque estaban diseñados para un propósito superior. También me informaron que estos virus fueron creados para literalmente quemar patrones del ADN. Ahora bien, existe una ley científica llamada la “Ley que Disipa Estructuras” la cuál establece que antes de que una nueva estructura pueda ser establecida la vieja debe disiparse o disolverse. Es mi creencia que los patrones de comportamiento son genéticamente codificados en nuestro ADN. Son pasados de generación en generación y fueron creados originalmente por nuestros sistemas de creencias.
Si el SFC y la FM representan dichos virus, entonces podrían ayudar a las personas con este patrón al quemarlo desde su ADN. Por lo tanto, aquellos que adquieren SFC o FM lo hacen para poder obtener la ayuda necesaria para aclarar patrones tercos y profundamente enquistados en su ADN. Vamos un poco más adelante, ya que estos virus están relacionados con el sistema neuro muscular (atacan los músculos), te obligan a retardar tus actividades, a hacer un inventario de tu vida y a cambiar tus creencias acerca de ti mismo(a) y de lo que es realmente importante. Te obligan a cambiar tus prioridades y por ello te dan la ayuda que necesitas para poner tu vida en equilibrio. Por ejemplo, yo era una de esas personas que se definía a sí misma por lo que hacía para ganarme la vida. También tenía una profunda necesidad de lograrlo que iba aparejada al miedo de pedir ayuda. En virtud de estos virus, fui forzada a reevaluar mi creencia de definirme por lo que esto representaba en mi profesión a medida que me movía de una muy aceptable carrera de 3ª dimensión hacia la práctica de ‘counseling’ psíquico e intuitivo. Ya no podía gastar mi energía al trabajar en un área en la que mi pasión se había perdido hacía tiempo.
Al sufrir de fatiga que me debilitaba, no podía lograr gran cosa cada día y mi auto valoración y auto estima se precipitaron hacia abajo. Esto me obligó a reevaluar mis creencias alrededor de los logros y porqué los necesitaba tanto. No podía trabajar como antes, por lo tanto, no estaba llevando a casa la cantidad de dinero necesaria para pagar las cuentas. Esto me forzó a confrontar mis miedos acerca de pedir ayuda. Aprendí que mis síntomas se exacerbaban por la ansiedad cuando me daba miedo no tener el dinero suficiente para pagar mis deudas. Aprendí a permanecer abierta y a permitir a mis guías ayudarme y a medida que iba haciendo esto, el dinero empezó a llegar cada mes.
Ahora me doy cuenta que sin estos virus no habría cambiado mis profunda-mente encasilladas creencias y patrones porque no lo habría hecho a menos que estuviera forzada a hacerlo. Así que quizá el SFC y la FM fueron mi regalo salvador. Quizá representan a las “grandes armas” que algunos de nosotros pedimos para poder aclarar nuestros patrones que de lo contrario nos bloquearían impidiendo nuestra ascensión.
Soluciones
Al paso de los años he probado muchas cosas para aliviar mis síntomas, incluyendo: quitar de mi dieta el consumo de azúcar, trigo y productos lácteos y comer alimentos orgánicos, baños de sales, Aceites Esenciales, Esencias Florales del Dr. Bach, masajes, tratamientos quiroprácticos y yoga. Todo ellos ayudaron, pero ninguna me devolvía mi vida. Experimenté una fatiga que me debilitaba, intensos dolores en las articulaciones y los músculos, colon irritable, fiebres, edemas, aumento rápido de peso, la pérdida de mi memoria fotográfica y de corto plazo, y mi pasión por la vida, entre otras cosas.
Cuando me hicieron la histerectomía de emergencia descubrí una terapia que alivió la mayor parte de mis síntomas y me devolvió mi vida. Se llama: Terapia de Reemplazo de Hormona Natural (TRHN). No estoy hablando de hormonas sintéticas fabricadas con orina de yeguas, estoy hablando de hormonas naturales provenientes de plantas. En términos laicos, la TRHN reemplaza las hormonas en nuestro cuerpo al brindar a nuestro sistema endocrino el tiempo para regularse y para empezar a producir las cantidades y los niveles adecuados de hormonas.
He estado tomando hormonas naturales durante los últimos 9 meses y he experimentado un 85% de mejoría en mis síntomas de FM y SFC. Por ejemplo: ahora puedo hacer ejercicio durante 40 minutos 4 días por semana. Antes, procuraba hacer ejercicio pero cada vez me lastimaba un músculo o alguna otra cosa me sucedía que evitaba que pudiera continuar ejercitándome. Probé hacer dietas y no importaba cuanto me esforzara o insistiera en hacer ejercicio, el peso no disminuía. He perdido varias pulgadas y como consecuencia bajé de la talla 12 a la 8 en mi viaje de regreso a mi talla normal que es la 6. ¡Qué alivio!
Mi colon funciona normalmente la mayor parte del tiempo y tengo mucho más energía. Puedo recordar las cosas mejor porque mi memoria de corto plazo está regresando. Solamente experimento ciertas lagunas cuando trabajo demasiado o siento ansiedad o temor.
Mi esposo Jonathan también ha estado en tratamiento de TRHN durante 5 meses y ha experimentado un 15% de mejoría en sus síntomas, no un cambio tan dramático como el mío. He notado una disminución en su depresión crónica de 6 días por cada 7 a solamente 2 de cada 7 días. Cuando una vive con alguien que sufre de depresión crónica esto es un equivale a una tremenda mejoría. He notado también que mi esposo no tiene los ataques de ansiedad tan frecuentes como antes y que tiene un poco más de energía.
Considerando que le habían diagnosticado SFC en l996 y que ha pasado 5 años sin tratamiento, esto es realmente un gran logro.
Otro don de Dios fue la Reestructuración Neuro Craneal (RNC). La RNC tiene un buen record de eliminar enfermedades, incluyendo la FM y el SFC porque ambas son enfermedades neuro musculares y porque el método trabaja sobre el hueso esfenoide, el hueso pivote del cuerpo. Tu cabeza se sostiene sobre tu cuello que se equilibra sobre este hueso como una bola de boliche puesta sobre un palo de billar. Cuando este hueso queda fuera de lugar hace que los otros huesos en el cuerpo se muevan o se desajusten para poder estabilizar tu cabeza.
Después de tan solo 4 tratamientos experimenté un aumento en mi claridad mental, y una disminución en el dolor de cuello y parte superior de la espalda así como menos espasmos musculares. Mi cuello estaba más derecho y tenía más flexibilidad en la parte baja y media de mi espalda porque mi columna se había enderezado. He tenido una ligera escoliosis (curvatura de la columna) desde que nací. También he sufrido varios ‘latigazos’ en mi cuello por diferentes accidentes. Los tratamientos de RNC me ayudaron a recuperar la posición de mi cabeza para estar alineada con mi cuello y retiró la presión de mis músculos para que los huesos pudieran soportar mi cabeza en vez de que lo hagan mis músculos, permitiendo con ello que mi columna empezara a alinearse. Igualmente noté que veía todo con más luz. Fue como salir de las sombras hacia la luz del sol. Muchos pacientes de RNC reportan esta clase de mejoría. Planeo continuar con estos tratamientos para terminar de enderezar mi columna y reparar el daño causado por los ‘latigazos’. Jonathan también ha recibido 4 tratamientos y su apnea nocturna ha disminuido un 85%. Él no puede verificar esto ya que no se escucha él mismo resollar por las noches, pero yo sí. Su respiración es más profunda. He llevado un registro de su esta-do emocional a partir del tratamiento de Reestructuración Neuro Craneal y he notado que está de relativo buen humor 3 de cada 5 días. Antes de este tra-tamiento el promedio era de 1 por cada 5 días.
Parece ser que atraemos soluciones a nuestros síntomas y somos guiados hacia aquellos practicantes y terapias que complementan nuestro proceso de sanación a medida que desechamos o compensamos las creencias y patrones asociados. Así que existe un alivio para nuestros síntomas de ascensión. No estoy diciendo que estas son las únicas terapias que van a funcionar, y que cada quien va a experimentar diferentes niveles de alivio si las usa, pero son dos ejemplos que funcionaron bien para mi.
Para terminar, espero que todo aquel que lea este artículo comprenda que los síntomas físicos son parte del proceso de una compensación emocional y ascensión. Pensar que podemos compensar y limpiar nuestros cuerpos físicos y emocionales sin experimentar dolor y malestar no es algo realista. Pero nuestros síntomas definitivamente no son duraderos y, basados en mi experiencia e investigación, pueden ser aliviados, y, eventualmente, eliminados a medida que completamos nuestra ascensión.”
En servicio,
Jelaila Starr – El Consejo Nibiruano
www.NibiruanCouncil.com

Traducido por Martha Sánchez Llambí
“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que seamos poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, la que nos atemoriza.”Marianne Williamson

Los 100 síntomas de la FM

GABRIELA | 01.08.2012

Extraído del libro “Prisonniers de la Fibromyalgie, ou maladie de la fatigue chronique, l’espoir retrouvé” del Dr. André Mergui

- Silbidos o zumbidos de oídos: son ruidos ininterrumpidos que resuenan en la cabeza. Provienen de espasmos de los músculos tensores del tímpano y responden a dos o varios sonidos, modificación del zumbido en la masticación. El zumbido es muy invalidante porque ese ruido incesante y obsesivo que resuena en la cabeza acaba por dar la sensación de volverte loco. Los pacientes describen también impresiones de campanillas, disminución de la agudeza auditiva y pruritos ocasionales.

- Alergia: hipersensibilidad a los alérgenos de toda clase (medicamentos, alimentos, polución), les irrita todo. Este estado puede congestionar la nariz, dar también picores y quemazón en los ojos que les lloran a menudo.

- Amigdalitis y laringitis frecuentes, porque la pérdida del eje disminuye la buena ventilación de esta zona y favorece la inflamación.

- Ansiedad.

- Apnea del sueño.

- Articulación temporo-mandibular; articulación silenciosa e indolora a veces, o por el contrario, dolorosa al abrir o cerrar la boca, provocando un crujido o una sensación de que la mandíbula se ha salido del sitio. Puede crepitar, dislocarse, desacoplarse.

- Astenia y fatiga crónica.

- Audición: pérdida de las bajas frecuencias o disminución de la agudeza auditiva.

- Disminución del rendimiento físico, impresión de haber envejecido, imposibilidad “de llevar todo el trabajo que hacíamos”, sensación de estar sobrecargados, de estar al máximo de nuestras posibilidades.

- Disminución del rendimiento intelectual, impresión de haber perdido la vivacidad de espíritu.

- Baja de resultados sexuales y sobretodo de la libido.

- Biopsia: la fibromialgia no se descubre en los exámenes de tejidos microscópicos habituales.

- Boca: está muchas veces seca como en el síndrome de Sjögren. Es difícil abrirla totalmente. La desviación al abrirla o cerrarla es frecuente.

- Sofocos.

- Zumbidos de oídos.

- Niebla: es así como los pacientes hablan del sentimiento que tienen de lo que les envuelve, estado de confusión que los americanos denominan fibrofog.

- Bruxismo: los dientes rechinan de día y de noche; las mandíbulas están siempre apretadas, sin conocer el mínimo reposo.

- Túnel carpiano: la fibromialgia puede provocar signos que se parecen al síndrome del túnel carpiano.

- Circulación sanguínea: parece perturbada con cambios en la coloración cutánea pueden ser observadas sobre los lóbulos de las orejas, en las manos o en los tobillos. Los pacientes describen una sensibilidad exagerada al frío.

- Cuellos dentales: un número de pacientes sufren de sensibilidad en el cuello dental, zona que une el diente con la encía.

- Colon irritable: cólicos y alternancia de diarrea y estreñimiento. Es una queja de tener los intestinos frágiles, de tolerar cada vez menos los alimentos. Le parece que la digestión “no se hace, que todo le queda en el estómago”.

- Concentración: los problemas de concentración hacen olvidarse del lugar donde ha dejado su coche.

- Conducto auditivo: da la impresión de estar taponado, fabrica cerumen en exceso.

- Almohada: es indispensable en todos sus desplazamientos. Su almohada le permite meterse en la cama conservando la altitud curvada que impone el cuerpo.

- Rampas musculares unilaterales nocturnas: debidas al calor o al simple roce con la sábana.

- Picores y rascarse incontrolablemente la piel: a nivel de los tobillos o los ante-brazos.

- Diente: Cuando un diente está en mala oclusión con su antagonista, se manifiesta con gran ruido, su sufrimiento es sobre el resto del cuerpo, pero raramente sobre el maxilar.

- Desviación de la mandíbula al abrir o cerrar la boca.

- Depresión asociada a un estado ansioso permanente, a veces a una pérdida de apetito, a crisis de pánico o a crisis de llanto.

- Dedos rojos o blancos y helados.

- Dificultades para abrir la mandíbula o cerrarla.

- Dificultades para subir o bajar escaleras.

- Dificultades para levantar o bajar los brazos.

- Dificultades para tragar, atragantamientos, disfagia.

- Dificultad para hablar: falta de voz o falta de fuerzas para articular palabras.

- Dificultad para expresarse o comunicarse.

- Distorsión de sensaciones, el beso, el roce cutáneo pueden ser dolorosos.

- Dolores de cabeza que toman la forma de migraña, dolor vascular, de tensión sobre la parte unilateral, de dolor de la sien o de dolor detrás de los ojos, detrás de los párpados.

- Dolores espontáneos difusos y lacerantes: músculos, tendones, ligamentos y la piel. Son todas a la vez una sensación de quemazón, picazón, tirón. Cambian de lugar, de intensidad y de carácter con el tiempo, la humedad, el estrés, la actividad física o el aire ambiental. Ninguna parte del cuerpo está sin dolor, de la mano hasta la espalda, del pie a la cintura, de las lumbares a la punta de la cabeza, tibia, talón, etc.

- Dolores faciales: estos dolores unilaterales se sitúan sobre la proyección cutáneo del canino superior o del diente de seis años. Irradian hacia la órbita.

- Dolor a la presión de la articulación temporo-mandibular: pero solo unilateral.

- Dolor al masticar.

- Dolores de reglas: exacerbación de ellas.

- Dolor torácico unilateral: perceptible entre los dos lados a 4 cm. del borde del esternón o detrás a 5 cm. de las apófisis espinosas. Este dolor se encuentra casi siempre a la izquierda sobre la 5ª costilla e impide al sujeto de llenar sus pulmones como querría. Este dolor por su asiento intercostal puede hacer pensar en un dolor precordial.

- Dolores musculares unilaterales a la presión: el Collage Americano de Reumatología (ACR) a descrito los nuevos puntos bilaterales dolorosos siguientes en 1990. Cuando once de estos 18 puntos son dolorosos a la presión, el sujeto tiene según l’ACR 88% de probabilidades de ser fibromiálgico.

o Punto bajo occipital, en la inserción del músculo a nivel del nervio de Arnold

o Punto cervical a nivel C5-C7

o Punto en medio del borde superior del trapecio

o Punto epicondrial situado a dos centímetros de la inserción ósea sobre el antebrazo

o Punto entre el omoplato y la columna

o Punto gran trocánter

o Punto intercostal anterior situado a dos centímetros del esternón

o Punto glúteo

o Punto rodilla interna situado por encima de la rodilla al nivel de la pata de ganso

- Dolores vulvares.

- Endometriosis.

- Engrosamiento de los miembros y sensación de hormigueo .

- Extremidades blancas y frías en invierno: los dedos no pueden soportar el frío y la mano se queda fría en invierno como en la enfermedad de Raynaud.

- Estado de confusión: en el curso de una conversación, las palabras justas no aparecen, la memoria desfallece sin razón y es difícil de seguir una conversación o una exposición, reconocer lugares familiares, etc.

- Análisis de sangre: la fibromialgia no se descubre por análisis de sangre habituales.

- Análisis de sangre particulares: Jon Russell M. D. de la Universidad de Texas A Health science center en San Antonio, estima que la sustancia P. se encuentra en cantidad importante en el cerebro de los fibromialgicos, mientras que la tasa de serotonina seria inferior al normal. La dopamina, la noradrenalina, la histamina, el GABA, el calcitonin.gene.related peptide y todos los neuromediadores estarían perturbados. Todo el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal estaría perturbado, así como el sistema nervioso vegetativo.

- Fatiga: llega y somos incapaces de efectuar actividades a las que estábamos acostumbrados. Nos lleva directamente a la cama.

- Falta de hierro.

- Fertilidad masculina: los trastornos hormonales del eje hipófisis-gónada disminuirían la fertilidad.

- Fuerza: pérdida a nivel de las manos con predominio unilateral sobre el 4º y el 5º dedo.

- Escalofríos.

- Rodillas que se doblan.

- Hinchamiento unilateral de las extremidades, de los dedos o del pie hasta la rodilla: el anillo no puede ya salir del dedo o la pierna se vuelve súbitamente más gruesa que la otra. Este hinchamiento no concierne a las articulaciones, lo que permite de diferenciarlo de afecciones inflamatorias articulares.

- Garganta: irritación, dando la impresión de tener como mucosidades en la faringe.

- Hipersensibilidad a los olores, a la luz, al ruido, al menor tipo de ambiente sonoro, al calor, al frío, se trata de una irritabilidad a todo.

- Hipersensibilidad alérgica de todas clases (medicamentos, alimentos o aditivos alimentarios, polución). Las reacciones son parecidas a las de una verdadera alergia, pero se distinguen por su capacidad a desaparecer sin desensibilización.

- Humor cambiante: dependiendo de las tasas de endorfinas circulantes. Estas variaciones de humor no permiten tomar en serio, como verdadero enfermo.

- Las ideas suicidas son frecuentes, pero por suerte, el paso al acto es muy raro.

- Estado de confusión.

- Síndrome de las piernas inquietas, un deseo incontrolable de mover y de levantar las piernas, de pie, sentado o en la cama. Estos movimientos son casi involuntarios.

- Inadaptación al esfuerzo.

- Irritabilidad.

- Libido, pérdida de la sensualidad y del deseo.

- Torpeza: Se les caen los objetos o se les escapan de las manos. De igual manera, se lesiona, choca, tropieza sin razón aparente.

- Caminar: sensación de necesitar apoyo para poder seguir y que tiren de nosotros.

- Masticación difícil: dificultades para morder una manzana. Describen una impresión de masticación loca que no sabe como acabar. Masticar se vuelve penoso.

- Memoria a corto plazo, perturbada.

- Movimientos incontrolados de los miembros durante la noche: lo más normal unilateral, síndrome de la pierna sin reposo.

- Mucosas: sequedad de la boca y de los ojos, parecida a la enfermedad de Gougerot-Sjögren.

- Mialgias.

- Espasmos nocturnos: la noche de los espasmos incontrolados, agitan brazos y piernas.

- Oclusión dental: 95% de los pacientes se quejan de no poder cerrar correctamente la boca, como si un obstáculo se interpusiera entre los dientes para impedir un perfecto engranamiento

- Palpitaciones cardíacas, malestares

- Pánico: crisis de pánico nocturnas con respiración entrecortada e impresión de morir.

- Parestesias o problemas de la sensibilidad de las manos: con predominio unilateral sobre el 4º y el 5º dedo. Los pacientes describen una sensación de hormigas que suben sobre la piel, de quemazón, de hinchazón o de picores que pueden irradiarse hasta la espalda. Al pie es más raro que le suceda.

- Piel seca, escamosa, rasposa: en la cual es difícil de pinchar una aguja. Los pacientes tienen crisis de deseos imperiosos de rascarse hasta sangrar tan fuertes sienten los picores. Cambios en la coloración cutánea pueden ser observados dando a la piel un aspecto de mármol. Un déficit en hierro ha sido también deducido: pelo que se rompe, uñas estriadas, mucosa bucal seca y atrofiada, fisuras en la comisura de los labios.

- Pies: cuando el cuerpo no esta en su eje, el pie no puede tomar un apoyo uniforme sobre el suelo. Los apoyos son transferidos casi siempre hacia delante, de tal manera que el hecho de levantarse o andar, lesionan el pie y producen toda serie de heridas: duricias, ampollas y bultos. En un estado más avanzado, el sujeto tendrá la impresión que su pie cambia de forma hasta el punto que llevar zapatos se vuelve difícil. Los sujetos más observadores, describen una impresión de rotación de los dedos del pie sobre su eje así como una pérdida de paralelismo de los dos pies. Asociados a dolores de la planta, éstas heridas acaban por hacer que el enfermo no quiera andar.

- Fotofobia: con una imposibilidad de soportar la luz fuerte del día o los destellos de la luz artificial.

- Radio: la fibromialgia no se descubre por radiografías, escáneres o resonancias magnéticas nucleares.

- Rigidez: el enfermo tiene la impresión de estar encerrado en un corsé de yeso que dificulta sus movimientos sea al levantarse de la cama, sea después de haber estado como máximo 30 mn en la misma posición, de pie, sentado o en la cama. Conducir una hora activa esta rigidez que tiene como particularidad de acentuarse con cambios de temperatura o según la humedad ambiental.

- Reglas: a veces dolorosos, sobretodo después de periodos de crisis, dando la impresión de no poder eliminar lo que debe provocarla.

- Pecho: enfermedades fibroquísticas.

- Colón irritable: alternando diarrea con estreñimiento.

- Sinus: dolor sinusal, parecido a sinusitis sin signos radiológicos.

- Sudor abundante.

- Sueño: El sujeto duerme menos en cantidad sin encontrar un sueño reparador. Es la cuarta fase del sueño llamada fase delta que no juega su rol reparador, desarreglando la hormona del crecimiento y sin poder de reparación tisular y dificultando la recarga de todo el sistema inmunitario. En práctica, tendrá dos fases de hipersomnia que podrán sucederse a fases de insomnio. Se despierta muchas veces durante la noche, sin poder volver a dormir, y por la mañana está tan fatigado como si no hubiera dormido. A veces se despierta por crisis de terror nocturno con sensación de no poder respirar. Moldofsky H. ha podido demostrar que los fibromialgicos sufrían de una confusión de sueño profundo a ondas lentas.

- Espasmos musculares: concerniente a todos los músculos rojos.

- Térmico: sensación de tener mucho calor en verano, mucho frío en invierno y sobretodo de tener las manos frías o los pies fríos, como Raynaud lo ha descrito en su síndrome. Las manos pueden parecer blancas, sin sangre y no vascularizadas.

- Cambios de temperatura corporal.

- Tiroides: lo más normal hipotiroidismo difícil de equilibrar.

- Problemas digestivos: dolores, gases, alternancia entre diarrea y estreñimiento. Los enfermos se quejan de quemazón de estómago, gases, náuseas.

- Cambios de humor: el dolor de su cuerpo, les agota, los vuelve locos, nerviosos. Consume su vitalidad, los agota poco a poco y acaba con sus fuerzas y su voluntad. Tienen a veces problemas para controlar sus reacciones, porque les falta serenidad durante la acción. Pueden ser víctimas de crisis de pánico o de crisis de lágrimas.

- Orina: necesidad imperiosa y frecuente sin infección, es el síndrome de la vejiga irritable. Pérdidas de orina al menor esfuerzo (andar, subir escaleras, correr) son frecuentes en la mujer. Esto se complica si hay cistitis recidivantes.

- Vértigos: Impresión de pérdida de contacto con el suelo, de no sentir su paso en el suelo.

- Visión: visión doble o dolorosa unilateralmente en el cuadrante superior (a 11h o a 13h). Los pacientes describen “moscas volantes” o falsas imágenes que se desplazan delante de los ojos. Según la frecuencia estas impresiones pueden considerablemente molestar en la conducción de vehículos.

- Vulva: en las crisis, las mujeres describen dolores de tipo quemazón o estiramiento que pueden parecer herpes.

- Ojos: están casi siempre secos como en el síndrome de Sjögren. Queman y pican como si un grano de arena no quisiera quitar la conjuntiva. La visión puede estar nublada a veces, los glóbulos oculares pueden enrojecer e inflamarse después de un periodo de lectura. Uno de los dos párpados puede sufrir de espasmos incontrolables. Otras veces, se vuelve doloroso soportar la luz.

La Ciencia de la Fibromialgia – Grados de Severidad

GABRIELA | 01.08.2012


http://fibromialgico.blogspot.com/2011/10/la-ciencia-de-la-fibromialgia-grados-de.html?showComment=1318008858211#c3341631445091272968

stress1En el artículo anterior hablé un poco sobre los síntomas en general y los grados de severidad de la fibromialgia. Ya que todos experimentamos la fibromialgia de formas distintas, mientras que algunas personas pueden tener muchos o casi todos los síntomas relacionados, otros pueden tener solo algunos síntomas y un grado de severidad menor. Para evitar confusiones, vale la pena conocer los diferentes criterios que enmarcan los diferentes grados de severidad, sin olvidar que en cualquiera de los casos, sigue siendo fibromialgia, y se deben tener los cuidados necesarios para evitar crisis o empeoramiento.

Repasando los mas de 70 síntomas de la fibromialgia mencionados en el artículo anterior, podríamos agruparlos de la siguiente forma, de acuerdo al impacto en nuestras vidas:

Síntomas generales de la fibromialgia

Dolor que varía de leve a severo, y puede moverse por todo el cuerpo
Rigidez matinal
Fatiga, agotamiento y sueño
Reacciones tardías al esfuerzo físico (dolor muscular muchas horas después)
Espasmos musculares
Calambres
Reacciones ante acontecimientos estresantes
Inflamación difusa
Parestesias en las extremidades con sensación de hormigueo o quemazón
Otros miembros de la familia con la fibromialgia (predisposición genética)

Síntomas relacionados con problemas de sueño

Patrón de sueño ligero con sueño no reparador
Sensación de caer cuando comienza el sueño
Dificultad para mantenerse dormido (sueño interrumpido)
Músculos nerviosos por la noche
Rechinar de dientes (Bruxismo)
Insomnio
Síndrome de piernas inquietas (como condición superpuesta)

Síntomas emocionales

Depresión (como condición superpuesta)
Tendencia a llorar fácilmente
Cambios de humor
Irritabilidad inexplicable
Sobrecarga sensorial (sentirse abrumado)
Ansiedad flotante (no asociada con una situación u objeto específico)
Ataques de pánico

Síntomas cognitivos o neurológicos

Dolores de cabeza y migrañas
Cambios en la visión, incluyendo visión que empeora rápidamente
Dificultad para manejar de noche
Pérdida de la capacidad de distinguir algunos matices de los colores
Sensibilidad a la luz
Mareos
Zumbido en los oídos (Tinitis)
Falta de equilibrio y coordinación
Sensibilidad a los olores
Sensibilidad al ruido
Sensibilidad a cambios de temperatura, presión y humedad
Desorientación direccional
Sensación de confusión
Dificultad para concentrarse
Deterioro de la memoria de corto plazo
Dificultad para encontrar palabras conocidas y otras alteraciones del lenguaje (disfasia)
Aletargamiento
Mirar al vacío antes hasta que el cerebro "se active"
Incapacidad para reconocer entornos familiares

Otros síntomas

Problemas menstruales
Menstruaciones muy dolorosas
Síndrome Pre-menstrual (como condición superpuesta)
Pérdida de la libido
Impotencia
Dolor pélvico
Distensión abdominal y náuseas
Calambres abdominales
Síndrome del intestino irritable (como condición superpuesta)
Hemorroides
Frecuencia urinaria
Dificultad para respirar
Alergias
Goteo nasal recurrente luego de episodios de alergia o resfriados
Sensibilidad al moho y la levadura
Dolor de oídos o picazón en las orejas
Secreciones espesas
Aumento o pérdida de peso inexplicable
Antojos de carbohidratos y chocolate
Crestas de las uñas pronunciadas
Uñas que se curvan por debajo
Crecimiento excesivo de tejido (tumores no cancerosos llamados lipomas, pelos encarnados, cutículas gruesas y que se separan con facilidad, adherencias)
Sudoración excesiva
Piel manchada
Moretones o rayones con facilidad
Hemorragias nasales
Pérdida del cabello (temporal)
Síndrome de ATM (Articulación temporomandibular)
Senos fibroquísticos, con bultos o sensibilidad (como condición superpuesta)
Palpitaciones o ritmo cardíaco irregular y rápido
Dolor en el pecho que parece un ataque al corazón, con frecuencia se trata de Costocondritis (como condición superpuesta)

Como ya había mencionado anteriormente, existen tres grados de severidad para la fibromialgia: leve, moderada y severa. Entonces, ¿cuáles son los criterios utilizados para clasificarlas? Según algunos estudios, se han utilizado los siguientes criterios para determinar los grados de severidad de la fibromialgia:

Impacto general de la Fibromialgia
Calidad del sueño
Nivel de Ansiedad y Depresión
Impacto de los síntomas cognitivos en la productividad
Impacto de otros síntomas en el desempeño general

Asociando estos criterios con los síntomas arriba agrupados, podemos establecer los grados de severidad, de acuerdo a la siguiente matriz:

LEVE

Síntomas generales de la fibromialgia del 1 al 4 – controlables con medicamento, que permiten realizar las tareas diarias con algo de esfuerzo.

Síntomas relacionados con problemas de sueño del 1 al 2 – se consigue algo de descanso, aunque quizás no el suficiente, pero con algo de esfuerzo se puede conseguir un buen funcionamiento durante el día.

Síntomas emocionales del 1 al 4 - Nivel de Ansiedad y Depresión Medio, controlables con medicamentos y métodos de relajación, sobre todo si se tienen niveles bajos o medio-bajos de estrés.

Síntomas cognitivos o neurológicos del 1 al 5 – con bajo impacto en la productividad.

Otros síntomas del 1 al 22 – con poco impacto en el desempeño general, y controlable mediante medicamentos.

MODERADA

Síntomas generales de la fibromialgia del 1 al 6 – pueden ser controlables con medicamento en la mayoría de los casos, pero aunque permiten realizar las tareas diarias con bastante esfuerzo, empieza haber un incremento en el número de crisis al año y la duración de las mismas, lo que ocasiona días de incapacidad laboral.

Síntomas relacionados con problemas de sueño del 1 al 4 – aunque con bastante esfuerzo se puede lograr un buen funcionamiento durante el día, se siente claramente la falta de descanso apropiado.

Síntomas emocionales del 1 al 5 - Nivel de Ansiedad y Depresión Medio-Alto, que puede ser controlable con medicamentos y métodos de relajación, pero empieza a tener impacto en las relaciones con los demás, sobre todo cuando se tienen niveles considerables de estrés.

Síntomas cognitivos o neurológicos del 1 al 11 – puede tener algo de impacto en la productividad, debido al esfuerzo requerido para tolerar y tratar de contrarrestar los síntomas.

Otros síntomas del 1 al 27 – puede tener algo de impacto en el desempeño general, debido al esfuerzo requerido para tolerar y manejar los síntomas y el estrés físico que producen.

SEVERA

Síntomas generales de la fibromialgia del 1 al 10 – impide realizar las tareas diarias con frecuencia, cada vez se tienen mayor cantidad de crisis, las cuales son mas largas, y se hace prácticamente imposible mantener el trabajo, debido a la dificultad para trabajar tantas horas seguidas y los días de incapacidad laboral.

Síntomas relacionados con problemas de sueño del 1 al 7 – afectan el desempeño durante el día, porque el cuerpo necesita reponer las horas de sueño perdidas la noche anterior.

Síntomas emocionales del 1 al 7 - Nivel de Ansiedad y Depresión Alto, que podría ser controlable con medicamentos y métodos de relajación, si se eliminaran los factores de estrés, lo cual en muchos casos es imposible, por lo que tienen un alto impacto en el funcionamiento diario y las relaciones con los demás.

Síntomas cognitivos o neurológicos del 1 al 19 – Corto Circuito Total; afecta absolutamente la productividad, aunque se hagan los esfuerzos para compensar los síntomas.

Otros síntomas del 1 al 31 – impacta el desempeño general, debido a la variedad y frecuencia de los síntomas que se experimentan, que se hacen cada vez más difíciles de tolerar, y que de por sí mismos generan estrés físico.

Entonces, ¿Cuál es la conclusión de todo esto?

Una persona con fibromialgia leve puede trabajar y tener una vida social relativamente activa. Responde bien a los medicamentos de control para la fibromialgia, por lo que sus síntomas podrían estar en un nivel máximo de 3 a 5 en una escala de 1 a 10. Puede experimentar crisis ocasionales, disparadas por sobre esfuerzo físico o exceso de estrés, pero en condiciones tranquilas, sus síntomas son manejables. Conserva sus facultades cognitivas intactas y su estado de ánimo es en general bueno, con algunos episodios de ansiedad y/o depresión. Requiere, quizás, mas períodos de descanso que el resto de las personas, y debe aprender a tomar las cosas con calma para no empeorar sus síntomas.

Una persona con fibromialgia moderada puede trabajar, en algunos casos media jornada y en otros, la jornada completa; puede atender algunas actividades sociales, aunque probablemente la fatiga se lo impida. No responde del todo bien a los medicamentos, por lo que sus síntomas podrían estar en un nivel máximo de 5 a 7 en una escala de 1 a 10. Empieza a tener algunos problemas cognitivos leves y puede tener un humor variable o temperamental. Tiene crisis frecuentes o mas días malos, disparados no solo por el sobre esfuerzo físico o exceso de estrés, sino por la fatiga y la falta de descanso adecuado, lo que genera un círculo vicioso en el que se producen síntomas nuevos, que a su vez imponen estrés físico y se exacerban los síntomas generales de la fibromialgia.

Una persona con fibromialgia severa no puede trabajar y tiene poca actividad social, aunque muchas veces esto es mas una decisión que una restricción. No responde a los medicamentos para fibromialgia o requiere dosis cada vez mas altas, lo que merma su calidad de vida. Sus síntomas podrían estar en un nivel máximo de 8 a 10 en una escala de 1 a 10, casi todo el tiempo, lo que le daría la sensación de tener crisis permanentes; los factores detonantes se vuelven difíciles de detectar, ya que en ocasiones ni siquiera son necesarios para ocasionar malestares; prácticamente no existe el descanso adecuado, y los síntomas se exacerban con mucha facilidad. Puede tener su capacidad cognitiva muy deteriorada y su estado de ánimo es depresivo y muy ansioso (en ocasiones llegan haber pensamientos de suicidio). En estos casos, la persona opta por solicitar una pensión por invalidez, ya que la enfermedad se vuelve totalmente incapacitante.

Esta información es mas que nada para complementar el artículo anterior y dar algo mas de claridad al fenómeno de la fibromialgia, que a veces no tenemos del todo claro. La fibromialgia es lo suficientemente severa para quien la padece, así tenga un grado de severidad leve, ya que el dolor y el malestar que cada persona sufre le afecta de igual manera, ya sea mucho o poco, ocasional o frecuente, por lo cual no debemos minimizar ninguno de los grados de severidad. Pero es importante tener conocimiento de que muchas veces los factores que nos rodean pueden incrementar o exacerbar los síntomas de la fibromialgia, haciéndola mas severa.

Mis recomendaciones en cualquier caso serían: conoce tu cuerpo, entiende el grado de severidad de tu fibromialgia, aprende a identificar tus factores desencadenantes, toma acciones a tiempo para contrarrestar síntomas, no dejes nada al azar, conversa con tu reumatólogo sobre las alternativas de tratamientos y en la medida de lo posible, trata de llevar una vida sana y con bajos niveles de estrés. En el momento en que sientas que empiezan a aparecer nuevos síntomas o que los ya existentes se vuelvan mas severos de lo usual, haz un alto y presta atención para determinar que puede estar desencadenando esta evolución negativa y haz los cambios necesarios en tu vida. Recuerda, tu salud y bienestar es lo primero y lo mas importante.


Serotonina y su relación con la Fibromialgia

GABRIELA | 01.08.2012


Serotonina

La Serotonina (5-hidroxitriptamina, o 5-HT), es una monoamina neurotransmisora sintetizada en las neuronas serotoninérgicas en el Sistema Nervioso Central (SNC) y las células enterocromafines (células de Kulchitsky) en el tracto gastrointestinal de los animales y del ser humano. La serotonina también se encuentra en varias setas y plantas, incluyendo frutas y vegetales.1



En el sistema nervioso central, se cree que la serotonina representa un papel importante como neurotransmisor, en la inhibición de la ira, la inhibición de la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión. Particularmente, los antidepresivos se ocupan de modificar los niveles de serotonina en el individuo.



Además de esto, la serotonina es también un mediador periférico de la señal. Por ejemplo, la serotonina es encontrada extensivamente en el tracto gastrointestinal (cerca del 90%),2 y el principal almacén son las plaquetas en la circulación sanguínea.



Neurotransmisión



Como todos los neurotransmisores, los efectos de la 5-HT en el humor y el estado mental humanos, y su papel en la conciencia, son muy difíciles de determinar.



Entre las principales funciones de la serotonina esta la de regular el apetito mediante la saciedad, equilibrar el deseo sexual, controlar la temperatura corporal, la actividad motora y las funciones perceptivas y cognitivas.

La serotonina interviene en otros conocidos neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, que están relacionados con la angustia, ansiedad, miedo, agresividad,así como los problemas alimenticios.

La serotonina también es necesaria para elaborar la melatonina (inductor del sueño), una hormona no proteica que es fabricada en el cerebro en la glándula pineal, y es la encargada de la regulación del sueño.



La serotonina aumenta al atardecer ya que a partir de ella se sintetiza la melatonina en la glándula pineal por la noche. La melatonina disminuye al amanecer, que es cuando se inhibe su síntesis, aumentando así la serotonina (que ya no es transformada a melatonina).



Otra función importante de este neurotransmisor, es actuar como el reloj interno de nuestro cuerpo, lo que a su vez determina nuestros ciclos de sueño y vigilia.



El reloj interno es el encargado de coordinar varias funciones biológicas como la temperatura corporal, la hormona del estrés, cortisol, y los ciclos del sueño. La correcta coordinación de estos cuatro elementos hace que podamos dormir profundamente y despertar descansados. Los hombres producen hasta un 50% más de serotonina que las mujeres, por lo tanto, estas son más sensibles a los cambios en los niveles de serotonina.



Tiene una función importante en la densidad y arquitectura ósea.3 4 Las personas que toman antidepresivos del tipo inhibidores de la recaptación de la serotonina pueden generar osteoporosis (reducir la densidad ósea).



Relación anatómica



Las neuronas de los núcleos del rafé son la fuente principal de liberación de la 5-HT en el cerebro.5 Los núcleos del rafé son conjuntos de neuronas distribuidas en nueve grupos pares y localizadas a lo largo de toda la longitud del tronco encefálico, centrado alrededor de la formación reticular.



Las axones de las neuronas de los núcleos del rafé terminan en, por ejemplo:



Núcleos cerebelosos profundos

Corteza cerebelosa

Médula espinal



Por otro lado, los axones de las neuronas en el núcleo rostral dorsal del rafé terminan en, por ejemplo:



Tálamo

Núcleo estriado

Hipotálamo

Núcleo accumbens

Neocórtex

Giro cingulado

Cíngulo

Hipocampo

Amígdala



Así, la activación de este sistema serotoninérgico tiene efectos en varias áreas del cerebro, lo que explica los efectos terapéuticos en su modulación.



Microanatomía



La 5-HT, como se piensa, es liberada de las varicosidades serotonérgicas en el espacio extra-neuronal, en otras palabras, desde los hinchazones (varicosidades) y a lo largo del axón, no sólo por botones sinápticos terminales (esquema de neurotransmisión clásico). Desde este punto es libre de difundirse sobre una región relativamente grande de espacio (> 20 µm) y activar los receptores 5-HT localizados sobre las dendritas, pericariones y las terminaciones presinápticas de neuronas adyacentes.1



Receptores



Los receptores de 5-HT son los receptores para serotonina. Están localizados en la membrana celular de las células nerviosas y de otros tipos celulares en animales y median los efectos de la serotonina como el ligando endógeno y de un amplio rango de drogas farmacéuticas y alucinógenas. Con la excepción del receptor de 5-HT3, un canal iónico asociado a ligando, los demás receptores están acoplados a receptores de siete dominios transmembranales de proteína G (o heptahelíticos) que activan una cascada de segundos mensajeros intracelulares.



Factores genéticos



Las variaciones genéticas en los alelos que codifican para los receptores de serotonina actualmente son conocidos por tener un impacto significativo sobre la probabilidad en la generación de ciertos problemas y desórdenes fisiólogicos. Por ejemplo, una mutación en el alelo que codifica para el receptor 5-HT2A conlleva la duplicación del riesgo de suicidio de quienes tienen ese genotipo.[1]. Sin embargo, las pruebas de este hallazgo aún tienen que ser reproducidas satisfactoriamente, observando que se han generado dudas sobre la validez de este descubrimiento. Es muy improbable que un gen individual sea el responsable del incremento de suicidios. Es más probable que un número de genes se combinen con factores exógenos para afectar el comportamiento de este modo.



Terminación



La acción serotoninérgica es terminada primariamente mediante la captación de 5-HT en la sinapsis. Se piensa que mediante un transportador de monoaminas específico para 5-HT, el transportador de recaptación de 5-HT, en la neurona presináptica. Varios agentes pueden inhibir la recaptación de 5-HT incluyendo el MDMA o éxtasis, anfetamina, cocaína, dextrometorfano (un antitusivo), antidepresivos tricíclicos (TCAs) y los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS).

[editar] Otras funciones



Investigaciones recientes sugieren que la serotonina juega un papel importante en la regeneración hepática y actúa como mitógeno (que induce la división celular) a lo largo del cuerpo.6



La función serotoninérgica es fundamentalmente inhibitoria. Ejerce influencia sobre el sueño y se relaciona también con los estados de ánimo, las emociones y los estados depresivos. Afecta al funcionamiento vascular así como a la frecuencia del latido cardiaco.



Regula la secreción de hormonas, como la del crecimiento.7 Cambios en el nivel de esta sustancia se asocian con desequilibrios mentales como la esquizofrenia o el autismo infantil.



También juega un papel importante en el trastorno obsesivo compulsivo, un desorden de ansiedad. Algunos hongos alucinógenos, el LSD y el MDMA actúan fuertemente en los receptores serotonínicos. Entre las funciones fisiológicas de la serotonina destaca la inhibición de la secreción gástrica, la estimulación de la musculatura lisa y la secreción de hormonas por parte de la hipófisis. Los bajos niveles de serotonina en personas con fibromialgia explican en parte el porqué de los dolores y los problemas para dormir. Dichos niveles bajos se han asociado también a estados agresivos, depresión y ansiedad e incluso a las migrañas, debido a que cuando los niveles de serotonina bajan, los vasos sanguíneos se dilatan. Juega un rol importante en la proliferación linfocitaria dependiendo del tipo de receptor estimulado (5-HT1A vs. 5-HT7).



Síntesis

Vía para la Biosíntesis de Serotonina a partir del Triptófano.



En el cuerpo, la serotonina es sintetizada desde el aminoácido triptófano en una vía metabólica corta que involucra dos enzimas: triptófano hidroxilasa (TPH) y una L-aminoácido aromático descarboxilasa (DDC). La reacción mediada por TPH es una etapa limitante en la vía. La TPH ha sido vista en dos formas existentes en la naturaleza: TPH1, encontrada en varios tejidos, y la TPH2, que es una isoforma cerebro-específica. Hay evidencia de polimorfismos genéticos en ambos tipos influenciando susceptiblidad a la ansiedad y la depresión. También hay evidencia de cómo las hormonas ováricas pueden afectar la expresión de la TPH en varias especies, sugiriendo un posible mecanismo para la "depresión post-parto" y el síndrome de estrés premenstrual.



La serotonina ingerida por vía oral no pasa dentro de las vías serotoninérgicas del sistema nervioso central porque ésta no cruza la barrera hematoencefálica. Sin embargo, el triptófano y sus metabolitos 5-Hidroxitriptófano (5-HTP), con los cuales la serotonina es sintetizada, pueden y cruzan la barrera hematoencefálica. Estos agentes están disponibles como suplementos dietarios y pueden ser agentes serotoninérgicos efectivos. Un producto del clivaje es el Ácido 5-hidroxindolacético (5 HIAA), el cual es excretado en la orina. Algunas veces, la Serotonina y el 5 HIAA son producidos en cantidades excesivas por ciertos tumores o cánceres, y los niveles de tales sustancias puede ser medida en orina para verificar la presencia de dichas patologías.



Historia



Se aisló y se nombró la serotonina por primera vez en el año 1948 por Maurice M. Rapport, Arda Green, e Irvine Page de la Clínica de Cleveland,8 el nombre serotonina es un término equívoco que refleja nada más que las circunstancias en las que se descubrió el compuesto. Fue inicialmente identificado como una sustancia vasoconstrictora en el plasma sanguíneo (o serum) – de ahí su nombre serotonina, un agente serum que afecta al tono vascular. Este agente fue posteriormente identificado químicamente como la 5-hidroxitriptamina (5-Hify8dyd87ygxtu7 Rapport, y desde entonces se le han asociado una amplia gama de propiedades fisiológicas, el 5-HT ha sido el nombre más adoptado por la industria farmacéutica.



Las propiedades afrodisíacas de la serotonina



El comportamiento humano depende de la cantidad de luz que el cuerpo recibe por día. De esta manera se produce durante las estaciones menos soleadas (otoño e invierno) un aumento de la depresión y falta de estímulo sexual. Cuando llega la primavera y el verano, la serotonina se condiciona a la luz que recibe del organismo, lo que conlleva un aumento progresivo del bienestar y la felicidad con mayor estímulo sexual, producto de las concentraciones de este neurotransmisor en el cerebro.9



Se podría decir que la serotonina es la "hormona del placer" además de ser la "hormona del humor". Veamos esto mediante un claro ejemplo. Para que se produzca la eyaculación u orgasmo, el hipotálamo libera oxitocina a través de la hipófisis (hormona que se segrega en la neurohipófisis y que también es responsable de las contracciones durante el parto). Después de eyacular, aumenta considerablemente la cantidad de serotonina en el cerebro provocando un estado de placer y tranquilidad.10



Después del placer, se produce un mecanismo de retroalimentación que reabsorbe la serotonina. Este mecanismo estimula la liberación de hormonas como somatrofina (hormona del crecimiento) y prolactina (tiene acción sobre las glándulas mamarias actuando en su crecimiento y formación de leche) e inhibe la secreción de las hormonas luteinizante (LH), y foliculoestimulante (FSH) que son las encargadas de estimular la síntesis de AMP cíclico que a su vez estimula la biosíntesis de esteroides sexuales.11 Este mecanismo de retroalimentación no sería posible si no se produjese la absorción de serotonina por la hipófisis.12 Así pues, se sabe que la presencia de serotonina produce el placer, y la reabsorción de esta neurohormona, desencadena una serie de reacciones que estimulan la secreción de hormonas, que a su vez producen ínfimamente crecimiento y controlan la maduración de folículos, y la secreción de estrógenos (mujer) y la espermatogénesis y secreción de testosterona (hombre) entre otras cosas. Dahstrom y Fuxe describieron 9 grupos de células que contienen serotonina de B1 a B9:



El grupo más grande de células serotonergicas es el grupo B7 contiguo al B6.

El grupo B6 y B7 son el núcleo del rafe dorsal.

EL B8 es el núcleo medio del rafe. núcleo central superior.

EL B9 tecmento lateral del puente y del cerebro medio.

El B1 a B5 caudalmente y contienen un número bajo de células serotonergicas.

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